Porque la proyección en el cine sería cosa del pasado, sólo reservado para pases de lujo que incluirían cenas y copas, para atraer gente (pagar 7 euros por algo que tienes gratis en casa es absurdo, o un capricho tan esporádico que su supervivencia económica es inútil). Sería joven, sin etiquetas, con un lenguaje universal que combinara fondo filosófico con formas nuevas, con aspiración por hacer cine universal pero sin encasillarse en un género. Tendría que ser como el más grande de todos, Stanley Kubrick, y si un año hace una película sobre una pareja de jovencitos modernos de Madrid al siguiente otra sobre la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico, por ejemplo. Se ocuparía, por ejemplo, de financiar la siguiente con el beneficio de la anterior: si es un taquillazo por número de descargas o DVD vendidos, haría una producción grande; si es poco el dinero, un film intimista. Parece reduccionismo, pero en realidad es simple sentido común que no hará nunca ningún director de cine con más de 40 años en estos momentos, ni de los jovencitos consagrados. O el sistema cambia, o el cine estará muerto en apenas 20 años.
viernes, 19 de junio de 2009
El nuevo Kubrik
Porque la proyección en el cine sería cosa del pasado, sólo reservado para pases de lujo que incluirían cenas y copas, para atraer gente (pagar 7 euros por algo que tienes gratis en casa es absurdo, o un capricho tan esporádico que su supervivencia económica es inútil). Sería joven, sin etiquetas, con un lenguaje universal que combinara fondo filosófico con formas nuevas, con aspiración por hacer cine universal pero sin encasillarse en un género. Tendría que ser como el más grande de todos, Stanley Kubrick, y si un año hace una película sobre una pareja de jovencitos modernos de Madrid al siguiente otra sobre la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico, por ejemplo. Se ocuparía, por ejemplo, de financiar la siguiente con el beneficio de la anterior: si es un taquillazo por número de descargas o DVD vendidos, haría una producción grande; si es poco el dinero, un film intimista. Parece reduccionismo, pero en realidad es simple sentido común que no hará nunca ningún director de cine con más de 40 años en estos momentos, ni de los jovencitos consagrados. O el sistema cambia, o el cine estará muerto en apenas 20 años.
jueves, 18 de junio de 2009
Dame una cerilla y un poco de gasolina

miércoles, 17 de junio de 2009
The Sudamerican Experience

Sudamérica es una gran incógnita, una X gigantesca. Y cuando decimos Sudamérica no hablamos de ese mundo perdido y carcomido que es América Central, que vive más cerca de los desastres caribeños que de la parte sur del continente. Y por supuesto quitamos también a México, un continente en sí mismo y que está, definitivamente, ligado al destino de EEUU y Canadá. Dentro de poco comenzarán oficialmente las fiestas por el Bicentenario de la independencia de la metrópoli española (y nos pondrán a parir un día sí y otro también), dos siglos de supuesta libertad llenos de errores de bulto que convirtieron la región más rica del planeta (muy por delante de África y Asia) en un lodazal de corrupción, discriminación, oligarquía, violencia, machismo y miseria cultural. Sólo ahora, después de probar todas las fórmulas posibles de utopía (todas fracasadas), es cuando empiezan a sacar la cabeza siguiendo a la Gran Reina, Brasil, el único país que se ha tomado en serio el potencial sudamericano. El resto de naciones latinoamericanas deberían aprender mucho de este inmenso país que debajo del amor por la jarana posee un innato sentido práctico.
Es el único junto con Chile que ha dado números positivos, y su poder ya ha sido aceptado por la inmensa mayoría del subcontinente: incluso la rocambolesca Venezuela se ha currado su amistad. No hay más posibilidades: Argentina se ahoga en sus contradicciones y no encuentra la salida; Colombia todavía no ha terminado de salir de las tinieblas, pero está en ello; Perú, justo cuando había logrado coger la senda, se ha dado de bruces con el anacronismo cultural indígena (otro día hablaremos de cómo el recuerdo emponzoñado del pasado es la soga del ahorcado de esas comunidades que no quieren progresar sino resucitar un pasado perdido para siempre, como Bolivia); Ecuador va por el mismo camino que Venezuela; y finalmente, Chile, Paraguay y Uruguay son naciones demasiado pequeñas como para hacer nada que no sea sobrevivir con elegancia. Por eso es tan importante Brasil para el mundo, porque es un modelo de desarrollo mestizo y regional, el vestido en el que entrarían todos al sur del estrecho de Panamá, y porque supone, por fuerza matemática, la superación del abismo racial. A Lula lo estudiarán en los colegios nuestros hijos algún día, por su legado estilo Roosvelt.
lunes, 15 de junio de 2009
Das Blauehaus - El alba en tu espalda

El torrente azul rompe las murallas y con la nostalgia de un verano que arranca retrotrae al sueño dulce y maravilloso del paraíso en una sola ciudad. “El paraíso está allí donde nuestro corazón se hincha y se siente dichoso de palpitar”, dijeron una vez.
”Marie Kassovitz se dejó llevar por la lentísima mecedora del viento. Arqueó la espalda al apoyarse en la pared, dulce, relajada y tranquila, tan sobria que podría haberse hundido el mundo a su alrededor. Fumó todavía más serenamente que nunca, dejando escapar el humo alrededor de su rostro ovalado, que lo bañaba sin poder arrancarle el olor de la noche. Deslizó la mano izquierda en uno de los bolsillos de los pantalones negros; la otra resbaló por uno de los tirantes, por la camiseta blanca, hasta su otro bolsillo. Sostuvo el cigarrillo en los labios rosáceos y canturreó sigilosamente una estrofa de Aznavour. Miraba a Kavafis dormir plácidamente mientras el sol despuntaba por encima de la densa arboleda del Treptower Park. El ático se llenó de luz y los primeros rayos atravesaron la enorme cristalera inclinada para siluetear los blancos cuerpos de Kavafis y Beatrix, juntos, con las manos entrelazadas. Marie miró su reloj y calculó que Viana ya estaba en la Blauehaus. Con el móvil se grabó primero a sí misma, con el cabello oscuro transformado en el rubio oxigenado de la noche anterior. Era y se sentía hermosa, andrógina y perfecta en el caos que proyectaba su alma masculina en el cuerpo de mujer: ‘Te mando el alba en su espalda y un beso, amor’. Al girar la muñeca lentamente grabó la cama y el alba maravillosa de una mañana de primavera en Berlín que acariciaba la espalda sin mácula de Beatrix”.
domingo, 14 de junio de 2009
Lecciones de teatro

1. La gente no sabe estar en el teatro. Especialmente los que lo consideran como una prolongación del pincho y la caña. Además, en España, se une la mala educación de parlotear cuando no se entiende lo que se ve. Si no sabe usted, o no comprende, puede irse, no hay francotiradores en el techo.
2. Para que una obra funcione hay que darle algo de tiempo. Juzgar los 15 primeros minutos es el primer paso para equivocarse. Lo hicieron en Salamanca con ‘Orgy of tolerance’ de Jan Fabre y todos los que vieron el principio erraron el tiro. Eso cuando no se hicieron comentarios por la ciudad del estilo “¿A eso le llaman arte? Menuda mierda”. Hay libertad de expresión para todo, incluso para ser ignorante.
3. El teatro siempre está en crisis, desde Eurípides, pero no deja de llenar escenarios, de atraer gente y de sobrevivir con entradas a 8 y 9 euros mientras los conciertos jamás bajan de los 30 euros y el cine ya es un insulto monetario en vista de lo que se recibe a cambio.
4. El público de teatro es diferente: no se forja en una noche, sino en varias, entrenándolo para que acepte vanguardias y esté dispuesto a llegar al borde de lo permisible si a cambio le hacen pensar.
5. El mundo del teatro también es mentira, y sobre todo, farsa. La comedia más burda ya existía al mismo nivel que la tragedia, y los griegos fueron maestros en hacer llorar y hacer reír. Luego los romanos dieron el doble salto mortal e inventaron la sátira. Tan legítimo es el comediante como el actor de carácter que enfatiza el dolor.
6. Visto lo visto, el Festival de las Artes debería dejarse de tanta bobada callejera y duplicar el número de obras de teatro de sala. Es lo mejor, lo de más calidad y no deja indiferente a nadie.
sábado, 13 de junio de 2009
Y el cínico cerró el pico (por desgracia)

Uno de los grandes inspiradores de este blog acaba de traicionarnos, pero con el estilo proio que ha inspirado muchas de las entradas de Corso Expresso, redactadas a veces con la pregunta “¿Qué diría este cafre si estuviera aquí?” en la mente. Madrileño para más señas, su personalidad obedecía a su origen: borde, ácido, cínico, rompehuevos, contradictorio, agresivo y ácrata. Se definía como un conservador izquierdista y se quedaba tan pancho: fueron gestos y palabras así los que le convirtieron en el motor inspirador. La cuestión era meter el dedo en el ojo. Cuando gobernaba la izquierda votaba a la derecha, y viceversa. Y sobre todo, se las ingeniaba para sacar tajada de todo. Sólo él logró además que un comunista y un falangista intentaran partirle la cara la misma noche. Pues resulta que nos ha traicionado.
El mismo que juró y perjuró que jamás se casaría porque era lo que hacían “los castrados que no saben dónde han dejado las pelotas (lo dijo tal cual)” ha terminado en el altar sonriendo para la foto. Un soplón nos lo confirmó por sms. Eso sí, no se quitó las gafas de sol y cuando en la comida posterior el padrino le preguntó en qué pensaba todo el rato, sonrió y dijo “Por vuestro bien será mejor que me calle…”. Qué encanto de persona. Si hubiera más gente como él Madrid sería como Nueva York, España como Inglaterra y todos nosotros mentalmente más perturbados y por lo tanto más interesantes. Si él ha caído, definitivamente las mujeres son mucho más poderosas y listas de lo que la propia realidad puede reflejar. Y sí, se parece mucho al de la foto. Lo dicho, vivan los machos beta liberados… (juas juas)
viernes, 12 de junio de 2009
FIniquito y corbatas

Se acabó lo que se daba. El Festival vive ya sus dos últimos días y todo lo que podíamos decir ya lo hemos dejado bien clarito. A riesgo de repetirnos, podemos dejar una píldora del año anterior que nos sirve también ahora para resumir: “Sin pedagogía no hay vanguardia”. Es decir, que el pueblo llano no alcanza a comprender la vanguardia si ésta no despliega una labor de información desmesurada. Lo peor de todo es que salvo para mentes sensibles, abiertas y con ganas de aprender, muchas cosas no son entendibles y casi siempre terminan en reacciones tópicas como “¿Y esto se paga con dinero público?”, “A cualquier cosa llaman arte” o una de las más famosas, “Si es que no saben conectar con el público”. Sólo una lección para el futuro: ¡No tocar jamás el patrimonio monumental, ni de refilón! Sea como fuere, pobre Festival, pobre Guy Martini, qué lastima de dinero y energías perdidas. Es un problema sin solución, porque se necesitarán generaciones para que la gente aprenda a apreciar… ¡Vaya!, ¡ya nos estamos repitiendo otra vez! Le Festival est mort, o como narices se diga. Nuevos desafíos se acercan en el horizonte... O no. Por cierto: en Salamanca hay 39º y subiendo; nos vamos a freír huevos en las conchas con corbata...
jueves, 11 de junio de 2009
Perra vida mercenaria

Un periodista como la copa de un pino canadiense, cuyo nombre (famoso) vamos a obviar por su bien, le dijo hace años a un grupo de becarios una de esas grandes verdades que no se cuentan en las Universidades ni en público: "Guardad lealtad sólo a vuestro nombre, a vuestra firma. Somos condottieri que sirven a diferentes señores feudales, y sólo por dinero. Por encima de todo está nuestra independencia y libertad moral. Vuestro nombre es el único tesoro que tenéis, así que todo lo demás, desde las empresas a las personas, son circunstancias susceptibles de ser manipuladas o utilizadas a vuestro servicio". Los becarios, asustados, se palparon la ropa para ver si estaban soñando o no. Diez segundos después el periodista hablaba tranquilamente con sus compañeros sobre la lealtad a la empresa mientras, de reojo, nos miraba y sonreía torvamente al tiempo que enseñaba el colmillo. Actualmente es adjunto a dirección de una cabecera nacional de gran peso, y todavía hoy la anécdota es recordada de vez en cuando. Si supieran quién es, queridos seguidores, parpadearían sin creérselo.
miércoles, 10 de junio de 2009
Los bárbaros de Salamanca y la Concha Perdida

La 5ª edición del Festival de las Artes no va a pasar a la historia ni por Jan Fabre, ni por los conciertos de la Plaza Mayor ni por nada de lo bueno que ha tenido: será, para siempre, el de los maniquíes y las corbatas rosas que, de un modo u otro, han quedado ligados a un acto de vandalismo o descuido patrimonial. Ya nada importa que el Liceo se llene para ver un espectáculo de danza contemporánea: la concha se lo ha comido todo. Y para siempre. Después del enésimo traspiés no nos extrañaría nada que el bueno de Guy Martini mandara a la mierda a Salamanca y compañía, a la mal organizada Fundación Siglo y a la laxa Junta de Castilla y León, que ya parece un cortijo andaluz por la cadena de tópicos que la alimentan. Es muy triste que un Festival sea la mayor prueba de la barbarie humana: da igual que hayan sido españoles o extranjeros, de izquierdas o de derechas, la cuestión es que han dañado el patrimonio de todos simplemente por las ganas de ser bárbaro del individuo occidental medio. Mucha civilización, dos milenios de leyes, derecho y moral, y al final un poco de alcohol o de espíritu de grupo nos convierte a todos en leales miembros de la horda de turno que sólo busca la juerga, el beneficio material y ver arder el mundo.
lunes, 8 de junio de 2009
La concha perdida
Ya tardaba el diablo en menear el rabo. Todos los años pasa algo: cuando no es el ruido es la mala baba, cuando no es una cosa es la otra… Ahora resulta que se han cargado una de las conchas multicentenarias de la Casa de las Conchas de Salamanca. El pecado del Festival de las Artes: encargaron al colectivo de creadores SPS que hicieran algo especial para este año y se les ocurrió poner corbatas rosa a cada una de las conchas, para mezclar elementos masculinos (ergo, la corbata y su estilo fálico) y femeninos (la concha, y sí, aceptamos chistes argentinos). Resultado: dos posibilidades de la desaparición de la concha de piedra de varios kilos. O bien se cayó por el deterioro y en el Festival y SPS han tenido la mala suerte de que haya coincidido, o bien alguien quiso una de las corbatas, jorobar al personal o directamente llevarse la concha a casa.

Aquí apostamos por estudiantes extranjeros borrachos como cubas recién salidos del Irish Rover que está a unos 15 metros del palacio. Es la explicación más tangible en vista del aspecto de esa zona a partir de medianoche, y da igual que sea martes o sábado. Sea como fuere, lo cierto es que se han cargado una pieza de patrimonio local, regional y nacional que era una joya de piedra a la que todos, nosotros incluidos, le teníamos cariño y aprecio. Los enemigos de la vanguardia, los nacionalistas charros, los paternalistas del patrimonio y las autoridades más reticentes ya tienen gasolina para alimentar la hoguera donde quieren quemar el Festival de las Artes. Luego están los que quieren salvar el color rosa del Festival y hacen lo que sea, incluso mentir, para evitar que liguen destrucción del patrimonio con el evento. Pues la batalla está perdida: ya ha quedado ligado para siempre en la memoria colectiva las corbatas, el rosa, el Festival, SPS y sus ideas a la madrugada loca de algún grupo de Erasmus colgados que quisieron llevarse un recuerdo de Salamanca. Una coña charra: como más de uno sospecha lo mismo que nosotros, ya circula una lista con voluntarias para un comando de asalto que vaya a París, Roma, Berlín, Amsterdam o Londres y se llevan algo, como la cabeza de la estatua de Nelson, uno de los caballos del carro de la puerta de Brandenburgo..., la Gioconda... Lo que sea hasta que devuelvan la concha.
viernes, 5 de junio de 2009
V Festival: primera conclusión

jueves, 4 de junio de 2009
Periodistas: Los hijos de Caín

El periodismo está lleno de vampiros, como el Tour de Francia, gente que persigue a otros para sacarle la sangre. A fin de cuentas los contratos laborales son intercambios comerciales libres, así que quien esté a disgusto ya sabe dónde está la puerta. El que crea otra cosa es que es un ingenuo. Sin embargo el peor de los pecados nace cuando son los propios miembros del gremio, otros compañeros, los que vampirizan. Hemos dejado pasar cierto tiempo antes de decir esto, pensando que quizás era algo espontáneo, producto de la admiración o directamente de la holgazanería, pero vemos que no es así y algunos de nosotros ya llevan la marca de los colmillos en el cuello. Muchas emisoras de radio y muchas voces conocidas de la radio en esta ciudad no hacen bien su trabajo; son, por cierto, casi todas masculinas, lo cual debería hacer pensar a más de uno que quizás los ovarios sean más inteligentes (y honrados) que el mamoneo masculino de siempre (y ya sabéis, queridos lectores, de que emisora hablamos), porque es mucho más fácil leer, literalmente, los reportajes ajenos olvidándose discretamente de citar el medio y la firma de quien los ha escrito. Lo bueno del papel es que como queda registro físico siempre se puede saber la autoría y la fecha. Pero en la radio, donde la voz es como una onda que se pierde para siempre, es mucho más sencillo piratear la señal mental ajena y luego olvidarse de lo demás. El egoísmo y la falta de moral son algo con lo que hay que convivir, pero nada en esta vida es gratuito: cada acción y cada decisión tiene consecuencias, e igual en el futuro se pasa la “factura del carnicero” a esas voces que vampirizan a los plumillas que se buscan la vida como pueden. Aviso para navegantes: sabemos quién copia a quién, y la vida da muchas vueltas. Salud, camaradas del gremio más cainita del mundo.
miércoles, 3 de junio de 2009
Jan Fabre pierde las formas y el fondo

¿Qué tiene el teatro contemporáneo que para provocar necesita bajarse los pantalones, masturbarse, jugar con los genitales y berrear contra todo lo que se mueve? Algo pasó, igual que en el caso del arte contemporáneo; la senda se perdió en la inmersión escénica en discursos cada vez más complejos, abstractos, que intentaban (igual que la pintura) romper esquemas y formatos. El trabajo de tirar piedras contra los escaparates de siempre terminó con el teatro hecho añicos. ‘Orgy of tolerance’, de Jan Fabre, estrenada en Salamanca durante el Festival de las Artes, es un ejemplo de cómo las formas superan al fondo. Un buen fondo, todo sea dicho, pero empañado como un ojo con cataratas con el exceso de juego sexual y político.
Todos los tópicos imaginables sobre el racismo, el capitalismo, la religión o lo socialmente aceptable caben en la hora y tres cuartos de la obra, que arranca con diez minutos de competición entre cuatro actores para ver quién se masturba más veces en el menor tiempo posible. Y nadie se levantó para irse. Había un humor muy inglés en toda la obra, aunque las transiciones eran largas, tediosas y en ocasiones de dudoso gusto: el mal gusto como elemento teatral ya está más que visto, y habría que pensar en algo mejor para conectar con el personal. Dicho esto, queda la sensación de un 5 raspado, de un sí pero no, de cierto tipo de decepción, porque no hay nada más subversivo y revolucionario que una palabra, un discurso, un monólogo o una frase lapidaria bien dicha. Nada hay más vanguardista que palabras bien engarzadas entre sí, cuando el diálogo desnudo con el público convierte el mensaje en una bala de plata. Todo lo demás distrae, es superfluo y demuestra cierta falta de argumentos. Que el fondo no se pierda entre tanto alarido, masturbación y provocaciones. En esa caso, Jan Fabre falló el pasado lunes. Buen intento, bonito envoltorio rompedor, pero nada más.
Pd: Cierta redactora de cierto periódico, al comentar la obra, entre la ignorancia supina y la superioridad infundada (especialmente dadas sus lagunas) dijo eso de "¿Es que a cualquier cosa llaman arte?". Especialmente hiriente el comentario cuando lo hace alguien que considera que el techno levantino es lo más grande de la historia de la música y su ilusión es trabajar de gogó. Qué pena de guillotina, de verdad... Ánimo Jan, no te dejes comer por las hormigas...
martes, 2 de junio de 2009
Y la GM se fue al garete...
Estado de shock postraumático: situación de una víctima de un suceso de gran impacto psicológico que deja como resultado un estado de nerviosismo y alteración a todos los niveles, siempre negativamente. Algo así deben tener los neoliberales al ver caer de rodillas a General Motors. También estamos nosotros en medio de ese estado al ver caer al símbolo industrial occidental por definición, la mayor empresa (al viejo estilo) del mundo, el icono capitalista americano, la empresa más americana imaginable junto con Coca-Cola y McDonald's. Pues resulta que para evitar su hundimiento total al estilo Berlín 1945 el gobierno americano ha decidido nacionalizarla por la puerta de atrás, por la suspensión de pagos. Así salva cientos de miles de puestos de trabajo, cuartea la multinacional y la reduce de tamaño para hacerla más competitiva. Eso sí, a costa de cerrar factorías y echar a la calle a unas 10.000 personas que van a acordarse, y mucho, de la familia de Obama y de los ejecutivos de GM. Esos que preconizaban el gran mercado libre, que no querían oler al estado ni por el forro y que ahora se bajan los pantalones para evitar el desastre. Lo más cachondo: Chrysler está igual, y resulta que ha sido la renacida Fiat la que ha ido al rescate del amigo americano. El capitalismo yankee hace aguas por todos lados. Razones: nada de control, malas previsiones, holgazanería, demasiado lujo, demasiada poca visión de futuro y pocas ganas de cambiar un modelo productivo que era lo máximo en los 50 y 60 pero que hoy ya no tiene sentido. Es triste pedir pero más triste es robar, habrán pensado en la GM. Moraleja: cada vez que oiga, a partir de ahora, eso de que el Mercado libre se autoregula y no hace falta el Estado, métale el dedo en el ojo al sujeto en cuestión y pregúntele cuántos puestos de trabajo y empresas le van a costar al mundo su ingenuidad. No aprenden: cuanto más extremista se es, más posibilidades hay de hundirse. Necios, ¿veis lo que pasa por no ser previsores?, ¡ahora la GM está del revés, como en la foto!
lunes, 1 de junio de 2009
El Gotcha! de Martini
Ciao, clase media, fue bonito mientras duró

En un reportaje titulado ‘Adiós, clase media, adiós’, del diario ‘El País’, el periodista Ramón Muñoz arranca así: “Ridiculizada por poetas y libertinos; idolatrada por moralistas; destinataria de los discursos de políticos, papas, popes y cuantos se suben alguna vez a un púlpito en busca de votantes o de adeptos; adulada por anunciantes; recelosa de heterodoxias y huidiza de revoluciones; pilar de familias y comunidades; principal sustento de las Haciendas públicas y garante del Estado de bienestar. La clase media es el verdadero rostro de la sociedad occidental”. Ante este párrafo sólo podemos decir una cosa: que pocas veces en tan pocas líneas se ha podido resumir mejor qué es esa ameba social llamada clase media que según Matt Groening, en ‘Los Simpson’, se puede dividir todavía en otras ocho subclases. Homer sería de la “clase media-baja-medio-alta-baja”. Cachondeo aparte, lo que sí que es cierto es que la economía que sustenta a libertinos, poetas, moralistas, políticos, publicistas, popes, papas, revolucionarios, reaccionarios, familias e inspectores de hacienda depende directamente de esa clase media que algún descerebrado marxista llamaba “clase mediocre”. Como solemos decir por aquí: “Bienaventurados aquellos que sean coherentes, y no como otros, que son ateos en la bonanza y fieles creyentes en la desgracia”. Los más débiles son los que pagan el pato de la comida de la crisis, y la clase media resiste como un espartano, ¿pero por cuánto tiempo?
Muñoz se despacha luego con estas frases estilo Nostradamus que nos hacen vibrar: “La nueva clase dominante que la sustituya bien pudieran ser los pujantes mileuristas, los que ganan mil euros al mes. Tal y como sucedió cuando los mamíferos sustituyeron a sus gigantes antecesores, los mileuristas tienen una mayor capacidad de adaptación a circunstancias difíciles. También se adaptan los pobres, pero no dejan de ser excluidos, mientras que los mileuristas son integradores de la masa social. Por eso se están extendiendo por todas las sociedades desarrolladas”. Madre mía, queremos tus manos, Ramón, las deseamos, como Gollum el maldito anillo de marras.
domingo, 31 de mayo de 2009
No os entienden, Martini
La falta de entendimiento entre creadores artísticos y el resto de los mortales (dotados de un sentido común basado en el gusto personal, hecho de mil hastíos) tiene tintes trágicos cuando un espectáculo busca conectar con la gente. Se produce ese vacío embarazoso en el que ni el periodista sabe qué decir, ni el artista comprende por qué nadie le dice nada, y donde el público se queda pensativo sobre si le gusta, no le gusta o directamente no sabe qué puñetas hacer. El último artículo de Gervaise de la Rochelle en el ‘Daily Telegraph’ data de 1976, del suplemento literario y teatral. Al final del mismo dejó un extracto que habla de su forma de ver las cosas: “No importa lo bueno que seas en algo, las maravillosas ideas que tengas, los increíbles libros que escribas, los grandes diálogos que imagines; nada puede todo tu talento, tu genio, tu inteligencia y sensibilidad. Puedes hacer una obra de arte que haga llorar y emocionarse a millones de personas, pero sólo basta un idiota con mando en plaza, un cargo, y todo lo bueno que puede hacer un ser humano queda en el cubo de la basura con la frase ‘No sé, esto no me convence, mejor de esta forma’. El artista insiste, e insiste, pero la falta de miras y la tozudez de determinados sujetos van cogidas de la mano. A partir de ahí la inteligencia queda sepultada en mares de gris plomo”.

Estas frases (y ese vacío brutal del que hablábamos al principio) se podrían aplicar en parte a los creadores contemporáneos como los que pululan estos días por el Festival de las Artes en Salamanca: grandes ideas que en sus cabezas y en un nivel superior de cultura son estupendas, pero que fracasan al enfrentarse con una sociedad con un nivel cultural que ni por asomo les alcanza (gracias a los dioses) y dotada de un sentido común muy práctico. Esto es: “No lo entiendo, pues no me gusta”. Cada día sentimos más compasión de Guy Martini, de los programadores culturales y de “Inteligencia” en general. La cadena falla justo por el eslabón más débil, el que une el mensaje con el receptor. El gran problema del Festival de las Artes, trágicamente, no tiene solución, porque se tardarían décadas, generaciones, en cambiar las cosas: amueblar la mente de los salmantinos con una refinada cultura que entienda como algo más que un espectador en blanco. Triste, pero real.
sábado, 30 de mayo de 2009
Envidia malsana de Barcelona

Cómo envidamos Barcelona en estos momentos. No por las glorias deportivas (GRRRR) sino por el cada vez mayor Salón del Cómic. Envidia malsana de ver cómo Batman cumple 70 años como creación heróica y gótica del cómic y lo celebra allí con un número especial; celos al leer las entrevistas de Mike Mignolla, padre de Hellboy, en las salas del Salón; miseria moral cuando sabemos que lo mejor del noveno arte se pasea libremente por Barcelona, libres del movimiento de masas de fans que tienen en Estados Unidos, mezclándose entre sus acólitos españoles, franceses, italianos y alemanes que pierden el honor y el culo detrás de ellos. Pero sobre todo tristeza porque somos conscientes, como publicamos tiempo atrás, que Salamanca es una de las mayores canteras de ilustradores de España, que por su facultad de Bellas Artes ha pasado lo mejorcito de la región y del norte de España, y que hay una fuerte minoría de consumidores de cómic de todas las edades y condiciones sociales posibles que son fieles, con crisis incluida.
No es de recibo que no haya un Salón de Cómic en Salamanca, pero entendemos que todo no va a ser, salvo porque organizarlo sería tremendamente sencillo (lo haría todo el grupo que trabaja alrededor de la librería Shogun) y relativamente barato. Sería la típica historia que debería recaer en la iniciativa privada, especialmente de las librerías y las editoriales con olfato: recuerden que en Salamanca hay dos universidades repletas de potenciales compradores y fans. Basta un paseo de fin de semana por la ciudad y fijarse en las camisetas de cualquier persona menor de 30 años para darse cuenta (aunque luego, en la librería Shogun, nuestra gente haya pillado a más de un cuarentón trajeado comprando series enteras de Thor, Batman o Tintín). Piénsenlo. Mientras tanto, vayan hoy al concierto de Cycle: ¡¡Viva el pop electrónico de gafapastas!!! (risas enlatadas).
viernes, 29 de mayo de 2009
Festivaleando con un Martini en la mano

Guy Martini tiene algo que no deja de fascinarnos. Su rostro enjuto, la melena totalmente blanca, las cejas pobladas de un negro sospechoso, la voz profunda, la ropa oscura, las botas camperas…, la forma de andar, como si acabara de salir de alguna calle de Marsella en busca del tipo que le ha robado la cartera. Es un hombre con una capacidad de confundir al personal fuera de toda duda: cuando mira no sabes, como decía una periodista, si te seduce o te odia. Cada año parece hablar peor el castellano y tiene fama de cultivar las ojeras mañaneras a medida que se consumen días de Festival. Pero sobre todo siempre parece desubicado de Salamanca, y mucho más con la prensa local alrededor. Es como un pulpo gigante en un garaje de El Corte Inglés. Los medios aquí tienen mucha retranca, muchos intereses creados, demasiado servilismo y ganas de soltar mala baba contra alguien. Y si es de fuera, mejor. En este blog nos metimos mucho con él, pero nuestras críticas eran justificadas: sin pedagogía no hay vanguardia, tiene usted que tirar de los universitarios para triunfar y de alguna manera, aligerar de peso superfluo la programación del Festival de las Artes. No nos hacen caso, pero eso no significa que Martini no merezca el beneficio de la duda, un respeto y ciertas dosis de ironía. Es algo injusto usarle de diana humana cuando él ha sido el que ha luchado para evitar que se cargaran este año a Domingo Sánchez Blanco, o que SPS pudiera tirar para delante con sus propuestas.Y más cuando intentó irse y "no le dejaron". Le juzgaremos a él y al Festival que dirige al final de estos 16 días. Eso sí, como la vuelvan a pifiar, y tienen muchas papeletas viendo la programación, desempolvaremos el látigo de siete colas con punta de acero afilado, porque con el dinero público no se juega, señores.
jueves, 28 de mayo de 2009
Antes de la tormenta de volutas de humo
En la película de Luc Besson 'El Profesional' el actor Gary Oldman, que interpreta al malo de la película, se parodia a sí mismo con la frase "Me encantan los momentos de quietud previos a la tormenta...". Es la misma frase que representó cuando hizo de Beethoven en una película anterior. Esos son los instantes que se viven ahora mismo: en el horizonte ya se marca la furia de una tormenta reducida pero que sigue siendo un maratón absurdo para demostrar que se puede vender cultura. Lamentablemente siguen haciéndolo mal. Sé diferente y llegarás lejos; ofrece poco bueno y te desearán todavía más. ¿De qué sirven 140 grupos con 300 representaciones si no da tiempo material para ir ni a la mitad? Con como grandes volutas de humo, como una espiral de denso aire cargado, grisáceo, plateado, que se expande hacia el infinito para llegar a ser nada. Es como lo de los éxitos deportivos: no importa lo alto que vueles y asciendas, porque en breve no tendrás sustentación bajo las alas y te dará la Mayor Castaña Jamás Contada, parafraseando a los Monty Python. Por cierto, todo esto nos hace recordar un mensaje rencoroso que pululaba anoche por los móviles de la sufrida pero sólida hinchada vikinga: "Oye tío, ¿sabes que hay 164.000 personas en España que no conocen a su padre?". "No fastidies", dice el otro. "Sí, y son todos socios del Barça".