viernes, 30 de enero de 2009

Los ojos de Francis Bacon fulminan a Warhol


Se abrió la Caja de Pandora del arte el día que Picasso se dio cuenta de que para ser auténtico había que invertir en el subconsciente. A partir de ese momento el resto de anguilas con pincel o escoplo comenzaron a mirarse al espejo en un ataque de onanismo intelecutal y artístico que ha desembocado en un puñado de imprescindibles (el propio Pablo, Dalí, quizás Lucien Freud, el hombre del que hablamos aquí...) y una causa perdida, que les entienda el resto de la humanidad. El arte se perdió en el bosque y todavía no ha encontrado el camino de salida. Con algo de suerte no se topará con el lobo feroz. Francis Bacon tuvo una larga vida llena de amantes, amistades y una inestabilidad que le llevó a retratar la violencia humana en todas sus formas: emocional, sexual, visceral, asesina... El Prado acoge 78 cuadros de este genio atormentado (dicen que sólo en apariencia) que amó España he hizo miles de versiones de un cuadro de Velázquez también único. El resultado es un dolor ajeno que se hace nuestro ante la violencia maníaca en forma de dolor, muecas, vísceras, sangre y sexo entremezclados que conforman su obra. Imposible e imprescindible a la vez, tan diferente del pop art que si hubieran metido a Warhol y Bacon en una habitación probablemente al primero le hubiera dado una lipotimia ante la mirada salvaje de Bacon. Claro, que tampoco es que hubiera mucho fondo detrás de tanta impostura "made in Andy".

Pd: Corso Expresso volverá en breve, premios Goya mediante. To be continued in few hours...

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