sábado, 24 de enero de 2009

Creyentes en la desgracia, ateos en la bonanza


Dijo una vez Gervaise de la Rochelle que aquél que es necio y no lo sabe actúa como un sabio y da consejos que se vuelven contra él como si escupiera al cielo. También dijo que quien fiscaliza a sus camaradas sin darse cuenta de que quien le escucha es más sabio acaba por quedarse desnudo. Igualmente, recomendó que en caso de guerra, si el que te ha apuñalado por la espalda se queda en descubierto, uses el arma de tu enemigo para ejecutarle... Bueno, Gervaise tuvo un momento duro allá por 1945, cuando por fin se atrevió a luchar y se dedicó a limpiar la retaguardia de colaboracionistas y fugitivos nazis. Nunca lo confesó en sus memorias, ni en las que su hijo reescribió años después, pero algunos le contaron hasta quince víctimas. Era su particular venganza, su síndrome de Montecristo llevado al extremo. Todos deberían tener oportunidad de ser Montecristo en aquel momento mítico, cuando dice "Si Dios no hace justicia, entonces yo ocuparé su lugar y la haré". Varios colaboradores estresados de Corso Expresso han terminado mascullando esa frase. Pero no debería ser una constante, porque la vida es una montaña rusa y como bien dice LC, "somos creyentes en la desgracia y ateos en la bonanza". Vamos, que cuando se está bien se le olvidan a uno los malos momentos y los ataques de ira. Sobre todo, mucha tranquilidad para todos. Respiran hondo y acuérdense de Esperanza Aguirre cuando pillaron a su gente espiando a los de Gallardón: "Eso es una mentira de El País" (inserten aquí risas enlatadas....). 

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