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jueves, 9 de junio de 2011

Se acerca el final del Fàcyl



Unos cuantos días más de Fàcyl y terminamos por comprender que ya es evidente que tiene tres puntos clave: 1. Que la falta de presupuesto ha borrado la presencia en la calle del festival, dejando fuera así todo lo bueno que tenía de rostro público; 2. Que hace falta muchísima más pedagogía, pero muchísima más, por parte de la organización, especialmente con el público masivo si realmente quieren engancharle; y 3. Que todo lo que sea hacer de imán para los universitarios es una promesa de tener más respuesta. Pero en realidad no se sabe qué hacer para reflotar algo que llegó como un regalo desde Valladolid y que unos siete años después no termina de encajar en una ciudad demasiado encerrada en sí misma como para entender que lo que le traen es de calidad pero difícil de asimilar. Este año no hay excusa: tanto los espectáculos de calle como los de Barrios o los conciertos son perfectamente asimilables por el más común de los mortales. El teatro de sala es otra cosa, pero como hay que pagar entendemos que los renuentes nunca pasarán por taquilla, así que va quien quiere ir: eso sí, esa minoría no llena. Nos quedamos, por ahora, con el Cirque Mandingue (en la foto), con Forced Entertaiment y con el Teatro Nacional de Mannheim. Y seguimos contando.


lunes, 6 de junio de 2011

Leña al mono


Una pregunta: ¿Es imprescindible ser de una ciudad para que te den una oportunidad? O mejor planteado, ¿ser de un determinado lugar debería pesar a la hora de darte una oportunidad? Parece ser que hay gente que no se ha percatado de que el adjetivo "internacional", no local, provincial o regional, está en el nombre mismo del Festival Internacional de las Artes de Castilla y León. Cuando en anteriores ediciones se le dio oportunidades a la cultura local el resultado fue una larga cadena de mediocridades. Pocas cosas, excepción hecha del colectivo SPS, se salvó de una quema en la que los críticos y la prensa especializada se puso las pinzas y señaló las manzanas podridas.


No se trata de meter con calzador cultura local que no llega al nivel mínimo, subido de golpe con la obra de teatro del Teatro Nacional de Mannheim ayer en el Caja Duero, una gran apuesta por la inteligencia sobre el escenario. Eso no lo hemos visto casi nunca por estos lares. Se trata de utilizar el festival para aprender y sacar conclusiones que hagan el trabajo de esos autores mucho más avanzado y de más calidad. Y quien piense que esto es una opinión (que lo es en el fondo) que eche un vistazo a la programación de los años anteriores y luego los rebuznos de según qué gente en según qué medios.

Y otra cosa, ¿de verdad gana alguien bombardeando su propia ciudad? Quedará para el archivo personal esa actitud de "si no me das algo te machaco", un matonismo publicitario que se traduce en una traición al espíritu del oficio. Que quien mande sea un ignorante avaricioso no es sinónimo de tirarle las armas a los pies al César. Pero vemos que algunos sí que lo hacen. Peor para ellos, sólo va en detrimento suyo y de su respetabilidad.

sábado, 4 de junio de 2011

Aviso para navegantes petrificados


Primeros dos días de Festival de las Artes y ya se notan un par de cosas: que, como dice un amigo de los que aquí escriben, no hay nada como no poner publicidad para que te tomen por extra en un sketch de 'La vida de Brian' y te manden a la lapidación. Entre las telas de araña que no son tales y los salvapiedras de turno al final la cultura queda reducida a una extorsión siciliana en la cual si te portas bien te admiro y si no, te sacudo. En Salamanca parece tener más importancia una piedra que un niño, o que el futuro educativo de mucha gente. Así que aquí alguien ruge por interés, que no por veracidad.


Esto va por todos los medios: hoy lloran la inutilidad del Festival de las Artes, mañana llorarán porque se ha ido a Valladolid, donde una ciudad "menos docta y culta" pero sí mucho más práctica y quizás inteligente recibirá con los brazos abiertos al Fàcyl. Dicen que no atrae turismo, pero tampoco la ciudad atrae inversiones empresariales. El turismo, dicen los nuevos gurús económicos, es la trampa de la comida fácil: lo tienen aquellos que no pueden tener industria real. Si los hoteles no se llenan, entonces todo está mal y resulta que las artes no sirven para nada. Nunca el reduccionismo económico rebuznó tan lejos. Con aciertos o desaciertos, lo verdaderamente real es que el Festival de las Artes es la única actividad cultural seria y organizada de la que goza la ciudad más allá de algunos ciclos municipales o universitarios, donde el dinero escasea y donde tampoco se han interesado por estimular la inversión privada.

Si el Fàcyl, que arrancó anoche con llenazo en el Patio de Escuelas para ver a Russian Red y con un casi lleno en la Clerecía para el oratorio 'Vitae Mysterium', sobrevive a la crisis económica y consigue volver a aparecer en 2012 y 2013, lo más probable es que no sea aquí. Sólo con trasladarlo a octubre o noviembre las cosas serían muy diferentes: su sangre son los universitarios, gente sin aparatajes mentales que dificulten las experiencias vanguardistas, a los que se les pueda enseñar lo nuevo sin esperar de ellos críticas materialistas ni los típicos tópicos de una población demasiado envejecida antes incluso de ser ancianos (viejos de 40 años, lo llaman). Hay mucho aprendiz de Boabdil el Chico suelto. León de la Riva espera pacientemente, afilándose los colmillos, susurrando "Fácyl, Fácyl" en los oídos correctos...


miércoles, 1 de junio de 2011

Annus domini de 2011


Día 3 de junio. Viernes. Año de gracia de 2011, antaño annus domini 2011, por ser retro hasta el final mismo del concepto. Arranca el... ya ni nos acordamos del número de la edición, así que simplemente diremos que el Festival de las Artes, el Fácyl de marras, de nombre cambiante, tamaño y extensión tan vulnerable y mutante como el agua de un río. Cada vez más corto, cada vez con menos nombres, cada vez más propenso a la extinción. A día de hoy, incluso sería mejor para el Fàcyl que se fuera de una vez a Valladolid y por lo menos sobreviviera bajo el paraguas de un alcalde o de un gobierno más reaccionario, o cuando menos con más dinero. Porque al final, todo se reduce a quién paga la fiesta: el erario público. Siguen sin haber patrocinadores de gran calado en un invento del que hemos hablado largo y tendido en toda la vida de este blog, desde que en 2008 empezáramos a dar candela. Lo que queda es cierta sensación de hastío y de vacío, pero también de ganas de ver algo nuevo. Igual por condensarlo todo en apenas 8 o 9 días sale mejor. Eso esperamos, porque Bieito no estará el año que viene para dominar con su gran calva reluciente, y cuando el río suena, es que lleva agua. O billetes de euro. No lo sabemos. De momento, pasado mañana empieza la fiesta.



lunes, 21 de marzo de 2011

El festival mutilado

Como un cuerpo mutilado. Un periodista cercano, al saber que el Festival de las Artes, Fàycl (es decir, fácil de guillotinar), había reducido sus días a sólo 8 (del 3 al 11 de marzo), la mitad que en 2009, simplemente dijo eso de “ay, que nos quedamos sin festival”. Para los que no sean de Salamanca no les supondrá nada. Para los que nos lean habitualmente, habrán oído hablar de esta cita que pasa, pasaba mejor dicho, por ser la mayor del año en cuanto a espectáculos y artes escénicas y musicales. Pero eso era antes, mucho antes de que Calixto Bieito llegara como salvador que no va a ser tal, de que la excusa de la crisis fuera el silenciador de un arma que va camino de ejecutar en un callejón oscuro lo poco bueno de vanguardia que ha tenido Castilla y León. Si esto fuera Cataluña, Madrid o Euskadi, pues no pasaría nada, otro invento sustituiría al viejo. Pero nada de eso: pueden ser vacas flacas, pero viendo un poco por encima lo que se avecina en la programación, simplemente decir que vamos derechos a una reducción tan brutal en la cantidad como en ciertos contenidos.

Como un cuerpo mutilado. Un periodista cercano, al saber que el Festival de las Artes, Fàycl (es decir, fácil de guillotinar), había reducido sus días a sólo 8 (del 3 al 11 de marzo), la mitad que en 2009, simplemente dijo eso de “ay, que nos quedamos sin festival”. Para los que no sean de Salamanca no les supondrá nada. Para los que nos lean habitualmente, habrán oído hablar de esta cita que pasa, pasaba mejor dicho, por ser la mayor del año en cuanto a espectáculos y artes escénicas y musicales. Pero eso era antes, mucho antes de que Calixto Bieito llegara como salvador que no va a ser tal, de que la excusa de la crisis fuera el silenciador de un arma que va camino de ejecutar en un callejón oscuro lo poco bueno de vanguardia que ha tenido Castilla y León. Si esto fuera Cataluña, Madrid o Euskadi, pues no pasaría nada, otro invento sustituiría al viejo. Pero nada de eso: pueden ser vacas flacas, pero viendo un poco por encima lo que se avecina en la programación, simplemente decir que vamos derechos a una reducción tan brutal en la cantidad como en ciertos contenidos.

El hecho de que Calixto Bieito casi rogara que se mantuviera “la isla de libertad y cultura” que es el festival dice mucho; y que la consejera de Cultura, incapaz de hablar ante los medios si no es leyendo un texto (ahí la dejamos botando…), dice mucho de que esta edición va a sonar a patíbulo por mucho que el poder autonómico lo venda como si fuera algo grande. La gente no es tonta, y la industria cultural menos todavía: el tajo es tan grande que podría ser el paso previo al cadalso. Además, aumenta la oferta de música (bien por Bieito y sus obsesiones, bien planteadas, son muy útiles) y el teatro, principal bastión de este invento de 2005, que empezó siendo casi un mes y ahora queda en ocho días, se diluye lentamente. El tiempo dirá, y lo que se consiga en esos ocho días de junio también, más allá de cifras infladas. 

viernes, 11 de junio de 2010

Rebecca Ringst y los pardillos

Decía Summers que "todo el mundo es bueno". Decía Rousseau que "todo el mundo es bueno por naturaleza". Decía Damon Alexander que "todo el mundo es bueno hasta que los demás puedan demostrar lo contrario o inventárselo". El Equipo dice, "todo el mundo es un poco pardillo". O cuando menos, la realidad es ya tan retorcida que son capaces de creerse que la instalación 'Home sweet home' de Rebecca Ringst, hecha para el Fàcyl, es cierta. Ha montado un gran andamiaje con toda la parafernalia de la obras de toda la vida en la Rúa Mayor, frente a la Casa de las Conchas y la Clerecía. Usando un paralelismo, es como si alguien quisiera construir un hotelito en la plaza de San Pedro, donde está el obelisco, a unos metros del Papa.
Y la gente pica, y mucho. Así que una de dos: o la gente en Salamanca no lee la prensa que avisa de que es una intervención urbana y que no es cierto, que se usa para denunciar irónicamente la especulación urbanística, o son todos eso, pardillos. Hasta 35 comentarios sobre la madre del alcalde y de los constructores, unidos al intento espontáneo de un ecologista de encadenarse a las obras (éste, además de pardillo, idiota de primera, al estilo Mario Cipolla) y a que los teléfonos de la falsa cubierta informativa sobre las obras correspondían a la Diputación de Salamanca, dan como resultado la performance-intervención-denuncia-putada artística más original en años en Salamanca. Nunca nadie dio tan fuerte en la llaga como esta mujer. Aplaudimos a rabiar, y cada vez que nos avisan de otra vecina acalorada y furiosa contra el Ayuntamiento, simplemente, recordamos a ese gran sabio, el Luisma ("Me parto y me mondo"). Sí que es Fàcyl tomarle el pelo a la gente. Y no será porque los medios no avisan: diez días después todavía pican. Ay, qué país...


miércoles, 9 de junio de 2010

Bieito no es de este mundo

Definitivamente el Reino de Calixto Bieito no es de este mundo. Dijo hace unos días que en un auditorio como el CAEM en Alemania habría 200 técnicos para su programación, no dos o tres como aquí. Pues claro, porque no se puede comparar un país donde los teatros y los auditorios se llenan hasta arriba con otro donde sólo pone el completo Arturo Fernández. No es de este mundo. 

Un vistazo al público del Fàcyl en sala o en determinadas calles demuestra de qué pasta está hecha la ciudad: mayoría de estudiantes extranjeros y jubilados que a la mínima se van o se quejan de cómo se gasta el dinero. Ya saben, esa frase de “No sé si habrá dinero, pero para tontás seguro”. Un fotógrafo salmantino, al ver una escena semejante dijo entre dientes eso de “Nos quedan 10 o quince años”. “¿Para qué?”, preguntó un becario, “Para que estos la espichen”, contestó el otro. El problema es que, crueldades aparte, la siguiente generación no es mejor que la anterior, y la surgida entre 1975 y 1982 parece más preparada, pero no por ello más culta. No hay meritocracia, no hay liberalidad en la sociedad, no hay ese impulso educador y forjador de otras culturas donde lo fundamental es que el hijo sea mejor que el padre y no otro mantenido más. Igual, si fuéramos todos confucianos, protestantes o aristotélicos, entonces seríamos una nación mejor, de hombres y mujeres inteligentes y no simples paseantes de la vida.

No hay amor por aprender, por saber, por el conocimiento, sólo un amor desmedido por la vida cómoda de la clase media (trabajo, coche, casa, hipoteca, hijos no demasiado imbéciles y dinero para cañas y tapas) y por ese bonito ciclo biológico de nacer-crecer-reproducirse-envejecer-morir que corroe y destruye hasta el último aliento de cambio. Cuando De la Rochelle ingresó en las filas del ejército de la Francia Libre, un sargento le preguntó si era un hombre o una oveja, un machote o un cobarde. Él le contestó “Soy rey de mi mismo, ¿y tú?”. 


sábado, 5 de junio de 2010

Todo es más "Fàcyl" con música

Genial. Calixto Bieito, bajito, calvo, ingenioso y algo divo, ya tiene un punto a su favor, muy gordo y gracias a la Oscyl, a un director como Jimmy Chiang, al chelo de Marc Coppey y a la voz “brunildea” de Leandra Overmann. Se atrevió Bieito a meter una orquesta y música del siglo XX (ya saben, diatonal, disfuncional, sin aparente sentido estético y muy complicada para el oído sin entrenamiento) en la Catedral Vieja y le salió la jugada que ni bordada. Conseguimos ir al concierto (sin becario, que hay que hacer guardia) y todavía nos duelen las manos de aplaudir. Ligeti y Varèse, uno lánguido y espacial, el otro brioso y rocambolesco, antagónicos pero unidos ambos por su condición de padres de esas música “clásica contemporánea”, una formulación que no puede ser más contradictoria. 

Y sin embargo es eso. Una Catedral que, por cierto, es más hermosa que su hermana menor y más grande. No por más altura un templo medieval es más bello y equilibrado, ni contiene esos capiteles que parecen salir de un libro de Umberto Eco, algunos casi cantando a coro con Overmann en su pequeña pero teatralizada intervención. Nos quedamos con el iniciático y distante Ligeti, capaz de convertir los silencios en una parte más de una partitura, que hace soñar, que amodorra e inspira por igual. Y Varèse, nuestro descubrimiento particular: nunca la percusión a toda costa hizo tanto por la música. Su retrato de América en las dos piezas ‘Ameriques’ y ‘Offrende’ convierten la música en un latigazo largo y repetitivo, que enardece, que puso a la gente al margen mismo de saltar en los bancos de la nave central. Dicho con rima, “Todo es más Fàcyl con música”.

jueves, 3 de junio de 2010

Fàcyl: ya van dos

Justo cuando empezaba el Fàcyl (Festival de las Artes) a carburar, cuando la gente de los barrios se unía a la fiesta, cuando las proyecciones de 'Facedances' reunían gente, cuando la Plaza Mayor se llenaba para las compañías de circo y teatro de calle, cuando los conciertos al aire libre juntaban a más de 200 personas y superaban el aforo de la Cueva de Salamanca... justo entonces, apareció la estupidez. La organización del Fàcyl ya casi parece un patio de colegio: mucho voluntario joven, mucho estudiante, mucha gente muy técnica y todos con camisetas oficiales, pases oficiales, credenciales oficiales, muñequeras y móviles oficiales, coches oficiales... y gilipolleces oficiales. 

Si contratas a una compañía, ¿no es mucho pedir que les pregunten si van a hacer un pase para la prensa o si directamente van a dejarse fotografiar en el espectáculo? Y eso es sólo el principio: hay dudas, descoordinación, gente que no sabe lo que hacen los otros... Independientemente de las razones de una compañía (igual tienen miedo de que les roben el alma con las cámaras y tal) para no permitir hacer fotos, no es excusa hacerse el sueco y ni siquiera llamar a los medios para decirles que no van a dejar hacer fotos. Así no se hace industria cultural, pequeñines, sólo cabreas a la gente y no permites que otras personas conozcan de cerca lo que se hace en la ciudad. Si se trata de hacer la ola mediática para que la cultura sea útil, entonces en Salamanca no se han perdido nada.  

Un escenógrafo nos contó un día, a través de un crítico de teatro de Madrid, que muchas compañías hacen esto para que las imágenes no vayan circulando por la red, para que no haya copias de movimientos, ideas o escenografías que otros puedan copiar. Es decir, que si un competidor quiere copiarles, que pague por lo menos la entrada. Lía Rodrigues estrenó 'Pororoca' y no dejó que nadie se acercara. A esta mujer tan inteligente alguien debería haberle dicho que su supermontaje está ya colgado en YouTube. Si es así, ¿por qué no permiten grabaciones o fotos?, ¿cuestión de estilo, de marcar el territorio, de no dejar que los medios les aturdan al principio, los flashes distraen, ruido de fondo? Si algo hemos reivindicado siempre en este blog, todos los del Equipo, desde quien escribe a quien se chiva, es que la cultura esté conectada por todos los medios a los ciudadanos, porque sin ellos sólo serán ejercicios de estilo en torres de marfil. Aunque se llene el teatro: 200 personas no son 20.000 que podrían conocer mejor 'Pororoca'. Si no entienden eso, apaga y vámonos. 

lunes, 31 de mayo de 2010

Primera puya "Fàcyl"

Ya llegó el bicho; es decir, el Festival de las Artes, el Fàcyl de marras. Y con mucho menos de lo que esperábamos. Lo malo de los festivales de vanguardia es que a veces arte y artificio se confunden. Quizás sea una parte más del juego de guerra que es el arte, una forma de establecer comunicación en la que una mujer que declama sin sentido aparente para luego empezar a tocar es la pieza central de una obra. Tenemos muchas dudas, muchas, pero al mismo tiempo somos parte de esa minoría que siempre apostará por algo provocador para salirse del marasmo destinado a las masas no pensantes. No queremos resultar pedantes y snob (todo el que haya leído este blog sabe que ya lo somos, así que…), pero la desconexión de esta Salamanca envejecida y ligeramente apática (que no abúlica) con la Universidad está en la base del desprecio por esa vanguardia que no llena el Liceo, que sólo ocupa unas 100 y pico butacas y deja el resto en un vacío sideral que sólo llena la indiferencia y la ignorancia. Una vez más pierde Salamanca, y una vez más ganan los que aún sin comprender del todo lo que tienen delante (Heiner Goebbels y su ‘Hashirigaki’, con el que arrancó el teatro de sala del Festival, no nos gusta, qué le vamos a hacer) por lo menos le dan una oportunidad y el beneficio de la duda. Eso sí, sólo una vez, porque el arte no es artificio, y éste es una coña marinera que se inventa un artista para seguir tirando del cuento del creador. Aunque en el fondo, todo es ambivalente y dual, todo depende del gusto de cada uno. Criticar queda entonces como una mala opción. Pero es que no nos gusta…


sábado, 10 de abril de 2010

¿Son rumores?, ¿seguro?

Mucho ojo con el Festival de las Artes. La rana que lo personificó los tiene de corbata. En las calles estrechas de Salamanca ya ha empezado el murmullo de la guillotina al caer, ese sonido metálico sostenido, precedido de los redobles de tambor, que suele terminar con un golpe seco y los vítores de los parisinos. Ojito porque este podría ser el último año del Festival de las Artes (¿es un deseo o una realidad?), porque se han hecho muchas tonterías y en Valladolid más de uno ya está deseando echarle el guante. Hace más de un año, casi al principio de la historia de este blog, dijimos que al Festival se lo llevarían a Valladolid al final, pero es que puede que ni eso. Que no está el patio para tonterías, que el horno está sucio y por no haber no hay ni para harina para bollos. Con Calixto Bieito han subido la programación para rozar los 1,6 millones de euros, eso en blanco, que en negro siempre sale más pasta. Y si este año no funciona el invento, adiós. Ya lo dijimos hace un año, pero claro, no es suficiente, aquí nadie toma en serio los susurros antes del guillotinazo. Al final será cierto eso que dicen a los estudiantes cuando llegan el primer año: “Bienvenido a Paletolandia”. De todas formas, mucho ojito, porque tan culpable sería la ciudadana como la organización que no ha sabido conectar con Salamanca. 


domingo, 14 de febrero de 2010

El Festival de las Artes ya tiene rostro

El Festival de las Artes es como la clave de 'El Gatopardo': cambiarlo todo para que todo siga igual. Echaron a Guy Martini y se han traído a Calixto Bieito, que hará algo mejor, no lo dudamos. Pero mejor sería si él mismo actuara, porque este festival está gafado, y mucho más si se monta en una ciudad que es la antítesis de la vanguardia. Salamanca es genial para acordarse del "viejo pedorretas" del que hablaban Lorca y Dalí (Unamuno), de los viejos maestros de la lengua, de Fernando de Rojas, de Calixto (el galán, no el director), de Melibea, de la vieja Celestina que rondaba las tenerías del Tormes extramuros siglos atrás. Es perfecta para rememorar los grandes episodios nacionales de la Guerra de la Independencia y del Barroco, cuando la Universidad de Salamanca era la Oxford románica y la Sorbona miraba de reojo a ese punto perdido en medio de la nada castellana. 

Pero a Salamanca se le atragantó la Modernidad, cuyo último y único vestigio es el art déco de la Casa Lis; y si no pudo con eso imagínense con la posmodernidad. Que no, que mejor el Festival de las Artes a otro sitio, que nos den el dinero para montar un buen festival de teatro y que se pasen por aquí durante un mes Mario Gas, Juan Echanove, Gutiérrez Caba, la Townsend, Animalario, Flotats, el propio Bieito y Blanca Portillo haciendo de Hamlet. Por lo menos ya tenemos cartel: es quizás el mejor que ha tenido en sus seis ediciones. Es de Oleg Dou. Ya es un cambio estético, veremos si se cierra el círculo virtuoso y el VI Facyl da alguna justificación al optimismo y la esperanza de la sorpresa. 

sábado, 5 de septiembre de 2009

¡¡Se han cargado a Guy Martini!!

Últimamente vamos con un par de días de retraso, pero es que entre Berlusca, la IIGM y tanta mandanga, no damos abasto. Bueno, a lo que íbamos: ¡¡Que se han cargado a Guy Martini!! No vamos a volver a repetir, por enésima vez, quién es, pero básicamente, el Junta de Castilla y León se ha cepillado, después de cinco años de errores y aciertos, al director del Festival de las Artes, la mayor cita cultural de Salamanca en todo el año Quince días comprimidos de teatro, cine, música y poesía con el objetivo común de ser vanguardia. De los juicios de valor mejor no hablamos, que ya hemos sacudido bien en meses anteriores. La cuestión es que la Junta crea ahora el concepto de "Director Invitado" (o sea, que rotará cada año en función del presupuesto y las ganas de fardar) y manda a la guillotina al bueno de Guy, que para algo es francés con pinta de marsellés de pro. Siempre fue un hombre desubicado entre una ciudad demasiado conservadora y rancia y una Junta demasiado caótica y manipuladora. Sólo con conocer el jefe de prensa de la Fundación Siglo se puede dar cuenta el personal de lo zafios que pueden llegar a ser: ¿está empanado o es que se cayó en una marmita de marihuana de pequeño...? Algo de ese marasmo bohemio se le pegó a Martini, que en la última entrevista con los medios salmantinos estaba muy nervioso, ido y hasta pelín ingenuo. 

Apostamos a que sabía de sobra que lo iban a largar, pero como es modosito y no quiere problemas... La Junta para estas cosas es como el Partido Comunista Cubano: a la mínima vibración en la pose oficial te mandan al exilio interior. La explicación de Martini es que la salida se produce por "la falta de comunicación con la Consejería de Cultura", además de un"respeto la decisión" pero que le hubiera gustado ver crecer el Festival. Su sueño era que en el futuro Edimburgo y Aviñón fueran un trío, con Salamanca también. Ni de coña, suponemos. Eso igual en Barcelona, Madrid, Bilbao, puede incluso que Zaragoza o Gijón, pero no aquí, querido. Todo esto es el primer paso, barruntamos, para que el Festival haga mutis por el foro camino de otra ciudad, o que directamente hagan también rotar la sede, o que, ya puestos, fulminen definitivamente el propio Festival de las Artes. Porque Salamanca nunca ha entendido el invento, nunca se ha involucrado (y ha tenido cinco años para hacerlo) y nunca lo ha promovido o protegido. No hay más cera que la que arde, y en Salamanca lo único que hay es piedra de Villamayor y mucho tapeo universitario. Y poco más. 

viernes, 12 de junio de 2009

FIniquito y corbatas

Se acabó lo que se daba. El Festival vive ya sus dos últimos días y todo lo que podíamos decir ya lo hemos dejado bien clarito. A riesgo de repetirnos, podemos dejar una píldora del año anterior que nos sirve también ahora para resumir: “Sin pedagogía no hay vanguardia”. Es decir, que el pueblo llano no alcanza a comprender la vanguardia si ésta no despliega una labor de información desmesurada. Lo peor de todo es que salvo para mentes sensibles, abiertas y con ganas de aprender, muchas cosas no son entendibles y casi siempre terminan en reacciones tópicas como “¿Y esto se paga con dinero público?”, “A cualquier cosa llaman arte” o una de las más famosas, “Si es que no saben conectar con el público”. Sólo una lección para el futuro: ¡No tocar jamás el patrimonio monumental, ni de refilón! Sea como fuere, pobre Festival, pobre Guy Martini, qué lastima de dinero y energías perdidas. Es un problema sin solución, porque se necesitarán generaciones para que la gente aprenda a apreciar… ¡Vaya!, ¡ya nos estamos repitiendo otra vez! Le Festival est mort, o como narices se diga. Nuevos desafíos se acercan en el horizonte... O no. Por cierto: en Salamanca hay 39º y subiendo; nos vamos a freír huevos en las conchas con corbata...

miércoles, 10 de junio de 2009

Los bárbaros de Salamanca y la Concha Perdida


La 5ª edición del Festival de las Artes no va a pasar a la historia ni por Jan Fabre, ni por los conciertos de la Plaza Mayor ni por nada de lo bueno que ha tenido: será, para siempre, el de los maniquíes y las corbatas rosas que, de un modo u otro, han quedado ligados a un acto de vandalismo o descuido patrimonial. Ya nada importa que el Liceo se llene para ver un espectáculo de danza contemporánea: la concha se lo ha comido todo. Y para siempre. Después del enésimo traspiés no nos extrañaría nada que el bueno de Guy Martini mandara a la mierda a Salamanca y compañía, a la mal organizada Fundación Siglo y a la laxa Junta de Castilla y León, que ya parece un cortijo andaluz por la cadena de tópicos que la alimentan. Es muy triste que un Festival sea la mayor prueba de la barbarie humana: da igual que hayan sido españoles o extranjeros, de izquierdas o de derechas, la cuestión es que han dañado el patrimonio de todos simplemente por las ganas de ser bárbaro del individuo occidental medio. Mucha civilización, dos milenios de leyes, derecho y moral, y al final un poco de alcohol o de espíritu de grupo nos convierte a todos en leales miembros de la horda de turno que sólo busca la juerga, el beneficio material y ver arder el mundo. 

Todos llevamos un querusco en nuestro interior (búsquenlo en la enciclopedia que no tenemos tiempo ahora...) que colecciona cabezas romanas, así que cuando tenemos oportunidad lo sacamos fuera. Especialmente en una ciudad facciosa como la del Tormes, donde mucha gente ataca con saña irracional el arte de vanguardia por el mero hecho de no entenderlo o considerarlo propio de rojos y "progres". Si supiera esa pequeña ralea de ovejas ignorantes que el 80% de las galerías están en manos de la burguesía conservadora... Si lo que querían los bárbaros era joder al Festival cargándose la concha, al menos visualmente lo han conseguido. ¿Habrá después de esto un VI Festival? En Valladolid ya se frotan las manos, o en León, o en Burgos, o Segovia... Salamanca debería ser ejemplar en el castigo, buscar la verdad y colgar de las almenas (que todavía tiene) a los culpables. La concha de piedra no aparece, y si fue vandalismo que la busquen, y si se cayó por erosión, ¿dónde están los restos que debieron irse al suelo, por qué los esconden? El día 13 de junio se terminará todo el martirio, y las conclusiones son todas malas. Qué pena, as usual, you know...

lunes, 8 de junio de 2009

La concha perdida

Ya tardaba el diablo en menear el rabo. Todos los años pasa algo: cuando no es el ruido es la mala baba, cuando no es una cosa es la otra… Ahora resulta que se han cargado una de las conchas multicentenarias de la Casa de las Conchas de Salamanca. El pecado del Festival de las Artes: encargaron al colectivo de creadores SPS que hicieran algo especial para este año y se les ocurrió poner corbatas rosa a cada una de las conchas, para mezclar elementos masculinos (ergo, la corbata y su estilo fálico) y femeninos (la concha, y sí, aceptamos chistes argentinos). Resultado: dos posibilidades de la desaparición de la concha de piedra de varios kilos. O bien se cayó por el deterioro y en el Festival y SPS han tenido la mala suerte de que haya coincidido, o bien alguien quiso una de las corbatas, jorobar al personal o directamente llevarse la concha a casa. 

Aquí apostamos por estudiantes extranjeros borrachos como cubas recién salidos del Irish Rover que está a unos 15 metros del palacio. Es la explicación más tangible en vista del aspecto de esa zona a partir de medianoche, y da igual que sea martes o sábado. Sea como fuere, lo cierto es que se han cargado una pieza de patrimonio local, regional y nacional que era una joya de piedra a la que todos, nosotros incluidos, le teníamos cariño y aprecio. Los enemigos de la vanguardia, los nacionalistas charros, los paternalistas del patrimonio y las autoridades más reticentes ya tienen gasolina para alimentar la hoguera donde quieren quemar el Festival de las Artes. Luego están los que quieren salvar el color rosa del Festival y hacen lo que sea, incluso mentir, para evitar que liguen destrucción del patrimonio con el evento. Pues la batalla está perdida: ya ha quedado ligado para siempre en la memoria colectiva las corbatas, el rosa, el Festival, SPS y sus ideas a la madrugada loca de algún grupo de Erasmus colgados que quisieron llevarse un recuerdo de Salamanca. Una coña charra: como más de uno sospecha lo mismo que nosotros, ya circula una lista con voluntarias para un comando de asalto que vaya a París, Roma, Berlín, Amsterdam o Londres y se llevan algo, como la cabeza de la estatua de Nelson, uno de los caballos del carro de la puerta de Brandenburgo..., la Gioconda... Lo que sea hasta que devuelvan la concha. 

viernes, 5 de junio de 2009

V Festival: primera conclusión

Después de varios días de Festival de las Artes ya podemos empezar a sacar conclusiones. Lo haremos escalonadamente, como Operación Salida en verano. La primera es que visto lo visto lo único que les importa en la Fundación Siglo (antifaz cultural de la Junta) es el teatro de sala. El resto es poco más que el adorno de la tarta, como si fuera la guarnición acostumbrada, modosita y discreta, del pavo asada y relleno de vanguardia que han vendido. Es un desprecio al resto de artes, desde la música al teatro de calle, o el resto de programas culturales paralelos que no hacen más que estorbar y distraer. La primera semana y pico da para otra idea: que todo lo que se haga en la calle es mucho más popular, exitoso y universal que lo que se hace en sala o en lugares como la Casa de las Conchas. 'El camino articulado' en la plaza San Benito fue un triunfo de SPS respecto al resto de grupos teatrales y de artistas, con el centro de la ciudad plagado de gente mecida con la música.

Conclusión: si tanto interés tienen en el teatro de sala, que se gasten TODO el dinero en eso y suelten lastre. Así, monográficamente, conseguirán un mayor impacto mediático y que la atención de la gente focalice bien. Repetimos un mantra que ya hemos citado más de una vez: la concentración de energías en una cosa que marque la diferencia tiene más éxito asegurado que expandirse como una ameba. O como mucho, menos Conchas Silenciosas, Cum Sonic o After Sonic y más conciertos en la Plaza Mayor. Si falta dinero, pues que lo usen más racionalmente.


domingo, 31 de mayo de 2009

No os entienden, Martini

La falta de entendimiento entre creadores artísticos y el resto de los mortales (dotados de un sentido común basado en el gusto personal, hecho de mil hastíos) tiene tintes trágicos cuando un espectáculo busca conectar con la gente. Se produce ese vacío embarazoso en el que ni el periodista sabe qué decir, ni el artista comprende por qué nadie le dice nada, y donde el público se queda pensativo sobre si le gusta, no le gusta o directamente no sabe qué puñetas hacer. El último artículo de Gervaise de la Rochelle en el ‘Daily Telegraph’ data de 1976, del suplemento literario y teatral. Al final del mismo dejó un extracto que habla de su forma de ver las cosas: “No importa lo bueno que seas en algo, las maravillosas ideas que tengas, los increíbles libros que escribas, los grandes diálogos que imagines; nada puede todo tu talento, tu genio, tu inteligencia y sensibilidad. Puedes hacer una obra de arte que haga llorar y emocionarse a millones de personas, pero sólo basta un idiota con mando en plaza, un cargo, y todo lo bueno que puede hacer un ser humano queda en el cubo de la basura con la frase ‘No sé, esto no me convence, mejor de esta forma’. El artista insiste, e insiste, pero la falta de miras y la tozudez de determinados sujetos van cogidas de la mano. A partir de ahí la inteligencia queda sepultada en mares de gris plomo”. 

Estas frases (y ese vacío brutal del que hablábamos al principio) se podrían aplicar en parte a los creadores contemporáneos como los que pululan estos días por el Festival de las Artes en Salamanca: grandes ideas que en sus cabezas y en un nivel superior de cultura son estupendas, pero que fracasan al enfrentarse con una sociedad con un nivel cultural que ni por asomo les alcanza (gracias a los dioses) y dotada de un sentido común muy práctico. Esto es: “No lo entiendo, pues no me gusta”. Cada día sentimos más compasión de Guy Martini, de los programadores culturales y de “Inteligencia” en general. La cadena falla justo por el eslabón más débil, el que une el mensaje con el receptor. El gran problema del Festival de las Artes, trágicamente, no tiene solución, porque se tardarían décadas, generaciones, en cambiar las cosas: amueblar la mente de los salmantinos con una refinada cultura que entienda como algo más que un espectador en blanco. Triste, pero real.

viernes, 29 de mayo de 2009

Festivaleando con un Martini en la mano

Guy Martini tiene algo que no deja de fascinarnos. Su rostro enjuto, la melena totalmente blanca, las cejas pobladas de un negro sospechoso, la voz profunda, la ropa oscura, las botas camperas…, la forma de andar, como si acabara de salir de alguna calle de Marsella en busca del tipo que le ha robado la cartera. Es un hombre con una capacidad de confundir al personal fuera de toda duda: cuando mira no sabes, como decía una periodista, si te seduce o te odia. Cada año parece hablar peor el castellano y tiene fama de cultivar las ojeras mañaneras a medida que se consumen días de Festival. Pero sobre todo siempre parece desubicado de Salamanca, y mucho más con la prensa local alrededor. Es como un pulpo gigante en un garaje de El Corte Inglés. Los medios aquí tienen mucha retranca, muchos intereses creados, demasiado servilismo y ganas de soltar mala baba contra alguien. Y si es de fuera, mejor. En este blog nos metimos mucho con él, pero nuestras críticas eran justificadas: sin pedagogía no hay vanguardia, tiene usted que tirar de los universitarios para triunfar y de alguna manera, aligerar de peso superfluo la programación del Festival de las Artes. No nos hacen caso, pero eso no significa que Martini no merezca el beneficio de la duda, un respeto y ciertas dosis de ironía. Es algo injusto usarle de diana humana cuando él ha sido el que ha luchado para evitar que se cargaran este año a Domingo Sánchez Blanco, o que SPS pudiera tirar para delante con sus propuestas.Y más cuando intentó irse y "no le dejaron". Le juzgaremos a él y al Festival que dirige al final de estos 16 días. Eso sí, como la vuelvan a pifiar, y tienen muchas papeletas viendo la programación, desempolvaremos el látigo de siete colas con punta de acero afilado, porque con el dinero público no se juega, señores.