domingo, 11 de enero de 2009

¿Es David Lynch un director de cine?


¿Es David Lynch un director o un simple provocador posmoderno? Una reciente discusión (no sangrienta, por ahora) con otro bloguero asociado nos abrió los ojos sobre qué es cultura y qué no lo es. Básicamente es lo que nos gusta. Un célebre catedrático de Estética de la Universidad de La Laguna dijo una frase que habría que enmarcar: "El buen gusto no existe, es el resultado de los fracasos artísticos: el gusto está hecho de mil hastíos". La pregunta es si Mr. Lynch es de verdad un director de cine o no, si 'Mulholland Drive' en una historia coherente o si David hace películas para sí mismo y para reírse del personal. Probablemente no. Lo más probable es que David Lynch sea hijo de sus propios hastíos absolutos, de una mente demasiado trastocada y aislada del resto del mundo: y sus seguidores son tan minoritarios como acérrimos, capaces de hacer listas negras y blancas. Pero eso no es nada nuevo. Lynch tiene su lugar en la historia del cine asegurado, pero también de la TV. 

El último capítulo de 'Twin Peaks', la música de Mark Snow asociada al cadáver azulado de Laura Palmer; la ingenuidad intencionada y sádica de 'Terciopelo azul'; la vanguardia visual que supuso 'Dune', a pesar de que no le dejaron montarla como quiso; el radicalismo (estupendo, magnífico) de Nicolas Cage en 'Corazón salvaje', bailando en el desierto junto a un descapotable con Laura Dern cuando todavía ambos eran actores y no desechos audiovisuales; la sordidez visual y el descubrimiento de Rammstein en 'Lost highway', o, por poner el último punto, el otro descubrimiento de Naomi Watts. Vaya la loa por eso, pero no por su papel fundamental en el cine. Porque lo mismo que sirve para diferenciarle y hacerle grande para sus seguidores (su rareza) es lo que sirve para descatalogarle del cine y dejarle en la cuneta. Vamos, que es uno de esos casos en los que la virtud y el pecado son la misma cosa. Dicho esto, suponemos que más de uno contestará. O no. 

2 comentarios:

José Ángel Sanz dijo...

"Lo que no es diferente es indiferente". Y qué distinto es Lynch. Es, a veces, impostadamente raro.
Pero qué importa. No necesito comprender 'Carretera Perdida', para mí su mejor película, para disfrutarla. Tampoco entiendo de arquitectura, y puede emocionarme el Taj Mahal. Ni de medicina, y entiendo lo trascendental de la penicilina.

Sospecho que el cine últimamente se empeña en ser comprensible, y si es algo, si debe ser algo ese montón de celuloide, es emoción. Lynch sabe de emociones. Diez minutos de Mullholand Drive valen más que toda la filmografía de Ron Howard. Y eso es un dato, Corso, no sé si me explico.

Corso Expresso & Cia dijo...

Te explicas a la perfección, querido. En el fondo los dos estamos de acuerdo. Yo encontré en las películas de Lynch estímulos para luego escribir, de la misma forma que otros para emocionarse. Supongo que el cine necesita gente como Lynch, pero no paro de pensar que quizás lo más famoso que tenga lo hiciera en TV. Igual es que la TV es la salvación. En EEUU dicen que el talento ha migrado como los pájaros de un medio al otro. Quién sabe.