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viernes, 25 de septiembre de 2009

Valdemar resucita a H.P. Lovecraft

Si hay un escritor alucinado en la Historia de la Literatura, si hay alguno que realmente ensanchó los límites de la ficción hasta el lirismo onírico exacerbado, ese es H.P. Lovecraft (1890-1937). En todo ese tiempo apenas salió de su localidad natal de Providence: sólo en Nueva York. La excusa que tenemos es que la editorial Valdemar ya tiene en su catálogo su obra completa. ('Narraciones Completas. Volumen II'. Valdemar. 942 páginas. 35 euros). Su imaginación desbordante le atenazó desde muy pequeño, y le llevaron a crear, con los años, una obra escrita que deja a la altura de la gárgara al resto de supuestos maestros del terror. En cierta medida, es la versión más exagerada del grandísimo Edgar Allan Poe, pero por otros medios. Donde Poe puso el romanticismo y la novela gótica, Lovecraft pone el nuevo terror moderno más materialista y menos espectral: alienígenas, mitología arcana, universos paralelos, viajes en el tiempo. Básicamente, horrores arcanos y primigenios desde el nacimiento mismo de un universo en el que la humanidad desempeña un papel insignificante.

Toda su obra se basó en la localidad inventada por él mismo en su añorada y querida Nueva Inglaterra: Arkham, curiosamente el mismo nombre del asilo en el que los creadores de Batman encarcelaban a todos los enemigos del personaje. Su influencia sobre el resto de escritores es tal que durante años muchos otros alimentaron el cuerpo central de su obra, los Mitos de Cthulhu (en la imagen), una mitología propia que sus discípulos y lectores engordaron con nuevos relatos. Desde el cómic a Stephen King, todos le reverencian sin dudarlo. En su obra hay una mezcla total de géneros, desde la ciencia-ficción al terror clásico, sin apenas paredes que se interpongan. Su entrada de lleno en el siglo XX lo hizo por la puerta grande con nuevos mitos y la inclusión, muy destacable, del elemento alienígena en la literatura, hasta entonces inédito. Es más, fue él uno de los primeros en alimentar el mito de que una raza alienígena creó a los seres humanos con su tecnología ('Las colinas de la locura'), idea descabellada en el 1900 pero que hoy está hasta en la sopa. Resumiendo: el señor Lovecraft metió el terror literario en el siglo XX. Del otro se encargaron dos guerras mundiales y varias pandemias.

Sólo hay un punto oscuro en su obra y su vida: su nunca negado racismo. Realmente era un anglófilo extremo que en sus 47 años de tormentosa vida dejó rastros escritos de toda su parafernalia de tópicos y clichés contra africanos, orientales, europeos románicos y eslavos, o incluso los judíos, aunque aquí más levemente. Todo servido para que infames como Michael Houllebecq se hayan explayado en sus miserias personales (pero de éste ya hablaremos otro día). También hay que asociarle una marcada misoginia escondida detrás de la formulación de sus personajes femeninos: ariscos, traicioneros, sin sensibilidad sentimental y donde el amor sólo es platónico. Casi parezca que Lovecraft fuera la versión oscura de Lewis Carroll. No como el adoradísimo Poe, todo amor, pasión y alcoholismo. Será cuestión de gustos. De todas formas, el talento de Lovecraft es innegable y recomendamos vivamente que ensanchen las arcas de Valdemar: edición en tapa dura y de calidad. Merece la pena.

viernes, 14 de agosto de 2009

Sympathy for the Devil

Si hay un grupo capaz de enardecer el alma son los Rolling Stones. Son la suma de todo lo que podríamos llamar “rock way of life”, y sus canciones son el acompañamiento obligado de todo seguidor de este blog. Y si hay una canción que sintetiza a la perfección todo lo que es este grupo mítico y que con los años superará en gloria y recuerdo a los Beatles (nenazas de la vida…) es ‘Sympathy for the devil” (algo así como “compasión por el diablo”). Grabada en junio de 1968 con ayuda de Marianne Faithfull, formó parte del álbum ‘Beggars banquet’. En ella están las gotas perfectas supuradas por los Stones: irreverencia, libertad total, literatura (la letra, inspirada en Baudelaire y Bulgakov), ironía, humor negro y ese bajo brutal en manos de Keith Richards, el guitarreo que hacía que el inicio de ‘Satisfaction’ definiera durante décadas qué era el rock y que aquí se repite en un solo incrustado y sostenido que se hace inmenso, maravilloso. 

Se nos caen las lágrimas sobre el teclado al repasar la letra. No hay que olvidar que es una de las canciones de las que más versiones se han hecho (Guns N Roses, The Neptunes, Laybach, Fatboy Slim…, además de una película documental de Jean Luc Godard). La revista homónima la considera una de las 500 mejores canciones de la historia, pero sólo la coloca en la número 32: la primera es ‘Like a rolling stone’ de Dylan, algo es algo, porque la segunda es ‘(I can’t get no) Satisfaction’, de Sus Satánicas Majestades…, y los niñatos de Liverpool no llegan hasta el puesto octavo (a eso se le llama justicia divina), porque Lennon en solitario se queda tercero (‘Imagine’…, en fin). Lo que queremos decir es que esta canción es una de esas piedras de toque culturales cuya sombra se alarga hasta el horizonte, dando forma y banda sonora a vidas enteras, a épocas enteras, y a una forma de entender las cosas. Una versión (aquí). Recuerden los primeros versos:

Please allow me to introduce myself

Im a man of wealth and taste

Ive been around for a long, long year

Stole many a mans soul and faith

And I was round when Jesus Christ

Had his moment of doubt and pain

Made damn sure that Pilate

Washed his hands and sealed his fate

Pleased to meet you…


lunes, 25 de agosto de 2008

Los Imprescindibles de Corso Expresso - 'Hellboy'

En 1994 Mike Mignola dio a luz artística a un tipo rojo con cuernos que es, de lejos, una de las mejores y mayores creaciones del cómic, Hellboy. Iconoclasta y brutalmente alternativo en su concepción del bien y el mal, un poco a la americana, pero también con un fondo de sutilezas típicas del mundo literario que ayudaron a Mignola a hacer algo realmente grande. Hellboy es un "chico del infierno" rescatado por un profesor al servicio del gobierno americano, el mismo que a partir de él y de otros seres que bailan en el filo de la navaja de este mundo y el otro, crea una agencia nacional (AIDP) que investiga y resuelve las amenazas contra el mundo venidas de ese "otro lado" que existe en paralelo a éste. La fusión de mundos es mucho más evidente en la serie de novelas gráficas a partir de las cuales Guillermo del Toro ha hecho ya dos películas. Como un demonio con el nombre de Anung Un Rama, Hellboy fue traído a la tierra siendo bebé por nazis ocultistas. Fue rescatado por las fuerzas aliadas y criado para ser un gran demonio de piel roja, con cola, cuernos (que él descartaría dejando atrás su antigua naturaleza), y una gran piedra en la mano derecha. Aunque un poco brusco, no muestra ninguna malevolencia intrínseca de demonio, cayendo de nuevo en el cliché de personaje malo-bueno, el viejo mito de que para combatir el fuego hay que usar fuego

El personaje ha sido presentado en una secuencia de cómics mini-serie publicada por Dark Horse Comics, influenciado por clásicos de aventuras de ficción y de horror. Según Mignola para desarrollar los diversos aspectos del carácter y la personalidad del personaje se inspiró en su propio padre, un fabricante de armarios que a menudo regresaba a casa con cuentos horribles acerca de lo que sucedia en el trabajo. El universo Hellboy ha crecido tanto (con cerca de 53 títulos editados en varios formatos e idiomas) que ha dado pie a sagas independientes, como AIDP, dedicada a la agencia. Y ya van dos filmes, y puede ser todo un filón. Absolutamente imprescindible, en serio. 

sábado, 16 de agosto de 2008

Los Imprescindibles de Corso Expresso - 'La Odisea'


Llevábamos mucho tiempo queriendo hacer este post, este imprescindible que todos los niños occidentales (lo sentimos, pero la épica individual homérica no pega con otras civilizaciones) deberían leer a toda costa. 'La Odisea' es de lejos el mejor texto escrito de la historia, la suma de todas las virtudes y defectos del "homo occidentalis" y una guía sobre la moral, la amistad, el honor, la religión y la sacralidad del individuo. Al contrario que todos los demás héroes homéricos o mitológicos, Ulises es un hombre sencillo que se enfrenta a los dioses no con una fuerza sobrehumana sino con su astucia; es, además, el primero que rechaza la inmortalidad cuando se la ofrecen y que sólo desea seguir siendo un hombre, rey de su casa; y también el primero que se atreve a desafiar a los dioses. Desde el punto de vista religioso, Ulises es el primer mortal que al reconocer perdido en el mar que sólo es un hombre se convierte en el referente, en el padre de Occidente, de Europa y de América. El simbolismo de ese gesto, reconocer que es inferior a los dioses, no sólo le libera para siempre de la carga del destino sino que pone lo divino en su sitio al quitarle todo peso real. Los dioses pasan de ser actores reales del mundo a simples figuras alejadas de nuestra realidad. En el fondo, Ulises gana. Aquiles murió, pero Ulises sobrevivió y llegó a Ítaca, la patria soñada. Todos tenemos una particular Ítaca a la que volver. Por eso, porque todos somos "hijos de Ulises", y porque su viaje le convirtió en el padre de Occidente, es por lo que se convierte en imprescindible. Y en un referente continuo de este blog, porque verán cómo la 'Odisea' aparecerá de vez en cuando. 

viernes, 8 de agosto de 2008

Los Imprescindibles de Corso Expresso - Berlín, mucho más que una ciudad

Mucho más que imprescindible, mucho más que una simple ciudad, Berlín es un estado de ánimo y de conciencia, donde la mente es abierta sí o sí, donde el cosmopolitismo se entiende desde la cultura y no sólo desde la gente. Porque mientras Londres, Barcelona o París presumen de ser universales por tener gentes de todo el mundo, luego son urbes encerradas en su pensamiento propio, demasiado antiguas o apegadas a una cultura local que las encierra. Berlín es nueva, es una ciudad en continua expansión y crecimiento, llena de obras en el centro y los alrededores: está en plena resurrección desde las cenizas a las que la redujeron la Segunda Guerra Mundial y el Muro. Luego la crisis económica la rebajó, y ahora vuelve a batir alas para convertirse en el verdadero corazón de Alemania y de Europa. Por eso es mejor, porque es joven y está en plena definición de sí misma: es, quizás, la Nueva York europea. Lo sentimos, pero en Corso Expresso siempre nos pareció que Londres vivía más del cuento que de otra cosa: es cierto que en la capital alemana no hay tanta población africana, latina o asiática, pero cada ciudadano vive por y para disfrutar de la cultura: no es una pose, es natural.


En su seno, en pleno centro donde otros pondrían ricos y multinacionales, Berlín cuenta con sitios como Tacheles, una casa okupa-centro cultural de cinco plantas y jardines donde las artes se dan la mano bajo el paraguas del gobierno (www.tacheles.de). Berlín es sencillamente perfecta porque es imperfecta, es Berlín. Y como da para mucho, sotlaremos pequeñas perlas de una ciudad que se convierte en el espejo en el que mirarse, tan lejos de la agarrotada Roma, de la decadente y tristona París, de la agresiva y pueblerina Madrid o del marketing frívolo de Londres; incluso, de la falsamente liberal y terriblemente aburguesada Amsterdam. Como dijo Kennedy nada más poner los pies en el lado occidental en los años 60, "Ich bin berliner!". Y como decimos en Corso Expresso: "siempre nos quedará Berlín". En París siempre llueve...