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jueves, 12 de enero de 2012

Carta abierta a quien quiera leerla


Queridos encargados de mandar en Salamanca:

Para que vean que somos buenos, no vamos a personalizar en ningún flequillo absurdo. Y sí, va por el DA2, el síntoma de una enfermedad mucho más grande y que cubre muchos campos. A la gente decente y de bien le importa un comino, un pimiento y un montón de m... lo que ocurra con según que cosas relacionadas con la cultura. Está la época como para aguantar sermones, y menos con el terrible vacío financiero que nos fustiga. Vaya por delante que el sentido común viene con tijera bajo el brazo. Pero la virtud humana está en la moderación, y en aceptar la realidad. El mayor problema es que los gobernantes jamás admitirán lo que han hecho. Se ha instalado en todos ellos el mecanismo de tirar la piedra y esconder la mano para no pagar crédito político. Es el reverso tenebroso de la democracia, la demagogia y el populismo.

En España, y Salamanca no podía ser menos, lo del conocimiento ha sido siempre cosa de académicos y bohemios. Nunca se ha entendido la cultura como una parte más de la educación, desde niños a ancianos, una formación continuada de la sociedad. Algo que no es nuevo, en realidad es una idea más vieja que el cristianismo, porque ya se pensaba sobre esto en Atenas, Tebas y Roma. Quizás sea un atavismo de la Edad Media, cuando enseñar a leer y escribir era peligroso, no fueran a pensar los plebeyos por su cuenta y se nos cayera el invento sobre la cabeza. La cuestión es que el mayor déficit secular (de siglos, no de rojillos sin Dios) de este lado de los Pirineos siempre ha sido la educación, una especie de patata caliente que nadie quiere comerse. El mismo error una y otra vez. Dicen que es porque el protestantismo nunca entró por la frontera. Pero la cuestión es que conocemos evangelistas igual de cuadrangulares que sus vecinos católicos, así que debe ser otra la solución.

Si sumamos ese problema educativo (de baja calidad y muy mal enfocada en lo práctico) a que la cultura ha sido usada desde hace demasiado como un arma política más, entonces aparece el cóctel perfecto que explica por qué el DA2 parece ya una parte más de la morgue de CSI en Las Vegas. El exceso de dinero público y la falta de rigor en su inversión ha llevado a multiplicar vías en lugar de apostar por tres o cuatro cosas que funcionen y que tengan raigambre en las ciudades que las sostienen. Y si encima la oposición se dedica a mentir descaradamente sobre los famosos folletos, para ganar puntos frente a la excitada parroquia católica, entonces no es que se pueda apostar, es que matan moscas a cañonazos. De aquella pifia del PSOE todavía nadie ha dado excusa alguna. El autor estará buscándose el cerebro o la entrepierna debajo de un puente, lo que menos trabajo le lleve. Ganaron muchos puntos en las elecciones, muchísimos...

El DA2 era una buena idea, y sería una buena idea. Siempre que se maximice su dimensión educativa, no sólo de exhibición de arte contemporáneo, con la que se ha ganado el respeto del mundo del arte dentro y fuera de España (que es económicamente independiente, por cierto). Pero si es usado por los partidos como arma arrojadiza o como un escaparate para mostrar su modernidad, o simplemente para exhibir que realmente hacen cosas y no se limitan a cobrar sueldos y dietas. En realidad el DA2 nació como un émulo de las grandes obras faraónicas de los viejos imperios: arte y poder, poder y arte, un matrimonio de conveniencia que, además, y eso lo sabemos, serviría para atraer turismo especializado a una urbe que vivía de los fantasmas del pasado. Bueno, sigue haciéndolo, pero en fin... La relación fue bien mientras hubo voluntad, pero cuando desapareció el final se asomó por el horizonte.

Pero si realmente hace falta recortar y ahorrar dinero, entonces ¿por qué no se recortan de otros lados igual de inútiles y que no llegan a ningún lado, gastos que son tan superfluos como, según ese tópico, la cultura? ¿Por qué siempre pagan las buenas ideas, los justos por los pecadores? ¿Por qué tirar a la basura todo el dinero invertido, no sería más inteligente y demostraría mejor buen gobierno saber reformar y reutilizar lo construido en lugar de derribarlo todo? ¿Por qué, en lugar de decir la verdad, que lo van a cerrar y punto pelota, y dicen que es porque es urgente cuadrar las cuentas, se empeñan en repetir eso de que no va a afectar a su funcionamiento, como si fuéramos todos idiotas? Es que no cuela. Más valdría echarle agallas: "Pues sí, lo vamos a cerrar porque nos sale caro y tenemos que recortar, en serio, que no somos mala gente, es que no tenemos un puñetero euro". Eso la gente lo entendería. Se cabrearía, pero lo entendería. Ser sinceros con el DA2 no va a hacer perder las elecciones a nadie. Es más, sería un detalle de buena voluntad. En cambio, aprovechar la crisis para relanzarlo y darle una nueva dimensión les haría ganar puntos.

Saludos cordiales.







sábado, 31 de diciembre de 2011

Para cerrar el año, un lamento


Una lástima que el último post de 2011 vaya a ser el adiós al DA2, un sitio que fue de los pocos de calidad en Salamanca, más allá de la vida universitaria, la orfebrería estética que es la Casa Lis y la Catedral de una ciudad que lo tiene por duplicado: las universidades, los bares, los museos, y también la profunda ceguera del ciudadano pasivo de toda la vida, el mismo que no clama al cielo cuando le arrebatan algo que ya le pertenece después del trabajo de muchos años de Javier Panera y el resto de escasos colaboradores. Todas esas gotas se perderán, como en 'Blade Runner', perdidas en la lluvia. Esperamos equivocarnos, de verdad.

La ciudad seguirá adelante, eso seguro, con la misma parsimonia con la que ha languidecido durante siglos desde que la Guerra de la Independencia la pusiera en el mapa y luego Fernando VII se la pasara por los borbónicos calzones. Desde aquel momento de máxima decadencia ha pasado de todo: asonadas, rebeliones, varias guerras carlistas, una casi nula revolución industrial, la Pontificia, una Guerra Civil que no dejó batallas pero sí efectos colaterales (¿recuerdan a Unamuno y Millán Astray? ahí se retrató Salamanca, para lo bravo y lo cobarde, lo bueno y lo malo), una dictadura, una transición democrática y todo lo que vino después.


El DA2, y esperamos de todo corazón equivocarnos, vive ya sus últimas bocanadas, mutilado en personal y fondos, acosado por unos recortes que se ceban siempre en los mismos y no en otras gilipolleces con las que se ahorra tanto o más dinero. Es posible que para aguantar hasta el final el Ayuntamiento deje que se extinga el pacto que tenía firmado con la Fundación Coca-Cola, y que ésta, al final, se lleve sus cuadros a otro lado. Y eso sí que será el final de una corta historia que a algunos nos divirtió y entusiasmó, la posibilidad de ver en aquella recóndita aldea de galos irreductibles con cuernos de toro algo más que no fuera el botón charro, las tapas, la cerveza barata y las mil y una muestras del plateresco español.

Entonces la vieja cárcel reconvertida en centro de arte pasará a ser otra cosa, puede que parte del exiguo entramado cultural, puede que como centro educativo (sería lo mejor para todos tras el breve funeral por el arte), quizás se reconvierta en alguna chorrada estacional, en un hotel o, y aquí lo sentimos pero no vamos a tirar de autocensura, en el nuevo Museo Taurino que tanto anhelan los salmantinos decentes y de buen pensar como su alcalde. Todo el mundo sabe que la Tauromaquia es parte de la cultura española, igual que la copla o la tortilla de patatas. Otra cosa será saber qué bien pueden aportar estas cosas tan inmateriales a la evolución de un país que vive uno de sus mayores fracasos colectivos en esta crisis económica alentada por los sueños de nuevos ricos. Viendo el éxito del actual Museo Taurino, escondido, abandonado y abigarrado como una capilla pagana de Fenicia, tierra de culto al toro mágico, igual no es tan buena idea. Y como en las buenas tragedias griegas, el corifeo pondrá el lamento de fondo, aunque se pierda en el fragor del ruido de las manadas de turistas pasando por delante de la Casa de las Conchas (que no la han cerrado por es del EX Ministerio de Cultura, que si no, también...).



lunes, 3 de octubre de 2011

Adieu, Salamanca


Este post será uno de los últimos que hagamos sobre Salamanca, un lugar que cuando todo empezó, allá por el filo de la navaja que iba entre 2007 y 2008, tenía algo llamado "programación cultural". La crisis, la ignorancia, las consecuencias de las erróneas decisiones de otros y cierta manía persecutoria hacia determinadas cabezas pensantes, ha dado como resultado lo que tantas veces habíamos predicho: si todo depende del dinero público la calidad baja, el tirón popular también, y de paso, la ciudad se queda sin nada que llevarse a la boca salvo los puñeteros pinchos.

Ni un alcalde atolondrado ni un funcionario calvo y mudo tienen la llave para vender motos que no existen. Los jubilados y rentistas de Salamanca le aplaudirán con las orejas mientras dan vueltas a la Plaza Mayor buscando sitio en alguna terraza o poniendo a parir a Zapatero, pero a los que todavía les brilla algo por encima del extenso territorio de las cejas sólo nos queda darnos la vuelta y dar la espalda hasta que haya más dinero, mejores ideas o simplemente más voluntad de ser lo que habían cacareado que se quería ser. Al final todos los que decían que Salamanca no tenía público formado para tanta oferta van a tener razón: una ciudad con dos universidades, dos conservatorios, decenas de bibliotecas y que parece estar pastando en el campo. No hay gusto formado, ni ganas. Los asiduos son una minoría harta de peregrinar al Liceo y al CAEM para menudencias.

Si quitamos ciclos de cine y exposiciones, que van aparte, entre octubre, noviembre y diciembre sólo hay 25 actividades de escena o literarias, más o menos lo que podía haber en un buen mes en 2008. Y que lo mejor que pueden darle al personal sea algo impuesto desde fuera, el concierto de Amaral del día 18 de noviembre con nuevo disco, o un efímero paso del Ballet Nacional de Cuba, es para pensárselo. Mucha Charo López, mucho Luis Merlo y después el inmenso vacío de lo mediocre que cualquiera puede ver en otro lugar. García-Bernalt dijo una vez que no se había aprovechado la ocasión de 2002 para crear un tejido cultural sólido que sobreviviera. En lugar de pensar a largo plazo se pensó a corto plazo, algo ya habitual en las Españas de Taifas en las que vivimos, errando el tiro y desperdiciando una oportunidad de oro. Una pena. Así que esta ciudad, salvo milagro, ya no dará mucho de sí.

lunes, 4 de julio de 2011

El Arca Perdida (en el almacén)

¿Recuerdan la escena final de 'Indiana Jones y el Arca Perdida', cuando unos funcionarios americanos de los años 30 llevan el Arca embalada camino de un estante más de un gran almacén de cosas raras en medio del desierto de Arizona? Es una escena realmente mítica, de esas que alimentan la imaginación y sirven para hacer referencias transversales con la realidad, una de las principales ocupaciones del buen freak. A nosotros se nos ha ocurrido una: el DA2 es como el Arca de la Alianza, embalada en una caja simplona de listones de madera camino de algún lugar perdido en un gran almacén llamado Ayuntamiento de Salamanca, antaño rebosante marmita llena de poción mágica (llámese dinero) y hoy vacía y con costra en el fondo.

Cualquier tiempo pasado para las artes siempre fue mejor, porque falta el engranaje fundamental en estos tiempos que corren: la pasta. No son tiempos estos para Lopes ni Quevedos, ni Cervantinos ni nada por el estilo: el ingenio y la astucia no son virtudes del autor, sino de los héroes de cuento. El DA2, como el Arca perdida, era un arma poderosísima que durante unos años estuvo en manos de gente que supo darle algo de sentido, de contenido, de cierto dinamismo, hasta hacerse algo muy difícil en este negocio: un nombre. Ahora la embalan y la suben a una carretilla para llevarla al fondo, con el Museo del Traje, el Museo de Arquitectura, el Museo Oriental... al reino de los pasos perdidos. Empujando van Mudito (*) y otros personajes que son engranajes internos del almacén, donde como buenos funcionarios se pica la tarjetita y no se piensa.
Figurantes de una película en la que tienen el papel de ser los que después de tanto esfuerzo pongan los clavos en la caja y se la lleven al final del pasillo, a algún lugar donde no moleste. Lo peor de todo es que estuviera quien estuviera en el trono, haría lo mismo.

Poderoso caballero es don Dinero, pero todavía más poder tiene doña Ignorancia, una lacra tan nefasta como un brote virulento de Peste Negra. Ya no llueve dinero, y cuando llovía tampoco es que, salvando excepciones (el Arca, por ejemplo), se hiciera gran cosa. El soniquete del localismo mal entendido ha sido una losa insalvable y de la gestión estúpida ha nacido una forma estúpida de entender la cultura, que ni es sopaboba ni es subvención. Entre unos y otros se han cargado el sistema, y en el futuro ya no habrá más ración doble para el primero que pase por la puerta. Igual sí que toca ser Quevedo o Lope y echarle ingenio. Habrá que tomar distancia dentro de unos años para saber si esta época de la historia ha parido mejores artistas y autores que cuando no había un duro para nadie; y también para saber qué papel ha tenido el DA2 en la ciudad. Porque en 2012 igual la vieja cárcel vuelve a ser eso, porque centro de arte contemporáneo...

martes, 28 de junio de 2011

Ciao, Javier

Se acabó lo que se daba: para lo bueno, y para lo malo, Javier Panera ha dejado de ser director del DA2. Cuando el río suena, agua lleva, y el rumor había ido creciendo lentamente hasta hacerse algo evidente. Ocho años después de que llegara a la vieja cárcel reconvertida en centro de arte contemporáneo, lo que queda a su vera tiene muchas luces, algunos peros de gente más crítica y muchas dudas sobre el futuro del centro. Una broma que anda circulando es que ahora Mañueco ya tiene espacio para su museo taurino, lo cual, de ser cierto y no un mal chiste, sería la esencia misma del paletismo ibérico en grado sumo. No por los astados, sino porque sería poco menos que reírse en la cara de muchas personas que han trabajado durante años para que Salamanca tuviera su centro contemporáneo.

No vamos a entrar en la calidad de las exposiciones que han ido marcando la historia del DA2, a veces, dicen, demasiado comerciales. El gusto es libre, incluso para equivocarse, pero también hay que respetar que algunos embistieran contra él y contra su línea expositiva. Pero, en una sociedad libre, la opinión es lo que es. En esta ciudad nunca ha habido público para lo contemporáneo, porque la forja del gusto es, como decía Adora Calvo, un producto de muchos años de educación.

No hay tradición en este lado de la Meseta de espectador de arte, y sin embargo Panera se ha empeñado en que la hubiera. Los talleres infantiles fueron una buena idea, y quizás de haber tenido mucho más presupuesto podría haber convertido el DA2 en algo más que un centro de arte, sino en una escuela del público, donde poder formar ese gusto crítico en los niños, contagiarlo a sus padres y de paso hacer que el adjetivo de "ciudad de cultura" fuera algo más que una chulería de un señor con bigote, al cual, por cierto, le están derribando todos los obeliscos que ha levantado en estos años. A nosotros, devotos de la fotografía teatralizada, siempre nos gustó esa tendencia hacia la imagen, porque es más fácil de dominar y nuestra ignorancia todavía es más grande de lo deseable.

Si tiene una gran virtud el exdirector Panera es que cada vez que abría la boca era para que los demás aprendieran, algo que le han reconocido todos, desde sus alumnos a los periodistas, los visitantes y más de un político para el que los vocablos "arte" y "contemporáneo" suenan igual que "fenomenología del espíritu". Para más de uno y más de dos. Una demostración de los muchos temores que tenemos de cara al futuro fue la sumaria estupidez del PSOE en plan madraza cuando acusó de distribuir folletos con pornografía en los colegios. Precisamente la progresía se comportó como nunca lo hiciera la derecha, arrastrando consigo a familias católicas que no necesitan más que una chispa para incendiarse como un tanque de queroseno. Así que Panera, sin presupuesto, incomprendido por el gran público, con el centro algo desplazado del centro, con algún político con ganas de tocar las narices y ante lo inevitable de depender del dinero público, ha terminado su camino en la vieja cárcel. Ahora será libre para seguir dando ideas y enseñando. Una pena, no por quien venga, que ya veremos, sino por haber aprendido con cada conversación, por haber disfrutado del DA2, y por haber pensado que siempre se podía haber hecho mucho más de haber tenido, como siempre, más tiempo y más dinero. Ahora ya no lo sabremos. Pero algunos aprendimos a disfrutar de su trabajo. Sinceramente.







sábado, 7 de mayo de 2011

Adoptar un poeta


Cuando no se tienen buenos hijos se les adopta. Es un poco lo que han hecho en Salamanca con Antonio Colinas, un nómada poético que ha deambulado por León, Córdoba, Italia, Ibiza y ahora en esta llanura ondulada que es el oeste castellano. Nunca ha sido gran madre de hombres de letras desde que la ciudad de los tres tesos fortificados despidiera a Fernando de Rojas y ese Anónimo que dejó al Lazarillo, ambos sentando las bases del Siglo de Oro español. Entre 1450 y 1600 y pico Salamanca tuvo su Edad de Oro y ahora se reconvierte en parque temático de piedra y patrimonio. Es la nueva era española: servicios, servicios, y más servicios. Aquí llegó relajado y tranquilo Antonio Colinas, y aquí se quedará probablemente, convertido en un icono, en una parte más del patrimonio de la ciudad. Sólo esperamos que siga siendo igual de libre, independiente y multifuncional, capaz de viajar y no parar de escribir, prolífico como pocos.

miércoles, 13 de abril de 2011

Tribuna - Vae victis


Un medio de comunicación menos siempre es un problema, porque se cierra una boca más que podría dar un discurso distinto al oficial, o parte del mismo discurso oficial. Es una oportunidad, sobre todo, más allá de su calidad y de la gente que hace que ese medio funcione. Tribuna de Salamanca está ya desconectado del mundo. Se pierde una vía más, como si las carreteras por las que circular por la realidad se fueran restringiendo paulatinamente. Tristeza por esto más que por muchas otras cosas. La dimensión humana siempre es sentimental, pero en un país que coquetea con los 5 millones de parados, 32 más o menos no se nota. Como cada vida es un cosmos en sí mismo, habrá ahora 32 universos paralelos partidos por la pérdida de un trabajo y de unas ilusiones, si es que alguno las tenía todavía. Los que suscribimos, en plural mayestático y en singular a la vez, ninguna.


Era una muerte anunciada por la falta de valor, de inteligencia y de ideas a la hora de dirigirlo y de trabajarlo. No es problema de una sola persona, ni de tres, es de mucha más gente que tampoco se rebeló a tiempo y que desde luego optó por el camino fácil del dejarse ir. La cobardía y la apatía forman parte de nuestro mundo tanto como la valentía y el orgullo. Pierde Salamanca, pierden esos 32 y algunos se van a su casa con el dudoso honor de ser la diana pública de los reproches. Allá cada uno y cada una con sus mediocridades y miedos, pero el tiempo, decía Amapoles, pone a cada uno y cada una en su lugar más allá de su astucia o estupidez. En la memoria dos nombres, quizás cuatro, y poco más, y una licenciatura experimental en la que se ha aprendido mucho, lo bueno y lo malo, lo que se debe hacer y lo que no. Una pena, pero la vida es así. Quien llore ahora después de haber hecho todo lo posible para evitar que funcionara, sólo desearles que esas lágrimas sean tan ácidas como la realidad que se nos viene a todos encima.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Hasta pronto, Lex Luthor

Sirva este espacio como un sentido adiós y homenaje a nuestro Lex Luthor particular. No es que le guste mucho el apodo, el alias, el aka (dicen los anglosajones, as know as), pero su reluciente calva era una forma de demostrar brillantez, sentido común, valores, y un corazón muy grande. Se puede estar de acuerdo con él o no, pero por encima de las esquirlas sigue estando el fondo de un profesor, un compañero, un amigo, la lucidez de quien se da cuenta de que las cosas son de una forma y no de otra. Y como decía el emperador Claudio (antes de ser “despedido” por los pretorianos a cuchilladas, si es que...), “el sentido común es el menos común de los sentidos entre los hombres”. Difícil encontrar gente de una pieza hoy en día, como los de antes, por eso recordamos a Jenofonte, que en la Anábasis recuerda palabras de Homero al decir que “una amistad vale tanto como un cofre de oro; el primero tendrá tu mano, el otro sólo te las llenará para ocuparlas”. Así pues, querido Luthor, nada pierdes tú, más bien los demás. Este remedo de 'Lisístrata' ya no será igual sin el destello en la testa.

sábado, 22 de enero de 2011

La concha perdida

Nada mejor para generar nuevo patriotismo barato que el patrimonio artístico. Una vez superados los tópicos nacionalistas, ideológicos y religiosos, en algunos lugares parece que no hay mayor patria que un edificio del siglo XVI. Lo de la Casa de las Conchas es un orgullo, pero que recordemos hay otra parecida en un pueblecito leonés, pero bueno... es otra historia. Lo que no es un topicazo es la facilidad del Ministerio de Cultura para perderse en sí mismo. Entre unos jefes de prensa que se pierden entre informes que no son suyos, empresas que practican la omertá para evitar perder un contrato público y los zizañeros que se consagran a esa nueva religión de petrófilos en forma de asociaciones de amigos del patrimonio, van a conseguir que acabemos el resto tirándoles cócteles Molotov a la Clerecía y cualquier cosa con más de 200 años. Con lo bonito que es el aluminio y el cristal... o no. 

Cuando una región no tienen industria, dicen, tiene turismo. Castilla y León tiene mucho de eso: arte, historia, gastronomía... cosas mayores, pero también menores. La progresiva desindustrialización de España en favor de un modelo de economía de servicios a otros tiene este tipo de cosas. El turismo como la panacea, como el Santo Grial, la cultura como un producto más y no como un añadido de valor a una sociedad que merecería mucha más cancha. La economía del conocimiento es el futuro, pero aquí sólo existe la economía del paseo: El Prado, el Thyssen, la Casa de las Conchas, las rutas gastronómicas y del vino... Navarra, Euskadi, Cataluña y Madrid son las regiones más ricas de España. ¿Razones? Puede que muchas, pero no es casualidad que sean las que más invierten en investigación, en educación, en tecnología, y las que tengan registradas el mayor número de empresas de ciencia y tecnología. En este mundo no hay casualidades, sólo efectos colaterales de buenas y malas decisiones. Mientras tanto, la Casa de las Conchas sigue sin una de ellas. No se nota mucho, pero... algunos ya tienen bandera bajo la que marchar al paso, o para quejarse, con razón, por cierto. 




viernes, 24 de diciembre de 2010

Rezad por 2011


Esta va para Salamanca: la tijera vuelve. Llevamos sin escribir en el blog casi tres días y hemos esperado entre la apatía, el desinterés y cierta saturación. La vida cultural salmantina se resquebraja, presentan ya todo por trimestres falsos: estiran lo que antes había en dos meses en tres, de tal forma que el paquetito informativo sigue teniendo el mismo tamaño cuando en realidad es otro 33% menos, al menos por pura lógica. La calidad se viene abajo y los gurús y demás reyezuelos que se supone reinan en la ciudad no son más que chamanes tribales que desde las tribunas de los medios rajan sin dar ni hacer nada para contrarrestar la apatía.

La crisis no es sólo de dinero, también es de espíritu. No hay creadores nuevos, y los que hay se van. Los periódicos se llenan de mediocres de medio pelo que llevan toda la vida hablando y haciendo lo mismo. Nunca antes la periferia fue tan periférica. Sálvese quien pueda si incluso Herralde tiene que vender Anagrama, en esa Barcelona y ese Madrid supuestamente a la cabeza de la cultura. La industria se resiente más todavía con batacazos como la Ley Sinde, mal hecha, mal planteada y en manos de una cineasta de media tabla que ha confundido la justicia y el orden legal con la lucha contra la libertad en la red. Esa mujer es de los 80, y con eso está dicho todo.

A partir de ahora quizás haya que fijarse más en Bilbao, Gijón, Avilés, algunas cositas de Valladolid, en Madrid (obvio) y en Barcelona (igual de obvio), y mucho menos en una Salamanca que decepciona una y otra vez, donde todavía resuena el eco del paletismo por los folletos del DA2, toda una demostración de que es más fácil cambiar un Estado y su régimen que las cabezas de la gente. Nada bueno o nuevo hay en el horizonte del Tormes, quizás una Blanca Portillo más comercial que otras veces. Pero para eso hay tiempo. Cuando llegue el día 31, cerrad los ojos y pedid empresarios culturales con agallas, algo de dinero y muchas ideas nuevas. Porque lo demás ya ha dado todo lo que tenía que dar.



viernes, 10 de diciembre de 2010

El adiós de Mr. L

Ésta será una de las últimas veces que hablemos de esta ciudad fuera del campo de lo que realmente importa, que no es otra cosa que el intelecto: Lanzarote se retira, y como los viejos púgiles, invicto. Dicho esto se abren muchas cosas: las palmas de las manos de aplaudir por perder de vista al alcalde más iconoclasta (en todo lo malo imaginable) que haya tenido esta ciudad desde los tiempos en que en la Plaza Mayor colgaban las banderas nazis en honor al Tercer Reich (grabado todo por Patino, por cierto, hay pruebas...). También se abre el melón sucesorio, lo que da mucho miedo al pensar en los candidatos probables: al menos éste hizo una apuesta seria por la cultura y montó de la nada la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y el DA2, el Liceo, el CAEM y el Sánchez Paraíso. Sólo de pensar en su delfín hasta ahora, ese concejal del que no diremos el nombre, se le ponen a la estatua de Fray Luis de León los pelos como escarpias. Y para que se le erize el pelo a una estatua tiene que ser la monda. Negro, negrísimo futuro vemos ya en el binomio Salamanca-Cultura, porque la actual situación, aunque jibarizada, tiene mucho de sostenimiento artificial por parte del Ayuntamiento, así que... que Dios pille confesados a los de por aquí, porque intuimos que habrá migración en breve, nuestra, suya y de todos... Pero nada mejor que una ruptura para empezar una buena revolución... pendiente desde hace mucho. Ha llegado la hora, de aquí a mayo, de sacar la guadaña, el gorro frigio, la tricolor y toda la fuerza encadenada*.... desencadenarse, vamos.  



miércoles, 10 de noviembre de 2010

¡A la hoguera con el DA2!

Por fin Salamanca da algo de lo que hablar: de la estupidez supina de más de uno. El PSOE de Salamanca denuncia al PP por el reparto de folletos con imágenes inapropiadas en colegios. Qué curioso, resulta que son folletos explicativos de las exposiciones del DA2. Entre ellas la muestra ‘Forgotten dolls’, de Fernando G. Malmierca expuesta en 2008 en el centro de arte. Y a partir de ahí se ha montado un pequeño Cristo crucificado (valga la redundancia, pues uno es lo otro) basado en que los pobres niños no deberían estar expuestos a este tipo de imágenes. ¿Qué será lo próximo, quemar en la Plaza Mayor en una hoguera ‘Lolita’ de Nabokov o ‘Escupiré sobre vuestra tumba’ de Boris Vian, que también están en las bibliotecas?

¿Es que se han dado cuenta ahora? No, esperad, es que cuando han visto los folletos en las bibliotecas es cuando han reaccionado. Dos opciones: primera, la mujer del reverendo Lovejoy dirige en la sombra ese barco a la deriva de profesores universitarios sin tirón político ni gancho social llamado PSOE Salamanca (este guiño, para todos); segunda, la desesperación frente al tótem apache con gusanera de Lanzarote es ya tan grande que incluso le han dado munición a ese fanzine local que todo el mundo lee (éste, para los de aquí) sin saber muy bien la razón. 

Definir a Malmierca como pornográfico es cogérselo todo con papel de fumar, y poner al pobre DA2 en el punto de mira simplemente porque toca es injusto, y un principio de ruptura de cara al futuro del centro de arte, que sobrevive con dignidad a duras penas con el poco combustible que le dan. Es de lo poco bueno que tiene una ciudad que, como dice Mr. X, es mucho más patrimonial que cultural. Y razón no le falta cuando el supuesto partido progresista se comporta como un opusino onanista. ¿Y la libertad de expresión, eso no importa, eso ya no vale? ¿Desde cuándo el arte tiene que ser políticamente correcto y no usar la transgresión como arma crítica con la sociedad? ¿Por qué todo el mundo le tiene que decir a los demás cómo debe pensar o vivir? Entendemos que un niño de 6 años no sabe de qué va el tema (mujeres representadas como muñecas de plástico, precisamente para denunciar la cosificación de la mujer en la sociedad actual), y que necesita alguien que se lo explique, pero de ahí a gritar como una Carmen Polo cualquiera hay un salto cualitativo que apesta a política. Y de la mala. Tiene narices que este corifeo haya caído en ese error. 


domingo, 24 de octubre de 2010

Don Paco y Salamanca


Farruco (un espectáculo, es imposible hacer eso sin entrenamiento de atleta), El Piraña (dos horas de percusión sin inmutarse), Carles Benavent (un bajo eléctrico entre chalecos), otros amigos más y el mejor guitarrista del mundo, Paco de Lucía, capaz de hacer brincar en la silla y dejar de pie a alguien a quien el flamenco le suena tan lejano como los libros de Confucio a Robinson Crusoe. Una maravilla de concierto, una forma de entender la música, con esa base común a todo el flamenco (pa-ka-pa-ka-paaa-ka!..., todo el rato, la estructura sobre la que se monta el resto) encima de la que De Lucía bailó con las cuerdas y se intercambió con un bajo, una armónica, la percusión, el Farruco destrozando la quietud y esa cosa que llaman duende y que todos los demás interpretamos que es talento, que se tiene o no se tiene. Lo mejorcito en Salamanca en mucho tiempo, y visto lo visto, con sólo el DA2 y de vez en cuando la Usal dando algo interesante (y cada vez menos, cada vez muchísimo menos), el desierto avanza hasta encontrar un oasis en forma de tipo anodino y encerrado en sí mismo. Decía un amigo de este blog que igual en su casa Paco de Lucía se encierra con una guitarra eléctrica y empieza a tocar como Jimmy Hendrix, o Clapton, o Slash, o Jimmy Page... o puede que sea superior a todos ellos. Eso no lo sabremos.

Pero, nosotros, maestro, desde la ignorancia supina sobre el flamenco, nos quitamos el sombrero y le reverenciamos. No se ponen 3.500 personas en pie en medio de la oscuridad del Multiusos Sánchez Paraíso por nada, ni nos duelen las manos de aplaudir por nada tampoco. Igualmente, el coro que tenía en lo más alto del gallinero, medio barrio de San José arrebatado con su mito más serio y clásico, como si la sombra de Camarón estuviera a su lado. "Joder, si estuviera Camarón vivo a su lado...", dijo un espontáneo mientras aplaudía. Así que, nota mental, más allá del tópico hay un mundo de música que, cuanto más pura, más perfecta. Habrá que prestar más atención al flamenco. Sólo al flamenco...

miércoles, 15 de septiembre de 2010

El pérfido Heidegger

A la Universidad de Salamanca le entregan una edición moderna de Aristóteles con anotaciones de Heidegger y los medios lo cacarean como si hubiera entrado en erupción el Vesubio. La gran (pérfida) pregunta es: ¿saben de qué hablan o repiten el texto de agencia de otra agencia de alguien de prensa que a su vez ha mirado el libro, pero sin leerlo? Nos jugamos un billón de euros a que sólo 1 de cada 10 sabe quién es Heidegger de verdad más allá del nombre alemán que suena lejanamente a intelectual, padre de la Nada como ente propio, esto es, el topicazo de la “nada nadea”. Heidegger es mucho más (bueno y malo, como su compromiso con el nazismo del que nunca se retractó públicamente), fue un acicate y un iniciador de olas sucesivas dentro de la filosofía no anglosajona (el giro lingüístico, la hermenéutica y el existencialismo del siglo XX), pero no hay sitio ni ganas, que luego las migrañas son demenciales. Menos mal que también iba en el lote de entrega una carta de Unamuno (este es más conocido…) y otro que sí que es una verdadera joya, ‘Kant, Immanuel: Kritik der reinen Vernunft. Riga' de J. F. Hartknoch (fechado en 1781). Como dijera un célebre profesor de Filosofía español, “Heidegger es como el resplandeciente sol, cuanto más te acercas, más te carbonizas”. Nos quedamos con Kant, porque lo de Unamuno es una carta a Juan Varela y el antiguo rector (que fue más cosas, eh…) ya es en sí mismo otro tópico literario. 


lunes, 13 de septiembre de 2010

Y pensar que Radiohead estuvo aquí...

Habría que definir el concepto música de otra forma. O cuando menos tener otra palabra para concretar aquello que es algo más que sonido, o canciones o “cosas con forma sonora que parecen música pero que no lo son”. Especialmente cuando se trata de la música española, un laberinto lleno de recovecos donde se cuela el sentimentalismo barato con la frivolidad más insulsa. La música española está llena de letras pretendidamente poéticas que no son más que una amalgama de lugares comunes sin más atractivo que los oídos rebajados de quien quiera escucharlas. Porque el gusto es libre, incluso cuando se equivoca. 

Marta Sánchez, en palabras de agudo espectador que pasaba por allí, es un error del devenir universal. En el fondo Javier Panera tenía razón, igual que muchos otros. Porque cuando una frase se convierte en repetitiva en boca de muchas personas pasa de opinión a ley no escrita. Y eso que él no fue el primero en decirla, simplemente confirmó el temor: “Salamanca es una ciudad muy complicada”, a lo que habría que apostillar “y mucho más para la música”. Ya hemos hablado tanto de las programaciones que no merece la pena volver de nuevo a lo mismo: se piensa en todos, y cuando en la mente está el gusto mayoritario pagado con dinero público el listón de la calidad cae como mil toneladas. Se salva Raimundo Amador. Por lo especial que es, porque lleva toda la vida haciendo lo que le da la gana y muy bien, razón por la cual ha conectado con el concepto superior de música y no “sonido más o menos organizado”. Si se usa dinero público y se piensa en la mayoría, repetimos, surgen cosas como las fiestas de los 40 Subnormales (o sea…), Bustamante, Manuel Carrasco… o la resurrección de los muertos, como Rosendo. Muy loable todo en él, y muy bien montado, pero empieza a parecerse a Kenny Rogers y eso da mucho, mucho miedo. Por eso es fundamental que haya empresarios o productores independientes en la industria cultural, porque se arriesgan, porque apuestan por algo concreto con un público concreto y fiel (como La Alquitara con el blues y el jazz), y porque pueden fichar a quien sea sin necesidad de pagar luego réditos populares. Ahí sí que existe una dictadura de la mayoría. Y pensar que Radiohead pasó por esta ciudad…

martes, 7 de septiembre de 2010

Este Bicentenario...


Ya está tocando las narices la rabelasiana clase política que nos ha tocado tener y sufrir. Ante la carga de críticas contra el nombramiento de Arturo Pérez-Reverte como comisario de la exposición del Bicentenario de la Constitución, la Pepa, en Cádiz, el escritor ha dimitido y adiós muy buenas. No estuvo dando tumbos como un zombi por medio mundo durante la primera mitad de su vida para ahora tener que sufrir los latigazos de gente que él sabe definir muy bien. Ha sido IU, ese cadáver que no anda sino que levita, el que le ha dado la puntilla al cargar contra él a toda velocidad. Así que Pérez-Reverte ha dicho que no se mete en tonterías y que se va para no tener que dar más explicaciones que las de un ciudadano normal. Entre otras críticas se le echó en cara lo de tener un sueldo de 400.000 euros totales, un punto que no fue nunca verificado. Así que ya hay un puesto laboral a disposición de quien quiera recibir pedradas.

Respecto al Bicentenario salmantino, y para no andarnos con bobadas, es mejor hacer lo mismo que el Ayuntamiento de Cádiz y darle los mandos del recuerdo de Arapiles y de la liberación de Salamanca a quien realmente sabe: quizás una dirección colegiada, con Martín Más, Tomás Hijo y algún catedrático de la Usal especializado. El pelotazo mediático sería tremendo en Salamanca, y dos tipos que saben montárselo bien ayudarían a que la gente no se olvidara que el suelo que pisan fue el mayor campo de batalla de principios del siglo XIX junto con Moscú y la Rusia europea o Austerlitz. Estas cosas es mejor dejárselas a los letrados, a los que piensan, a los que tienen ideas para hacer bolas de nieve con guijarros y no intereses creados, ayuntamientos que regir, elecciones que ganar y cónclaves de partido en los que dar cera, pulir cera, por decirlo con algo de estilo.


lunes, 26 de julio de 2010

Bufones


Dicen que "ladran, luego cabalgamos". En los dos últimos meses varios mensajes han demostrado que a veces tenemos razón y hemos metido el dedo en el ojo. No al poder, que sigue pasando de nosotros (¿eso es bueno o es malo?). Sobre todo con el negocio de la música, ése que no entiende que su futuro está en la red, no en hacer discos donde se gasta demasiado haciéndolos y luego el que paga un precio desorbitado es el público (loado sea iTunes, si ellos pueden, ¿por qué el resto no hace lo mismo y pasa de la parafernalia y graba directamente para la red y reparte beneficios?). De todas formas, Salamanca es muy pequeña y España muy grande, así que las cuentas, al Rey. Nuestra misión no es otra que exaltar lo que nos parece bueno y digno de esta ciudad y de fuera de ella, y lo hemos hecho con la misma pasión con la que hemos puesto a parir todas las medianías sin futuro que han intentado colar como buenas. Y es el gusto el que nos guía, y cierto conocimiento acumulado que sigue siendo limitado y ansía expandirse. Aquí hemos leído demasiado a Darío Fo como para no pensar que el mundo es un gran escenario donde sólo los locos, los tontos y los bufones dicen la verdad. Hasta cierto punto hemos intentado ser lo primero y lo tercero, pero sospechamos que sobre todo hemos sido lo segundo. Sea como fuere, hemos criticado a gente que no se lo merecía, porque luego demostraron sus razones y nos retractamos, pero igualmente mantenemos muchas puyas porque si no, nadie las diría. Y si saltan es por algo. En Salamanca sobran cortesanos y faltan más locos y bufones. Luego, si son tontos de remate o no (seguro que lo primero, fijo), lo dirá el tiempo.

domingo, 23 de mayo de 2010

Y la Caja se ahogó en el Duero

Salamanca baila al son del 'Vals de los Adioses' de los Strauss, una célebre pieza en la que todos los músicos de la orquesta se marchan lentamente, hasta que al final sólo queda un superviviente de la sección de cuerda. Salamanca dijo adiós al Florilegio porque la fusión y Caja Duero determinaron que no hacía falta gastarse ese dinero; también se han cargado el festival de Magia que hacía siempre antes del meollo de junio; igualmente han reducido la programación a un par de píldoras de mala calidad, y anticipan ya que la nueva megacaja al servicio de la Junta de Castilla y León ya ha guillotinado cualquier expectativa para los próximos años. 

Así pues, oímos dos voces en la cabeza: una dice que sí, que es lógico cuando la cosa del negocio va mal hay que recortar; la otra se arrepiente de todas las loas hechas a Caja Duero y su buen ojo para programar. Ya no hay ojo que valga, porque la Cajita se ha quedado ciega. Respecto a la excusa de siempre, la de que la cultura es un subproducto no imprescindible, nos gustaría recordar que el dinero para obra social no se ha reducido, sólo se ha desviado hacia otros “fines sociales” supuestamente más importantes. Y no piensen en cuestiones de sanidad, sino en tablas de ejercicios para ancianos, certámenes deportivos y otros asuntos que sí parecen ser imprescindibles. 

La vara de medir es muy típica en este país, igual que la disgregación: si tanta salmantinidad tiene la Caja, ¿por qué el 60% de su programación viaja fuera de la provincia?, ¿por qué no mantienen el nivel pero cortan su presencia social en Extremadura, Madrid, Zaragoza y Portugal?, ¿por qué tiene que pagar Salamanca el coste de invertir en otros lugares si tan charros son todos en la sede de Los Bandos? Es cierto lo del lema de la caja, “¿Qué pasa cuando un río se cruza en tu vida?” Pues que te ahogas. 

viernes, 14 de mayo de 2010

Dos ganchos de izquierda al precio de uno

Primero: Como dijera una vez Oscar Wilde, "los jueces son menos inteligentes de lo que esperamos, mucho menos de lo recomendable y muchísimo menos de lo que nuestras peores pesadillas pudieran imaginar". Añadiríamos que son infinitamente más corrompibles, corporativos (todo gremio cerrado siempre tiende a convertirse en una mafia, da igual el país u oficio) y ciegos de soberbia que cualquier otro cargo público. La metedura de pata nacional e internacional, la imagen de Santa Inquisición que tienen ahora mismo, tardará décadas en desaparecer. A sus sueldos, su apatía, sus sentencias cargadas de valores personales y no de objetividad, a las primas, los juegos políticos y las amistades peligrosas se suma la vergüenza de encausar a un juez con demasiado ego pero que simplemente había tocado a los muertos. Muy buena chavales, será mejor que no digáis por ahí que sois jueces, y menos del Supremo, el Constitucional o el Poder Judicial porque os van a poner los huevos a la flamenca, como le gustaban a Frasier Crane. 


Segundo: Un foráneo de los que viven en metrópolis perdidas llenas de cosmopolitismo hace una pregunta muy simple que encierra, consciente o inconscientemente, toda la verdad sobre las letras en Salamanca. "¿Conoces a algún escritor salmantino importante?". ¿Qué, cómo se os queda el cuerpo...? Vacío, como a nosotros, como si se nos cayera la manzana newtoniana en la mollera. Ah, sí, bueno, está Carmen Martín Gaite (muerta), Manuel Fernández Álvarez (muerto), Luciano Egido (como si lo estuviera), Unamuno (NO era salmantino), Fernando de Rojas (NO era salmantino)... Colinas (leonés). Reconocemos que nunca antes nos habíamos parado a pensarlo, pero es cierto, Salamanca presume de literatura sin tenerla, vive de la leyenda de Calisto, Melibea y de la señora Celestina, del corte de mangas metafórico de Unamuno, de Universidad y de todo lo demás, pero no, no hay escritores importantes. Sirva pues para darnos cuenta de que una ciudad que presume de cultura no genera tal cosa, y mejor no hablar del campo teatral, abonado de grupos que no arriesgan o se contentan con vivir de la limosna del poder cultural municipal. Sin riesgo no hay gloria, y si alguien conoce a un escritor salmantino de renombre, que nos lo haga saber, pero ojo, no valen milos blancos, sólo buenos escritores con carrera. 

domingo, 9 de mayo de 2010

Libros y meadas divinas

Salamanca no es Madrid. Salamanca no es Valladolid. Pero tampoco es Zamora, con lo cual habrá que encontrar algún punto intermedio en el cual una Feria del Libro no sea una sarta de atracciones de feriantes de segunda en la que importen más los títeres para los niños que los propios libros. Con apenas 20 lugares donde poder comprar libros, merece la pena regocijarse con la lluvia persistente que le cae a la Feria del Libro de Salamanca, porque da la sensación de una divina meada como juicio de valor. Si El Corte Inglés tiene stand, entonces apaga y vámonos, porque ya no será la fiesta de los libreros, de las editoriales y de los lectores, sino del más puro marketing. 

Es cierto, los libreros tienen que sacar tajada de alguna forma, pero montar espectáculos alrededor de lo que importa para atraer a las familias no es de recibo. Los niños pueden comprar cuentos, pero las novelas y los libros los compra un sector muy determinado de la población: entre los 20 y los 45 años, justo la que no abundaba porque el bolsillo manda y más de uno ya tiene el eBook con la memoria llena de lo que necesita. Un descuento del 10% no es suficiente. 

Sentimos no tener remedios para una feria que cada año pierde algo más de dinero y se convierte en una operación de publicidad deficitaria, tal y como confiesan en Víctor Jara en voz baja, porque en alta hay que pasar por el aro de los mil y pico euros del stand, del transporte y de todos los gastos derivados. La gente lee más que nunca, el formato de bolsillo es el rey pero los libreros no venden. Aquí hay gato encerrado, y habrá que encontrar otra forma de organizar este invento, para que no sean sólo Madrid, Barcelona, Valladolid y compañía las ferias que se llenen las arcas. Igual habría que eliminarla y duplicar el Día del Libro, o directamente no mentir con las cifras de ventas y que los libreros incrustados en la patronal no calquen año tras año las cifras. Este año habrá batacazo, y si no, alguien se ha tapado la nariz y mira para otro lado.