lunes, 20 de junio de 2011

Diego Manrique, el bisturí


Una de las razones que hacen un punto de referencia a Diego A. Manrique es la capacidad que tiene para ser abuelito cebolleta, mosca cojonera y Pepito Grillo todo a un tiempo. Mucho más en artículos como el que ha dedicado a los herederos de The Doors. En cada párrafo adopta uno de esos roles y va desde el buen consejo y la gratificación a alguien o a algo relacionado con la música a hostias como panes de hogaza leonesa capaces de desencuadernar cualquier impostura. Con la industria de la música, que le ha dado de comer durante mucho tiempo indirectamente (directamente, los medios de comunicación), ha sido siempre especialmente cruel, como una pluma que parece un bisturí de Jack el Destripador. Y bien merecido que lo tiene, por cierto.

Muchos deberían aprender de Manrique, especialmente los reyezuelos que intentan imitarle fuera de Madrid o Barcelona, en las provincias o las ciudades más recónditas. Es un maestro. Sobre todo cuando sacude por la avaricia y codicia de familiares y ejecutivos que pululan alrededor de grupos como The Doors, que fueron santo y seña de la revolución musical de los 60 y 70, en defensa de uno de los últimos miembros vivos, que se niega a mercantilizar la música de Morrison y compañía, capaces de ser el grupo más diferente y sobrecogedor de toda aquella marea de talento que batió a ambos lados del Atlántico, entre California y los suburbios obreros de Londres. Nunca la música fue tan extraña, sugerente y seductora como con el puñetero organillo de The Doors y la voz de Morrison. Que él descanse en paz y los demás sigamos con su música.

jueves, 16 de junio de 2011

Siglo épico

Una de las mayores minas del cine siempre ha sido la fantasía, la ciencia-ficción, una forma de escapismo que es tan tradicional como las propias religiones. A fin de cuentas, dicen muchos autores, los relatos religiosos no dejan de ser grandes sagas de fantasía épica, desde la Ilíada y la Odisea, que formaban parte de la mitología griega, hasta la historia de Jesús, la del pueblo judío, las leyendas de Gilgamesh o todas las religiones politeístas imaginables.

Después de un siglo cargado de realismo puro y duro, a partir de los años 30 y 40 surgieron dos géneros que cambiaron las tornas y que hoy por hoy son los motores de la creación audiovisual y en muchos casos literaria. Eso sí, repudiados por la oficialidad, como si esto fuera una dictadura comunista bananera cualquiera. Para los próximos meses llegarán nuevos episodios de ese escapismo homérico que será, creemos firmemente, una de las marcas de fábrica del siglo XXI. Pasamos del siglo de Proust, Joyce, Delibes, la nouvelle vague y el neorealismo al siglo en el que Tolkien se convirtió en patrón universal con tres películas (que inauguraron el 21º siglo, por cierto) y a la eclosión del cómic como arte industrial de referencia. Sobre los nuevos escritores de esta épica humanista todavía no hay muchas noticias, pero no es casual que los apestados del 1900 sean los ídolos del 2000. Y en el cine no es menos, una máquina de hacer sagas donde lo que importa no es la moral o la intrincada narración cinematográfica, sino lo visual. Ganamos todos en imaginación, desde luego, aunque por el camino el precio a pagar sea más profundidad de guión. Ya veremos a dónde nos conduce esto. Os dejamos los trailer de dos ejemplos: 'The Troll Hunter' (película noruega, por cierto), 'Super 8' y 'Halo', este último de los fans, para darse cuenta de la capacidad de los seguidores de la saga del videojuego para anticiparse a las productoras.







lunes, 13 de junio de 2011

Malditos ladrillos


Malditos ladrillos, esas cosas de aspecto rectangular llenos de agujeros y de esquinas. Por esos agujeros se fue mucho dinero, y en esas esquinas nos quedamos enganchados todos, nos llenamos de heridas. Todos: cuando las vacas eran gordas y llevaban bolsos de Gucci este país de excesos y poco sentido común se llenó de museos. Antes España no tenía museos de arte, ahora, desde que el Guggenheim cambió Bilbao para siempre, para mejor, hasta el último pueblo y capital de provincias quiere su propio cachalote varado de titanio o de lo que sea. Algunos se han quedado vacíos, para, como dicen en los informativos de Cuatro, "para bodas y bautizos", como parte de las instalaciones de la Ciudad de las Ciencias de Valencia.

Un desastre; con ladrillo han muerto muchas empresas, muchas nóminas, muchos sueños, muchos buenos deseos. Algunos museos sobreviven como pueden, otros simplemente cierran (Chillida-Leku) y los demás cuentan los días de vida que les quedan. Cuando todo era dinero, se intentó cubrir el diferencial cultural entre España y el resto de Europa reutilizando fábricas, cárceles (como en el caso del DA2 de Salamanca), viejas siderúrgicas y puertos industriales aplastados por la reconversión (el Centro Niemeyer de Avilés) o palacetes en desuso (como el Thyssen). Algunos, como éste último, han sido un éxito, otros son el mejor ejemplo de cómo la manga ancha y la mala inversión del dinero público en cultura es el principal enemigo de la propia cultura. El sentido común, el menos común de los sentidos, ha brillado por su ausencia, y repetimos la misma cantinela: más dinero privado, más ligazón con la educación, más proyección exterior y dinamismo. Flexibles como un junco, no endurecidos como una escayola academicista. El resultado final es un erial de edificios sin terminar o mausoleos dedicados a mayor gloria de la especulación inmobiliaria, cuando daba igual hacer pisos que museos, lo esencial era tener licencias para construir y crear cosas que luego vender, ya fuera un pobre aspirante a propietario de una vivienda o un ayuntamiento, comunidad o Gobierno Central. La próxima vez que la vaca esté gorda, en lugar de comprarle un bolso, cómprenle un ordenador o un libro.


Persiguiendo fantasmas


Primero fue en España, luego en Turquía: dos países unidos por el miedo a todo aquello cuyos estados y administraciones no pueden controlar. Intenta acabar con ese grupúsculo ácrata llamado Anonymous, que no deja de asaltar webs oficiales o privadas que vayan en contra suya. No deja de comportarse como lo haría cualquier otro tipo de grupo terrorista o insurgente; personalmente a veces nos recuerdan a aquellos locos de 1776 que iban por las calles de Boston, Baltimore, Plymouth o Philadelphia gritando aquello de "sin representación no hay impuestos" o cosas así. Aquello terminó como terminó. Esto, quizás, vaya por el mismo camino, pero como la historia nunca se repite de la misma forma, será otro tipo de revolución, más silenciosa y que seguirá asaltando las barreras.

¿Creen esos estados que deteniendo a las personas físicas se hace desaparecer algo así? Esto no es como matar a Bin Laden: otros cogerán el testigo. No es como luchar contra un grupo terrorista, que necesita su presencia y existencia física con una estructura, esto es más una gran ameba que pulula por la red. Al mismo tiempo que la Policía Nacional detenía en Madrid a los "cabecillas" del grupo en España ya estaban atacando la web de la misma policía. Eso debería dar a entender que desde una isla remota del Pacífico, con una conexión en un sótano se puede hacer este tipo de guerra de guerrillas. Eso sí, queda claro que da igual que quien gobierne tenga una ideología u otra, simplemente es cuestión de quién controla qué y cómo. Aquí, cada vez más cerca de Jefferson, Franklyn y compañía.


jueves, 9 de junio de 2011

Se acerca el final del Fàcyl



Unos cuantos días más de Fàcyl y terminamos por comprender que ya es evidente que tiene tres puntos clave: 1. Que la falta de presupuesto ha borrado la presencia en la calle del festival, dejando fuera así todo lo bueno que tenía de rostro público; 2. Que hace falta muchísima más pedagogía, pero muchísima más, por parte de la organización, especialmente con el público masivo si realmente quieren engancharle; y 3. Que todo lo que sea hacer de imán para los universitarios es una promesa de tener más respuesta. Pero en realidad no se sabe qué hacer para reflotar algo que llegó como un regalo desde Valladolid y que unos siete años después no termina de encajar en una ciudad demasiado encerrada en sí misma como para entender que lo que le traen es de calidad pero difícil de asimilar. Este año no hay excusa: tanto los espectáculos de calle como los de Barrios o los conciertos son perfectamente asimilables por el más común de los mortales. El teatro de sala es otra cosa, pero como hay que pagar entendemos que los renuentes nunca pasarán por taquilla, así que va quien quiere ir: eso sí, esa minoría no llena. Nos quedamos, por ahora, con el Cirque Mandingue (en la foto), con Forced Entertaiment y con el Teatro Nacional de Mannheim. Y seguimos contando.


lunes, 6 de junio de 2011

Número 17 de El Corso (junio)

Este mes volvemos el objetivo sobre aniversarios, guías de lectura y el auge del cómic.

Repasamos la guía de lectura para España del padre de la ciencia-ficción distópica, Philip K. Dick; recordamos los 40 años desde que se estrenara ‘La naranja mecánica’, de Stanley Kubrick, un filme imprescindible; también el siglo largo de Historia de IBM, la gran casa madre de la informática como ciencia e industria. En ciencia repasamos el nacimiento del Museo de la Evolución Humana y su relación con los yacimientos de Atapuerca. Además, el cómic: ‘Dublinés’, de Alfonso Zapico, el primer biopic literario en viñetas y bocadillos que demuestra que es un arte que da para mucho más que para llenar sueños imposibles.

Esto y mucho más, en el número de junio de El Corso. Saludos.

Leña al mono


Una pregunta: ¿Es imprescindible ser de una ciudad para que te den una oportunidad? O mejor planteado, ¿ser de un determinado lugar debería pesar a la hora de darte una oportunidad? Parece ser que hay gente que no se ha percatado de que el adjetivo "internacional", no local, provincial o regional, está en el nombre mismo del Festival Internacional de las Artes de Castilla y León. Cuando en anteriores ediciones se le dio oportunidades a la cultura local el resultado fue una larga cadena de mediocridades. Pocas cosas, excepción hecha del colectivo SPS, se salvó de una quema en la que los críticos y la prensa especializada se puso las pinzas y señaló las manzanas podridas.


No se trata de meter con calzador cultura local que no llega al nivel mínimo, subido de golpe con la obra de teatro del Teatro Nacional de Mannheim ayer en el Caja Duero, una gran apuesta por la inteligencia sobre el escenario. Eso no lo hemos visto casi nunca por estos lares. Se trata de utilizar el festival para aprender y sacar conclusiones que hagan el trabajo de esos autores mucho más avanzado y de más calidad. Y quien piense que esto es una opinión (que lo es en el fondo) que eche un vistazo a la programación de los años anteriores y luego los rebuznos de según qué gente en según qué medios.

Y otra cosa, ¿de verdad gana alguien bombardeando su propia ciudad? Quedará para el archivo personal esa actitud de "si no me das algo te machaco", un matonismo publicitario que se traduce en una traición al espíritu del oficio. Que quien mande sea un ignorante avaricioso no es sinónimo de tirarle las armas a los pies al César. Pero vemos que algunos sí que lo hacen. Peor para ellos, sólo va en detrimento suyo y de su respetabilidad.

sábado, 4 de junio de 2011

Aviso para navegantes petrificados


Primeros dos días de Festival de las Artes y ya se notan un par de cosas: que, como dice un amigo de los que aquí escriben, no hay nada como no poner publicidad para que te tomen por extra en un sketch de 'La vida de Brian' y te manden a la lapidación. Entre las telas de araña que no son tales y los salvapiedras de turno al final la cultura queda reducida a una extorsión siciliana en la cual si te portas bien te admiro y si no, te sacudo. En Salamanca parece tener más importancia una piedra que un niño, o que el futuro educativo de mucha gente. Así que aquí alguien ruge por interés, que no por veracidad.


Esto va por todos los medios: hoy lloran la inutilidad del Festival de las Artes, mañana llorarán porque se ha ido a Valladolid, donde una ciudad "menos docta y culta" pero sí mucho más práctica y quizás inteligente recibirá con los brazos abiertos al Fàcyl. Dicen que no atrae turismo, pero tampoco la ciudad atrae inversiones empresariales. El turismo, dicen los nuevos gurús económicos, es la trampa de la comida fácil: lo tienen aquellos que no pueden tener industria real. Si los hoteles no se llenan, entonces todo está mal y resulta que las artes no sirven para nada. Nunca el reduccionismo económico rebuznó tan lejos. Con aciertos o desaciertos, lo verdaderamente real es que el Festival de las Artes es la única actividad cultural seria y organizada de la que goza la ciudad más allá de algunos ciclos municipales o universitarios, donde el dinero escasea y donde tampoco se han interesado por estimular la inversión privada.

Si el Fàcyl, que arrancó anoche con llenazo en el Patio de Escuelas para ver a Russian Red y con un casi lleno en la Clerecía para el oratorio 'Vitae Mysterium', sobrevive a la crisis económica y consigue volver a aparecer en 2012 y 2013, lo más probable es que no sea aquí. Sólo con trasladarlo a octubre o noviembre las cosas serían muy diferentes: su sangre son los universitarios, gente sin aparatajes mentales que dificulten las experiencias vanguardistas, a los que se les pueda enseñar lo nuevo sin esperar de ellos críticas materialistas ni los típicos tópicos de una población demasiado envejecida antes incluso de ser ancianos (viejos de 40 años, lo llaman). Hay mucho aprendiz de Boabdil el Chico suelto. León de la Riva espera pacientemente, afilándose los colmillos, susurrando "Fácyl, Fácyl" en los oídos correctos...


miércoles, 1 de junio de 2011

Annus domini de 2011


Día 3 de junio. Viernes. Año de gracia de 2011, antaño annus domini 2011, por ser retro hasta el final mismo del concepto. Arranca el... ya ni nos acordamos del número de la edición, así que simplemente diremos que el Festival de las Artes, el Fácyl de marras, de nombre cambiante, tamaño y extensión tan vulnerable y mutante como el agua de un río. Cada vez más corto, cada vez con menos nombres, cada vez más propenso a la extinción. A día de hoy, incluso sería mejor para el Fàcyl que se fuera de una vez a Valladolid y por lo menos sobreviviera bajo el paraguas de un alcalde o de un gobierno más reaccionario, o cuando menos con más dinero. Porque al final, todo se reduce a quién paga la fiesta: el erario público. Siguen sin haber patrocinadores de gran calado en un invento del que hemos hablado largo y tendido en toda la vida de este blog, desde que en 2008 empezáramos a dar candela. Lo que queda es cierta sensación de hastío y de vacío, pero también de ganas de ver algo nuevo. Igual por condensarlo todo en apenas 8 o 9 días sale mejor. Eso esperamos, porque Bieito no estará el año que viene para dominar con su gran calva reluciente, y cuando el río suena, es que lleva agua. O billetes de euro. No lo sabemos. De momento, pasado mañana empieza la fiesta.



domingo, 29 de mayo de 2011

Cómic y realidad social


Mientras medio país se deja enredar en la nube de humo del fútbol la otra mitad arquea una ceja y piensa que mañana podrán pasar tres cosas: 1. seguirá sin trabajo, 2. la alegría, como los orgasmos de una noche alcohólica, duran un suspiro siempre demasiado corto para todos como para compensar por mucho tiempo, 3. España cada vez se acerca más a la Españistán de la que habla Aléix Saló en su memorable cómic, y en un vídeo que circula por la red sin cesar. Una forma perfecta de poner el punto sobre la i, la del cómic, una nueva herramienta todavía más potente que muchos libros. La novela gráfica nació de la mano de Will Eisner para atornillar una realidad que muchas veces pasa sin pena ni gloria en los medios de comunicación. A través del humor, del dibujo y de muchas dosis de narración estilo Michael Moore, Saló acorrala la realidad de la mano de un arte que no deja de crecer y de ocupar espacios abandonados por otros, como la pintura, por ejemplo, que hace ya mucho que dejó de ser útil socialmente para convertirse en un ejercicio de estilos y referencias cruzadas. En cuanto a la literatura o el cine, la primera es una gran incógnita que sigue arando terrenos en barbecho y mezclando géneros; el segundo sólo se relaciona con el cómic para fabricar blockbusters y dejarse de tonterías que hagan pensar a la gente. Nació 'Thor' al más puro estilo palomitas y se acabó lo que se daba. Lo demás son cosas que hacen los europeos. Bueno, o no, porque todavía esperamos que algún director continental se olvide de ese cine-arte-ensayo nacido después del 45 y haga cosas nuevas. Pero vamos...

viernes, 27 de mayo de 2011

Ponerle puertas al campo


Las futuras guerras se harán igual que las futuras industrial del conocimiento y la cultura: en la red. Las peleas entre compañías tecnológicas y de software son equidistantes a cómo se empieza a pergreñar el conocimiento y su distribución. Ya todo pasa por ese tamiz, y lo que no esté en internet, está muerto o no existe. A los pocos años de que internet funcionara a un rendimiento más o menos óptimo, lo primero que se hizo fue copiar todo el saber enciclopédico, y poco después, hasta el último cuadro o dibujo accesible.

Los propios museos han hecho copias digitales a partir de fotografía de alta resolución: es una nueva arca, por si se va todo al infierno, pero lo cierto es que por ese embudo también se ha colado mucha mentira, demasiada. Es una guerra abierta entre lo frívolo (especialmente en las redes sociales) y lo serio, entre la esfera de los bloggers (capaces de lo mejor y de lo peor, de ser un buen bisturí a convertirse en la mayor cortina de humo imaginable) y las webs oficiales que intentan imponer cierta calidad a lo que dan. La red es un posible universal, una forma de vida, una herramienta que en buenas manos puede ser la forma definitiva de llevar el conocimiento a todos los rincones del mundo, a todas las personas.

Pero es como todo: en buenas manos. Igual que las religiones y las ideologías: bajo la dirección correcta son perfectas, o cuasiperfectas; bajo control de fanáticos, mediocres o directamente aprovechados, una gran pesadilla para todos. Por eso el tamiz es fundamental, por eso sí hay que tener un buen perro, un sabueso que sepa diferenciar la mierda de lo necesario. No se le pueden poner puertas al campo del acceso (eso va por la Ley Sinde), pero sí que es imprescindible poner a un verdugo que siegue todo lo que dificulta el conocimiento en la red. De conseguirlo, de poder echar fuera la basura, las mentiras y las realidades ficticias en manos de lobos solitarios con @ incorporada, la red trascenderá el nivel de lo social para convertirse en el nexo cultural. En la UNED se dieron cuenta, vamos a ver si los demás siguen el ritmo.

domingo, 22 de mayo de 2011

Érase una vez... la educación y la virtud


La relación entre la ideología conservadora, cristiana y neoliberal y la cultura siempre ha sido muy tormentosa, pero nos gustaría recordarle a la gente que ni siquiera Aznar fulminó las subvenciones al cine, al teatro o a las artes. La cultura es una herramienta, un arma del poder, y no se preocupe nadie por este rodillo azul, que durará lo que dure la paciencia del pueblo (muy voluble, ciertamente), pero también es cierto que se avecine un ajuste de cuentas con la inteligencia, algo secundario para muchos de los conservadores por delante de otras cuestiones mucho más materiales. Curioso que sea la derecha más materialista que la izquierda, siempre algo más "en el aire" que su antagonista, pero es la realidad: la pela es la pela y las neuronas siempre pesan menos que la sangre y las hormonas, si es que la metáfora es admisible.

No nos alegramos de ver al PP en el poder, lo consideramos un partido que no casa con ciertas ideas y perspectivas, mucho menos en la cadena arte-ciencia-educación que es la base de la cultura, siempre, y que hemos defendido en los últimos 809 post de este blog desde que empezamos en 2008. No somos conservadores, pero lo que es cierto es que la principal víctima de este 22 de mayo será la educación, entregada en una parte a la Iglesia (para contentar a los católicos del PP) y en otra parte a los recortes para la cosa pública (para contentar a los neoliberales).

Será la siguiente generación la que pague el pato de los errores de sus padres, como casi siempre, porque la educación es la base de un país sano, fuerte e inteligente. Sólo a través de cambiar y fortalecer el sistema educativo público, de todos, no sólo de una minoría pudiente, se puede reconstruir en la virtud a una sociedad y convertir la cultura en la mayor corona imaginable. Un país de científicos, técnicos, obreros especializados, artistas y humanistas sólo se logra con tesón y educación, no con victorias electorales que duran cuatro años, o menos, en función de cómo vaya la economía de aquí a 2015.




viernes, 20 de mayo de 2011

Lars von Trier es...


Regla número 1 del Manual del Buen Superviviente: Jamás, jamás, jamás, jamás, jamás, jamás, jamás, por Dios bendito, jamás, se te ocurra bromear con el Holocausto judío. Los hebreos son un pueblo machacado y machacador, con un instinto de supervivencia brutal, capaces de adaptarse a todo tipo de cortapisas, patadas en la entrepierna y zancadillas, parte insustituible de la civilización occidental, cómicos geniales, escritores obsesivos, músicos retorcidos y maestros del noble arte de pensar, hoy en notable decadencia.

Lars von Trier está, simplemente, tarado perdido. Es un lerdo, no por lo que ha dicho, una memez que ni él mismo se creerá, sino porque lleva muchos años sustituyendo el talento para hacer cine por bromas pesadas y todo tipo de experimentos fallidos. A los escandinavos, muerto Bergman, eso del cine parece quedarles algo grande. La literatura es otra historia. Danés de origen alemán, es el perfecto modelo del burgués intelectualizado desde la izquierda y lanzado con fuerza contra la pared.

Von Trier lleva años medicándose por varios trastornos psicológicos, y eso no lo sabían en Cannes, donde se quedaron lívidos con la gilipollez de turno de jugar a ser el más guay y meterse con los judíos. Aquí ya hemos señalado muchas veces que Israel tiene el peor síndrome de la víctima-verdugo de la Historia: putean a los palestinos como antes les putearon a ellos durante siglos. Es un acto reflejo: ¿quieres matarme y echarme al mar, árabe?, pues te va a costar mucha sangre y más lágrimas. Pero eso no implica que ser judío sea sinónimo de cabrito machacador: juzgar el todo por las partes es lo que hacen los niños. Ser antisemita es tan patético como antiislamista: donde no llega la inteligencia lo hace el prejuicio y el tópico.

Carlos Boyero, uno de los referentes (bueno, a veces menos) que solemos usar para juzgar el cine, dice que la película que ha presentado en Cannes, 'Melancholia', es buena pero no para tirar cohetes, pero que con el psicodrama nacionalsocialista ha terminado de cargarse una carrera ya de por sí compleja, con unos bandazos que ni un pesquero en medio de una tormenta. Es un claro caso de intelectual y artista que para poder lanzarse en tromba sobre su obra necesita llamar la atención. Es penoso.

Si no fuera tan tópicamente típico cuestionar el Holocausto (hay más de 1.300 pruebas contrastadas del mismo sin contar con los testimonios de los testigos, por cierto, de todo tipo, imposibles de cuestionar e invalidar) Lars von Trier incluso haría gracia. En su día su supuesta gran película, 'Los idiotas', nos pareció una memez pasada de rosca, mucho ruido de crítica y pocas nueces artísticas, pero lo de esta semana de pasión en la costa francesa ya es de órdago. Dios los crea y ellos se escoñan. Al final igual la película es buena y todo, pero, ¿acaso importa ya?


miércoles, 18 de mayo de 2011

El Pueblo empieza a cabrearse


15 de mayo. Bonita forma de empezar a darle patadas a un bidón de gasolina llamado España que, por ahora, no se mueve mucho. Manifestaciones en toda España; en Salamanca uno de los mejores valores del PP local reacciona como una jubilada sin pastillas sedantes: una pena, era su oportunidad para destacar más, porque algún día López podría ser alcalde, pero para entonces Salamanca importará todavía menos que ahora. En el PSOE, visto el cariz que toma el asunto, aunque a fin de cuentas son cuatro gatos (la guerra de Irak echó a la calle a millones y Aznar hizo caso omiso, así que...), se ponen de los nervios porque les adelantan por la izquierda. IU intenta agarrarse a un clavo ardiendo; y en el PP se ríen porque saben que esto no les afecta, porque la gente de Madrid y Barcelona que acampa y se manifiesta son "rojillos" y ellos ya van bien sobrados con su bolsa de votos disciplinada, lobotomizada y correctamente uniformada. La pregunta que nos hacemos es qué pasará el día que en España haya un partido liberal-demócrata de verdad, dónde terminará el PP, en qué diván.

La cuestión es que en este blog ya hemos dicho muchas veces que es cuestión de tiempo que la clase media de menos de 40 años estalle porque les han estafado el futuro. Tal cual. Ya van dos generaciones de cabreados: los que se engancharon al carro en los 90 y los que intentaron hacerlo en esta primera década. Gente bien preparada entre los 25 y los 40 y pocos que se han estrellado contra la realidad de un país que agota sus fórmulas sin renovarse. A España la salvaba que la bola del dinero seguía creciendo, pero cuando ha estallado, todas las vergüenzas han quedado al aire: o alguien hace algo o esa gente, que ya ha perdido la fe en los dos partidos mayoritarios (IU es una quimera y una broma) va a replantearse y a intentar mover los cimientos del edificio. Por mucha necesidad de mantequilla sobre una tostada, metáfora del conformismo que se viene abajo cuando no hacer nada hace que no haya ni tostada ni mantequilla.

El milagro no era tal, más bien un poco de trucos de magia y listos. Las manifestaciones del 15-M han demostrado que una parte de esa gente cabreada está dispuesta a moverse un poco más y no esperar a ver qué pasa. Si la partitocracia no se mueve y no lo arregla, crecerá y se convertirá en un problema para el PP si gobierna: los seguirá teniendo en la calle y más cabreados todavía, y no hay nada que le dé más gusto a un "rojillo" que poner a caer de un burro a un gobierno de derechas. Los dos primeros años del hipotético gobierno del PP con Mariano van a ser muy moviditos: va a desear haber perdido las elecciones generales. O puede que no, puede que España no tenga remedio y que la gente no diga ni mu mientras la peor generación de políticos que ha tenido España desde la turba de magos y arribistas que rodeaban a Carlos II se cargó lo poco que quedaba del Imperio. Porque algo está muy claro: irán a votar unos 16 o 20 millones de personas, unos diez sólo para el PP, pero el resto estará gestando el virus de la impaciencia. Ganar en 2012 o este 22 de mayo no es un salvavidas de nada, porque cuando se es mediocre y ciego ante cómo se resquebraja el sistema, se es siempre aunque se lleve un traje caro.


sábado, 14 de mayo de 2011

Freud, la sociedad y la hipocresía


Contaba De la Rochelle que en el mundo la gente solía posicionarse a favor o en contra del todo, nunca de las partes. Es decir, el mismo tipo que abroncaba a su hijo por comer muchos dulces luego fumaba a escondidas. La hipocresía es tan natural y tan evidente en cada persona como el aire que respiramos: todos lo hemos sido alguna vez, y cuanto más nos esforzamos en intentar ser coherentes más estúpidamente hipócritas somos. Pocos son los que han conseguido desmontar la realidad, aunque luego también fueran unos hipócritas. Por eso son siempre tan necesarios esos francotiradores que alteran la realidad, que la desguazan para poder verla en sus partes y entender bien por qué suceden las cosas.

Con permiso de Jung y compañía, y de los enemigos acérrimos del psicoanálisis, una recomendación extensible a todos, que ya indicamos en El Corso pero que recogemos por su valor. ‘Tótem y tabú’, por ejemplo, para poder comprender qué es esa superestructura que todos llaman cultura y con la que se llenan la boca. Cultura no es que un grupo de universitarios que se creen que viven en los años 60 hagan un par de performance en la calle para mostrarle al mundo, básicamente cuatro jubilados que pasan por allí, su descontento. Si no fuera tan inocente sería hasta insultante: la cultura es el capirote, la cúpula de un gran templo llamado sociedad, lleno de grietas, puntos de fuga y partes que nos obligan a ser hipócritas. Nadie como Sigmund Freud con libros como éste para demostrarnos que la sacralidad y el respeto a la sociedad y las tradiciones, o a las estructuras de poder, son una pose convenientemente barnizada y enyesada para evitar que se venga abajo.

Freud fue uno más de esa lista negra de mentes-katana que destrozaron a Occidente, empezando por Montaigne, Maquiavelo, Hobbes, Baltasar Gracián, Voltaire y, más tarde, Nietzsche. Hay muchos más, como Man Ray y Le Corbusier, pero ellos son los que más fustigaron esa hipocresía. Quizás por eso le odiaron tanto, porque demostró que somos calcetines usados llenos de agujeros y vueltos del revés, que nuestra civilización es una larga cadena de actos en los que hacemos una cosa y miramos a otro lado, una larga lista de símbolos y de iconos que son las piezas angulares de ese templo, en contraposición siempre a tabúes que muchas veces son condicionamientos para lograr un mayor control y que el caos no se apodere de todo. Y por caos entendemos la libertad total, ese regalo envenenado: cuanto más libre eres, más espacio necesitas para seguir haciendo lo que tu voluntad te indica. Pero la sociedad no es un campo de amapolas, es un edificio con muros. Quizás por eso la libertad es esa cosa necesaria que todos temen. No, no somos libres de verdad.

Así que, por una vez, intentad leed algo que no sea un facilón best-seller que os deje frescos en lugar de haceros pensar, que es lo mejor que podéis hacer. Hay que salir del rebaño y ver en perspectiva a las ovejas de vez en cuando.



miércoles, 11 de mayo de 2011

Astronomía TV


Obviedad: la gente no lee.
Segunda obviedad: la gente sí que lee.
Tercera obviedad: la gente lee, pero no lo que debería.
Cuarta obviedad: Igual, si lo ven en una pantalla, aprenden lo que deben.
Conclusión: la televisión como herramienta para la ilustración de la sociedad civil, además de acumular multas por vulnerar las normas.


Desde hace varios días, puede que semanas, que en el fondo no se puede ver todo, La 2 de TVE no ha parado de programar series de documentales sobre astronomía en horario vespertino y nocturno. Es, por decirlo así, el reverso luminoso de la basura programada a diario por el resto de grandes canales, incluyendo La Sexta, que utiliza el humor y la ideología para convencer, no para ofrecer. Todo esto conduce irremediablemente al debate más viejo del pasado siglo: ¿entretenemos o educamos con la televisión? Siempre ha sido lo primero, y lo segundo era una ilusión muy hermosa pero inútil, igual que la cacareada función de servicio público de la prensa, otro sueño abortado por la necesidad económica y los servilismos políticos. Oficio de putas y mercenarios, en la televisión se alcanzan cotas de miseria moral muy grandes, hasta que el espectador se topa con algo que le enseña.

Ojo: educar sobre astronomía es más fácil e interesante, sobre todo si se usan continuamente simulaciones por ordenador de lo que son los quásares, agujeros negros, las colisiones de planetas, asteroides, la búsqueda de exoplanetas, la formación y destrucción de las estrellas... son cosas fáciles de enseñar, difíciles de reducir para ser explicadas, pero al mismo tiempo se puede comunicar mejor que hablar de Cervantes, de Picasso o de Marius Petipá. La TV y la ciencia se dan la mano, y cada vez es más evidente que la fase de onanismo televisivo debería empezar a dar paso a algo de más calidad. Aunque en España es complicado. Y sin embargo, ahí está la BBC, HBO, ITV o la RTL. Paciencia. Mientras, rastreen en La 2, porque son dos docuseries que han repetido al menos dos veces, entre ellas 'Colisiones estelares'.



sábado, 7 de mayo de 2011

Número 16 de El Corso

En este mes de mayo destacamos la nueva apuesta de la cadena HBO por las series que son puro cine en píldoras para la televisión. ‘Game of Thrones’ está a la altura de ‘Broadwalk Empire’, ‘Roma’ o ‘Hermanos de Sangre’, pero totalmente distinta. Nueva sección, la de Cómic, que inauguramos con el multipremiado Paco Roca. Hablamos también de la nueva modalidad de carrera espacial con naves no tripuladas y cohetes más potentes: se acabaron los transbordadores y vuelven los míticos “rockets”. Arte para los artistas que viven y crean fuera de los bordes, por Darío Tobes; resumen de lo mejor de la programación de música del próximo Festival de las Artes, una escapada a Gijón y muchas más cosas, como la página de opinión con nuevo colaborador, José Ángel Sanz. Disfrutadla.



Adoptar un poeta


Cuando no se tienen buenos hijos se les adopta. Es un poco lo que han hecho en Salamanca con Antonio Colinas, un nómada poético que ha deambulado por León, Córdoba, Italia, Ibiza y ahora en esta llanura ondulada que es el oeste castellano. Nunca ha sido gran madre de hombres de letras desde que la ciudad de los tres tesos fortificados despidiera a Fernando de Rojas y ese Anónimo que dejó al Lazarillo, ambos sentando las bases del Siglo de Oro español. Entre 1450 y 1600 y pico Salamanca tuvo su Edad de Oro y ahora se reconvierte en parque temático de piedra y patrimonio. Es la nueva era española: servicios, servicios, y más servicios. Aquí llegó relajado y tranquilo Antonio Colinas, y aquí se quedará probablemente, convertido en un icono, en una parte más del patrimonio de la ciudad. Sólo esperamos que siga siendo igual de libre, independiente y multifuncional, capaz de viajar y no parar de escribir, prolífico como pocos.

miércoles, 4 de mayo de 2011

800 post y el crimen


Estamos de aniversario. Corso Expresso cumple 800 post, 800 balas perdidas, certeras o que salieron melladas y no dieron en la diana. Muchas más neuras de lo necesario, aunque en los últimos meses hemos logrado darle cierto equilibrio para evitar alejarnos de lo que siempre fue este rinconcito digital: reflexión sobre lo que pone la cabecera, cultura, tanto de una ciudad perdida como Salamanca como de fuera, aunque cada vez más lejos de ese lugar y más universal que antes. A fin de cuentas, decía el bardo, un poeta lo es aquí y en el inframundo, siempre es el mismo canto. Y toca, además, hablar en crónica negra. Todavía no ha llegado a España, pero lo hará en breve.

El este de Londres durante el siglo XIX fue al crimen lo que la Atenas del siglo V a. C. fue al conocimiento: la fuente, el modelo de crecimiento de esa larva social generadora de tanto morbo como miedo. Dice la autora de ‘The invention of murder’, Judith Flanders, que aquella ciudad victoriana era el crisol del crimen porque en ningún otro lugar había tal hacinamiento de capas obreras y desfavorecidas. Londres era la cabeza de un imperio mundial, la urbe más rica, más pobre, con más poder del planeta, y por lo tanto, pionera en el nuevo modelo de sociedad industrial. Y eso incluye el crimen como tendencia y no como occasional brote de violencia según el modelo de sociedad antigua. En total 556 páginas editadas por Harper Collins con una gran difusión en los medios y que asoma el hocico en España con ‘El Mundo’ y el señor Alemany, siempre tan atento a ciertos detalles. Recogemos uno de sus párrafos: “Decapitaciones, estacazos, periódicos sensacionalistas, redes de prostitución, turbas de desharrapados, cuchillazos, estructuras de crimen organizado, policías corruptos, calles mugrientas, ejecuciones en la horca, un destripador... Son el 'reparto' del ensayo de Flanders, y el listado de ingredientes que, desde entonces, han nutrido la tradición literaria negro-criminal”.

Todo un manual del Mal con mayúscula, de esa mezcla de hormiguero humano, pasiones desatadas, caída en picado de la moral tradicional, juegos de poder y dinero, represión sexual… y del surgimiento de ese monstruo llamado prensa diaria y sensacionalista, que tuvo un papel fundamental a la hora de inmortalizar a Jack el Destripador, meta final del ensayo. Ya están tardando en traducirlo.

domingo, 1 de mayo de 2011

Cómic social y pinturas rupestres


Paco Roca, dibujante, guionista, autor de cómics. Mientras el resto de España sigue debatiéndose en duelo por si le gusta más el blanco que las barradas de colores imposibles (¿a quién se le ocurrió mezclar granate y azul oscuro, a un daltónico?), el arte y la industria se dan la mano a través de esa cosa rara llamada cómic social. Es, por decirlo así, una derivación natural dentro de un arte, el noveno, dicen, enclaustrado y condenado a galeras durante mucho tiempo. Un arte con aproximadamente unos 140 años de edad, pero que en realidad fue el primero cuando los cavernícolas pintaron los primeros bisontes y los primeros humanos (que se parecían a Cuttlas, por cierto) en las paredes de roca. Despierta el cómic, y lo hace con un poder doble: el de sugerir y referenciar tanto o más que le arte contemporáneo, y al mismo tiempo, desde el éxito económico. Al cómic también lo piratean, pero, ay amigo, resulta que la gente sigue prefiriendo comprar el librito porque es una posesión más, como las ediciones de tapa dura y papel de alta calidad de las grandes novelas.

Dinero y respeto, dos pilares fundamentales para que la cultura tenga el respaldo necesario y se convierta en esa guinda del pastel de la vida interior de un ser humano que todos deberían tener. No todo es trabajar, salir e intentar encontrar pareja estable, también es alimentar un alma que hoy en día malvive bajo la tiranía de la anemia intelectual.

Una recomendación viva, dos, mejor dicho. Primero 'Arrugas' y luego 'El invierno del dibujante', dos ejemplos maestros de que el cómic adopta tantas formas como la propia sociedad en al que nace y se desarrolla. El cómic español necesitaba a un Paco Roca, a alguien que sacara al cómic del submundo de la imaginación, eso sí, sin dejar jamás de lado esa matriz en la que ha sido acunado durante más de un siglo. El cómic nació para ser imaginación y nuevos mundos visuales y narrativos, pero también para ser espejo de la sociedad.