miércoles, 4 de mayo de 2011

800 post y el crimen


Estamos de aniversario. Corso Expresso cumple 800 post, 800 balas perdidas, certeras o que salieron melladas y no dieron en la diana. Muchas más neuras de lo necesario, aunque en los últimos meses hemos logrado darle cierto equilibrio para evitar alejarnos de lo que siempre fue este rinconcito digital: reflexión sobre lo que pone la cabecera, cultura, tanto de una ciudad perdida como Salamanca como de fuera, aunque cada vez más lejos de ese lugar y más universal que antes. A fin de cuentas, decía el bardo, un poeta lo es aquí y en el inframundo, siempre es el mismo canto. Y toca, además, hablar en crónica negra. Todavía no ha llegado a España, pero lo hará en breve.

El este de Londres durante el siglo XIX fue al crimen lo que la Atenas del siglo V a. C. fue al conocimiento: la fuente, el modelo de crecimiento de esa larva social generadora de tanto morbo como miedo. Dice la autora de ‘The invention of murder’, Judith Flanders, que aquella ciudad victoriana era el crisol del crimen porque en ningún otro lugar había tal hacinamiento de capas obreras y desfavorecidas. Londres era la cabeza de un imperio mundial, la urbe más rica, más pobre, con más poder del planeta, y por lo tanto, pionera en el nuevo modelo de sociedad industrial. Y eso incluye el crimen como tendencia y no como occasional brote de violencia según el modelo de sociedad antigua. En total 556 páginas editadas por Harper Collins con una gran difusión en los medios y que asoma el hocico en España con ‘El Mundo’ y el señor Alemany, siempre tan atento a ciertos detalles. Recogemos uno de sus párrafos: “Decapitaciones, estacazos, periódicos sensacionalistas, redes de prostitución, turbas de desharrapados, cuchillazos, estructuras de crimen organizado, policías corruptos, calles mugrientas, ejecuciones en la horca, un destripador... Son el 'reparto' del ensayo de Flanders, y el listado de ingredientes que, desde entonces, han nutrido la tradición literaria negro-criminal”.

Todo un manual del Mal con mayúscula, de esa mezcla de hormiguero humano, pasiones desatadas, caída en picado de la moral tradicional, juegos de poder y dinero, represión sexual… y del surgimiento de ese monstruo llamado prensa diaria y sensacionalista, que tuvo un papel fundamental a la hora de inmortalizar a Jack el Destripador, meta final del ensayo. Ya están tardando en traducirlo.

domingo, 1 de mayo de 2011

Cómic social y pinturas rupestres


Paco Roca, dibujante, guionista, autor de cómics. Mientras el resto de España sigue debatiéndose en duelo por si le gusta más el blanco que las barradas de colores imposibles (¿a quién se le ocurrió mezclar granate y azul oscuro, a un daltónico?), el arte y la industria se dan la mano a través de esa cosa rara llamada cómic social. Es, por decirlo así, una derivación natural dentro de un arte, el noveno, dicen, enclaustrado y condenado a galeras durante mucho tiempo. Un arte con aproximadamente unos 140 años de edad, pero que en realidad fue el primero cuando los cavernícolas pintaron los primeros bisontes y los primeros humanos (que se parecían a Cuttlas, por cierto) en las paredes de roca. Despierta el cómic, y lo hace con un poder doble: el de sugerir y referenciar tanto o más que le arte contemporáneo, y al mismo tiempo, desde el éxito económico. Al cómic también lo piratean, pero, ay amigo, resulta que la gente sigue prefiriendo comprar el librito porque es una posesión más, como las ediciones de tapa dura y papel de alta calidad de las grandes novelas.

Dinero y respeto, dos pilares fundamentales para que la cultura tenga el respaldo necesario y se convierta en esa guinda del pastel de la vida interior de un ser humano que todos deberían tener. No todo es trabajar, salir e intentar encontrar pareja estable, también es alimentar un alma que hoy en día malvive bajo la tiranía de la anemia intelectual.

Una recomendación viva, dos, mejor dicho. Primero 'Arrugas' y luego 'El invierno del dibujante', dos ejemplos maestros de que el cómic adopta tantas formas como la propia sociedad en al que nace y se desarrolla. El cómic español necesitaba a un Paco Roca, a alguien que sacara al cómic del submundo de la imaginación, eso sí, sin dejar jamás de lado esa matriz en la que ha sido acunado durante más de un siglo. El cómic nació para ser imaginación y nuevos mundos visuales y narrativos, pero también para ser espejo de la sociedad.

martes, 26 de abril de 2011

La burbuja cultural y el alfiler


Hace tiempo que no hacemos crítica de creación artística, escénica... una vez más, será cuestión de esperar a que haya algo digno de mención de lo que ya no hayamos hablado ya. No hay mucho, por lo menos en este rincón ocioso del mundo. Y más libre que será, ahora que llegan los "Malos tiempos de la burbuja". Contaba un analista hace no mucho que España era el país burbuja, porque toda actividad social estaba llena de aire que inflaba mucho más de lo normal nuestras vidas. Había burbuja inmobiliaria, que explotó, una burbuja financiera, que explotó también, y contaba que hay otra burbuja cultural, que también explotará en breve.

Más o menos cuando el PP, según los sondeos (tampoco hay que creerlos mucho, porque los sondeos son como el amor de una madre, tan sinceros como falsos y sobredimensionados), gobierne en cada rincón de la piel de toro. Lo hará por un par de años, hasta que el encabronado y hastiado pueblo adopte la pose de la hoz y la antorcha para salir a la calle. Rajoy puede ser presidente (otro Zapatero sólo que más cobarde y provinciano), y eso supone más recortes, más guillotinas, más desprecio por el gasto social (educación y cultura incluidas) y un par de años de progresiva bilis encarnada en cada ciudadano. Si gana en 2012, para 2014 ya tendrá medio país en la calle, harto de ser gobernado por lerdos incompetentes. Pasará lo mismo que en Italia, donde han tenido que pseudo privatizar monumentos para poder pagar su restauración, además de hacer desaparecer toda la inversión pública en cultura. Siempre hemos sido partidarios de la inversión privada, de que haya empresarios especializados en cultura que den más libertad y movimiento a los intelectuales y autores, pero tampoco reducir a cero todo es una buena idea.

En Salamanca la burbuja explotó a lo largo de 2010, pero en España lo hará del todo en 2012. De nuevo la derecha será satanizada, mereciéndolo o no, según qué región. Veremos desaparecer todas esas burbujitas autonómicas; puede que desaparezca el Fàcyl, el Musac y muchas otras cosas que prefiero no citar o nombrar, para no dar gafe o ser ala negra de cuervo de mal agüero. Un gran alfiler con traje y corbata se acerca a la superficie jabonosa de la burbuja, y muchos, entre ellos la baronesa Thyssen, cabreada porque Cultura no le da suficiente dinero (que no tiene), ya ven peligrar un estilo de vida que arrancó con el PP a partir de 2000 con la recuperación económica, y que podría terminar con el PP también. Vae victis, nenes.


sábado, 23 de abril de 2011

Dinero útil, cultura inútil


A veces te lo tienen que decir desde fuera para darse cuenta de lo que ocurre. Es muy sencillo, pero no por ello no deja de ser una de esas espitas por las que se escapa la poca inocencia residual. Las subvenciones culturales hechas con dinero público se hacen para presumir, no para crear cultura realmente. ¿Por qué, insinuaba un amigo, le dan dinero a Almodóvar y no a un chaval que empieza y que tiene ya varios cortometrajes? Sencillo, porque es mediáticamente más útil el manchego que el pobre chaval que empieza. Las subvenciones se inventaron para darle más salida a los nuevos talentos, para afianzar esa nebulosa llamada industria cultural, pero al final se han convertido en una herramienta más del poder, mucho más que para crear una sopa boba agradecida. Se equivocan los conservadores al pensar eso, porque cuando les toque turno de malgobernar, también ellos pondrán el objetivo allí donde les interese estar, y con la gente que les interese estar. Ya en tiempos de Aznar las vacas sagradas de la izquierda cultural recibían dinero, así que... muy triste todo en general. Luego dirán que somos conservadores o de derechas (gente sin entendimiento, perdidos en los detalles), pero una vez más, y para que sí sirva de precedente: la cultura subvencionada no es cultura, es servilismo. La independencia y el libre pensamiento anti conservador y anti oficialista siempre deberá ser privado y libre de servidumbres, si no, es casi imposible.

jueves, 21 de abril de 2011

La verdadera religión (esa no, la otra)


Post breve, porque a fin de cuentas son días de vacaciones. Desde el domingo pasado ha ocurrido algo diferente: la religión. Cuando las creencias cogen fuerza el intelecto desciende al nivel de la necesidad de espíritu. Sólo en las grandes ciudades se aglutinan otros caminos más allá de la creencia. De todas formas, tal y como está el patio sociológico, ya nadie se toma muy en serio este tema: son legión los que huyen de vacaciones, los que simplemente pasan de todo o los que miran a las procesiones como si fueran una performance teatral de última generación. Bastó un Real Madrid-Barcelona para demostrar cuál es la verdadera religión nacional: un balón, 22 deportistas, dos entrenadores que se creen que son Alejandro Magno o Julio César y millones de personas colgadas de lo que hacen. Es la dimensión de la cultura social más grande: la religión ocupa su lugar, coronada por el periodo vacacional y la inercia de lo sagrado. Más allá de eso, sólo queda la costumbre. Así pues lo más sagrado se convierte en una simple tradición, y de ahí a la costumbre hay un paso. Mientras tanto, la nueva mitología del fútbol ocupa su lugar de preeminencia. Cristo ya sólo queda para los cuadros, para las exposiciones abiertas a propósito para coincidir con la Semana Santa.



domingo, 17 de abril de 2011

Guerra Civil y huevos de oro


La abundancia termina por matar la gallina de los huevos de oro. La Guerra Civil española no se ha superado, a la vista está: cómo han triturado a Garzón, cómo se mira con desprecio al desenterramiento de las fosas comunes, cómo unos y otros siguen usando a sus muertos como armas arrojadizas... Hay demasiados ensayos históricos, demasiados autores hablando sin parar de quién era el cabrón y quién la víctima, demasiados periodistas cacareando a sueldo. Hay demasiadas películas monocordes, y muy poca distancia histórica. Al final han matado el subgénero bélico español, convertido ya en pasto de los tertulianos.

Tener distancia del suceso histórico es el primer paso para poder digerir un suceso histórico. Al lado de la Segunda Guerra Mundial lo ocurrido entre 1936 y 1939 es una minucia. No es un conflicto vendible fuera de España, ni siquiera en su calado romántico, a pesar de que ya son varios los directores extranjeros que han metido la guerra en su carrera cinematográfica. Pero al final lo que queda es lo que en cierta ocasión contó Antony Beevor: "No hay mayor puñetazo moral que leer las palabras y recuerdos de los que lucharon. Ningún escritor supera eso. Los astutos saben aprovecharse de eso". Quizás por eso él rellena sus ensayos con testimonios directos de los soldados y corresponsales. Al final la Guerra Civil es un tópico más, una gran llanura de ideas en las que cualquiera puede plantar su obelisco a la memoria de los caídos, vencedores o vencidos, pero sin perspectiva. España no supera la Guerra Civil, y quizás hará falta que las generaciones de los años 30 y 40 también desaparezcan (no diremos la de los 50, que ya es mucho, ¿no?) para que empecemos todos a no tentarnos la ropa cuando digan eso de "aquel julio del 36". El vivo al bollo y el muerto (el franquismo) al hoyo.

Pero, ¿y los que han tenido en suerte, o en desgracia, la tarea de intentar contar la Guerra Civil de otra forma por herencia familiar o que llevan años planeando un libro que no llega porque la fuente no suelta prenda? Ya no queda apenas sitio para contar aquel horror desde otra perspectiva, todo está ya contado o polarizado, y eso en un país donde la mitad de los adolescentes ni siquiera saben quién era Franco y lo confunden con Suárez o Calvo Sotelo. ¿Qué pasaría si alguien quisiera contar la historia de un soldado enrolado a la fuerza, preso en el País Vasco y convertido en carne de cañón en el Frente del Ebro, que conoció a la que sería su esposa porque le pasaba mendrugos de pan entre los barrotes de la cárcel?


miércoles, 13 de abril de 2011

Tribuna - Vae victis


Un medio de comunicación menos siempre es un problema, porque se cierra una boca más que podría dar un discurso distinto al oficial, o parte del mismo discurso oficial. Es una oportunidad, sobre todo, más allá de su calidad y de la gente que hace que ese medio funcione. Tribuna de Salamanca está ya desconectado del mundo. Se pierde una vía más, como si las carreteras por las que circular por la realidad se fueran restringiendo paulatinamente. Tristeza por esto más que por muchas otras cosas. La dimensión humana siempre es sentimental, pero en un país que coquetea con los 5 millones de parados, 32 más o menos no se nota. Como cada vida es un cosmos en sí mismo, habrá ahora 32 universos paralelos partidos por la pérdida de un trabajo y de unas ilusiones, si es que alguno las tenía todavía. Los que suscribimos, en plural mayestático y en singular a la vez, ninguna.


Era una muerte anunciada por la falta de valor, de inteligencia y de ideas a la hora de dirigirlo y de trabajarlo. No es problema de una sola persona, ni de tres, es de mucha más gente que tampoco se rebeló a tiempo y que desde luego optó por el camino fácil del dejarse ir. La cobardía y la apatía forman parte de nuestro mundo tanto como la valentía y el orgullo. Pierde Salamanca, pierden esos 32 y algunos se van a su casa con el dudoso honor de ser la diana pública de los reproches. Allá cada uno y cada una con sus mediocridades y miedos, pero el tiempo, decía Amapoles, pone a cada uno y cada una en su lugar más allá de su astucia o estupidez. En la memoria dos nombres, quizás cuatro, y poco más, y una licenciatura experimental en la que se ha aprendido mucho, lo bueno y lo malo, lo que se debe hacer y lo que no. Una pena, pero la vida es así. Quien llore ahora después de haber hecho todo lo posible para evitar que funcionara, sólo desearles que esas lágrimas sean tan ácidas como la realidad que se nos viene a todos encima.

sábado, 9 de abril de 2011

La Laboral


En todos lados suelen cocer habas. Un vistazo a Gijón deja una señal: en todas las ciudades que intentan que las ciencias y las artes sean algo más que un recurso publicitario, una forma de educación, palpita siempre la creencia de que las programaciones hay que hacerlas para todos. Y para todos se hacen, pero las cabezas que piensan son las que delimitan qué es y qué no es "para todos".

En Gijón hay varios ejemplos: el Instituto Jovellanos se centra en la fotografía y une educación con cultura, una prueba de ello es Press Photo 09, organizada por la Caixa para la institución. Otro más es el Teatro Jovellanos, que se atreve con obras que no se han visto ni en Salamanca ni en muchos otros lugares, quizás sólo en las cuatro grandes (Madrid, Barcelona, Bilbao, y luego Valencia, Sevilla o Zaragoza). Y después está ese monstruo de aspecto británico y francés, en función de por dónde se mire, y también un símbolo de la arquitectura franquista, la Laboral. En Asturias es ya un referente, histórico, educativo, pero ahora también cultural. Pero las habas son un cuece-cuece que no deja de dar muestras de que la política y la intención social no para de ejecutar ideas. Empezó en manos de la vanguardia asturiana, pasó luego a las de José Luis Moreno (como reacción al excesivo elitismo cultural de los primeros) para terminar más tarde en las de programadores de esa cuerda.

La comparación entre las tres programaciones no aguanta un asalto, pero es una demostración también de que la eterna elección no funciona fuera de las metrópolis. La Casa Encendida y la Fundación Telefónica van por un lado, y el resto del país por otro. No todos pueden tener un Macba o un CCCM, o el Caixa Forum Madrid... pero sí una Laboral. Resumiendo: mucho edificio para poco uso. Quizás devolviéndolo al ámbito universitario sí se pudiera cumplimentar del todo la misión de que ese monstruo pardo terminara por ser un símbolo. Merece la pena invertir mucho más en la Laboral, darle la dimensión que merece, que desde sus piedras se pueda competir con el otro monstruo del norte, el de titanio, el Guggenheim.



viernes, 8 de abril de 2011

Número de abril de El Corso


En El Corso, en abril, aguas mil: mejor dicho, un reportaje sobre la opción de hacer western de Quentin Tarantino, el programa del festival Jazzaldia 2011, el avance del Festival de las Artes de Castilla y León, una ruta distinta por el arte africano y latino por Madrid (imprescindible el billete de Metro). En test número también encontraréis al clásico ruso posmoderno "a rabiar" Vladimir Sorokin, un particular viaje personal al corazón de la revolución egipcia en la plaza de Tahrir. En Ciencia y Tecnología, los efectos del plutonio tras el desastre de Fukushima y la caída de ventas en el mundo del ocio electrónico.

lunes, 4 de abril de 2011

Otro caído más


Acosada la inteligencia, caen actores, directores y escritores, periodistas y cualquier persona que esgrima el inmenso poder de una neurona frente al resto del mundo. Muere Julian Mer-Kamis en Israel, en un crimen que nadie sabe si ha sido perpetrado por palestinos o israelíes. Él era de los segundos, pero también un actor, escritor y director teatral sobresaliente. Su pecado había sido montar un teatro con los chicos de la zona de Yenin, palestinos. El resultado, un dolor inmenso en la cultura hebrea de esa franja forjada con sangre: no le sobran a Israel neuronas, mucho menos desde que los ortodoxos dinamitan lentamente la democracia, el estado laico, la libertad. Todo por una religión tan equivocada y bastarda como cualquier otra. Si el nacionalismo era el refugio de los idiotas, la religión y sus necesidades son el último resquicio de todo lo contrario a lo que es el ser humano. Lo divino es inhumano. Tanto como para dar alas a un asesinato más. 

sábado, 2 de abril de 2011

El zapatero y sus zapatos descosidos

Por petición popular, y a sabiendas de que éste es un blog de opinión cultural: ¿Hace falta hacer un post sobre Zapatero? Nosotros creemos que no, que sus leyes puede que sirvan a largo plazo, cuando haya más dinero o la sociedad sea más avanzada. Simplemente tres frases que parafrasean (valga la redundancia fonética) las de otros grandes hombres. Las frases originales son “Nunca tantos le debieron tanto a tan pocos”, “La guerra es la política por otros medios” y “El nacionalismo es el último refugio de los idiotas”, gracias a Churchill, Klausewitz y Wilde por el préstamo.

Primera: “Nunca tantos le debieron tan poco a una sola persona”, es decir, que después de 7 años de gobierno a este leonés le ha tocado tener la peor de las suertes, con una crisis bíblica y una falta de liderazgo que es la demostración de que para ser un buen político, en su sentido original grecolatino, hace falta algo más que un traje y un partido político a la espalda.

Segunda: “La guerra es la estupidez por otros medios”, es decir, que la frase original de Klausewitz vale tanto como para decir que cuando dos partidos confunden el ejercicio del poder con la lucha por cada voto, entonces es que Aristóteles tenía razón cuando decía que el vicio de la democracia era la demagogia y el ansia de poder. En eso Zapatero no ha cambiado nada, y mucho menos los del otro lado, iguales o peores que él.

Tercera: “El zapaterismo es el último refugio de los idiotas”. Más o menos lo mismo que le dijeron a muchos cuando se dieron cuenta, tarde, de que este tipo tenía muy buenas intenciones y nula capacidad para sacarla adelante. Hay muchos fallos de organización, logística y comunicación que van más allá de unas circunstancias malas. La misma situación, en manos de otros, quizás hubiera sido usada para realzar a todo el Gobierno como si fueran David frente a Goliat. Pero…

PD: Y por cierto, la famosa foto de sus hijas góticas con Obama es lo de menos. Cuando uno es coherente debe seguir con sus filias y fobias hasta el final. Simplemente sirvieron de diana cruel para un montón de fascistas con las rodillas de acero de tanto… (sí, justo eso que piensa su lóbulo frontal).  

lunes, 28 de marzo de 2011

The Wall y el tiempo

Mira que han pasado años, y que el archifamoso rock sinfónico, rock progresivo o directamente pop psicodélico (hay tantas etiquetas que decir una sola es equivocarse, fijo) hace tiempo que está en el subconsciente de nostálgicos a los que le pilló la juventud entre los 70 y los 80, pero Pink Floyd tiene algo raro. Esa rareza que tantas veces le hemos escuchado a muchos críticos de música, y que en realidad es la llave para dos cosas: la inmortalidad, y luego, si se tercia, el agotamiento. Le pasó a Supertramp, le pasó a The Doors, le pasó a los Beach Boys, y le pasó también a Pink Floyd. 

Sencillamente eran tan diferentes, tan raros, tan alternativos a lo que hacían el resto, que directamente eran un estilo en sí mismos y cuando el empuje se agotó, simplemente se convirtieron en un cliché. Eso duele, pero es cierto, ya que ninguno de los grupos que hemos mencionado han tenido continuidad. En todos había un toque de grandilocuencia y de cierto lirismo exacerbado a veces por la personalidad de sus miembros (del extremo Morrison al introvertido Brian Wilson o cierto ego inflado de Waters), pero en general fueron los que abrieron muchas veces el camino. Dicen en EEUU que los Beatles se dieron de bruces contra los Beach Boys gracias a Wilson, quizás uno de esos Mozart de la música popular del siglo XX que tanto han hecho por cambiar el mundo. Jim Morrison era, para nosotros, un poeta metido a músico; de haber vivido un poco más quizás se hubiera acoplado a un proyecto como del de Roger Waters; sólo de pensarlo se ponen los pelos de punta. 

Y eso que nunca le hemos dado muchas oportunidades a Pink Floyd, suenan muy lejanos en el tiempo y a veces se superpone, sobre todo por ‘The Wall’, a esa época de las óperas rock donde cada uno ponía sus granitos de arena. No hay que olvidar que fueron los tiempos de ‘Tommy’ (The Who), pero también de esa guitarra aplastada de The Clash. La segunda época grandiosa de la música británica, capaz de juntar en apenas siete años a Queen, The Clash, Sex Pistols, Joy Division o los todavía niñatos U2. Después del concierto de hace un par de días en Madrid de lo que queda de Pink Floyd, no deja de resultar interesante echar un vistazo atrás y darse cuenta de que a veces ser diferente, que es vital, también puede pagarse con un nicho demasiado profundo. Hoy en día nadie ha hecho justicia a esos grupos tan marginales que explotaron de puro éxito para luego caer en una lánguida decadencia y cierto olvido. Menos mal que ya está todo en mp3 y en ese monstruo apocalíptico llamado internet…

jueves, 24 de marzo de 2011

El cine y las excusas

El cine entró hace tiempo en el bucle del ocio absoluto. Venga efectos especiales, venga mundo digital, venga convertir los sueños en realidad visual. Son los tiempos del cine-sueño, del cine de Morfeo, donde todo es posible, desde crear un ejército de 50.000 orcos a recrear los sueños de una post-adolescente psicótica como en ‘Sucker Punch’. Detrás está Zack Snyder, el mismo que creó ‘300’ y puso del revés eso de tener que rodar en exteriores. De eso nada: ¿para qué pagar permisos y demás chorradas cuando se puede hacer todo en un estudio y el efecto de las mágicas pantallas verdes? Pues eso.


Tiempo atrás, cuando todo empezaba a llenarse de trabajo “post” y los rodajes eran puzzles de ordenadores y muchas horas de montaje con decenas de informáticos, algunos directores dijeron que la mejor fantasía era la que era puramente realista y no se perdía en el brillo. Es como lo de “no son maneras, son chulerías”. Dejarse llevar por el brillo perfecto de lo que es totalmente perfecto. Eso sí, ni ‘Avatar’ ni ‘Star Wars’ habrían nacido sin esa magia, y tampoco la saga de ‘El Señor de los Anillos’. Sucker Punch se estrena mañana viernes 25 y la gente volverá a pestañear extasiado por el juego de luces. Detrás, la duda de si eso es un anuncio, un videojuego, un videoclip de Breatney Spears… 

Y sin embargo, la mejor escena del cine de ciencia-ficción de toda la Historia no tenía ni un puñetero efecto especial: “Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia…”. La película ideal es aquella, como con todo en esta vida, donde la magia está circunscrita a un buen guión, donde una casa en ruinas bajo una intensa nevada sólo tiene personajes y el efecto del tipo levitando sólo aparece como acompañamiento a algo más intenso. En eso hemos perdido. Hoy, por ejemplo, ‘Blade Runner’ sería imposible de hacer, se hubiera perdido entre los efectos. Y encima quieren hacer el remake: estamos perdidos. 

lunes, 21 de marzo de 2011

El festival mutilado

Como un cuerpo mutilado. Un periodista cercano, al saber que el Festival de las Artes, Fàycl (es decir, fácil de guillotinar), había reducido sus días a sólo 8 (del 3 al 11 de marzo), la mitad que en 2009, simplemente dijo eso de “ay, que nos quedamos sin festival”. Para los que no sean de Salamanca no les supondrá nada. Para los que nos lean habitualmente, habrán oído hablar de esta cita que pasa, pasaba mejor dicho, por ser la mayor del año en cuanto a espectáculos y artes escénicas y musicales. Pero eso era antes, mucho antes de que Calixto Bieito llegara como salvador que no va a ser tal, de que la excusa de la crisis fuera el silenciador de un arma que va camino de ejecutar en un callejón oscuro lo poco bueno de vanguardia que ha tenido Castilla y León. Si esto fuera Cataluña, Madrid o Euskadi, pues no pasaría nada, otro invento sustituiría al viejo. Pero nada de eso: pueden ser vacas flacas, pero viendo un poco por encima lo que se avecina en la programación, simplemente decir que vamos derechos a una reducción tan brutal en la cantidad como en ciertos contenidos.

Como un cuerpo mutilado. Un periodista cercano, al saber que el Festival de las Artes, Fàycl (es decir, fácil de guillotinar), había reducido sus días a sólo 8 (del 3 al 11 de marzo), la mitad que en 2009, simplemente dijo eso de “ay, que nos quedamos sin festival”. Para los que no sean de Salamanca no les supondrá nada. Para los que nos lean habitualmente, habrán oído hablar de esta cita que pasa, pasaba mejor dicho, por ser la mayor del año en cuanto a espectáculos y artes escénicas y musicales. Pero eso era antes, mucho antes de que Calixto Bieito llegara como salvador que no va a ser tal, de que la excusa de la crisis fuera el silenciador de un arma que va camino de ejecutar en un callejón oscuro lo poco bueno de vanguardia que ha tenido Castilla y León. Si esto fuera Cataluña, Madrid o Euskadi, pues no pasaría nada, otro invento sustituiría al viejo. Pero nada de eso: pueden ser vacas flacas, pero viendo un poco por encima lo que se avecina en la programación, simplemente decir que vamos derechos a una reducción tan brutal en la cantidad como en ciertos contenidos.

El hecho de que Calixto Bieito casi rogara que se mantuviera “la isla de libertad y cultura” que es el festival dice mucho; y que la consejera de Cultura, incapaz de hablar ante los medios si no es leyendo un texto (ahí la dejamos botando…), dice mucho de que esta edición va a sonar a patíbulo por mucho que el poder autonómico lo venda como si fuera algo grande. La gente no es tonta, y la industria cultural menos todavía: el tajo es tan grande que podría ser el paso previo al cadalso. Además, aumenta la oferta de música (bien por Bieito y sus obsesiones, bien planteadas, son muy útiles) y el teatro, principal bastión de este invento de 2005, que empezó siendo casi un mes y ahora queda en ocho días, se diluye lentamente. El tiempo dirá, y lo que se consiga en esos ocho días de junio también, más allá de cifras infladas. 

sábado, 19 de marzo de 2011

Todos somos fenicios, en la Academia también


No, no están borrachos, el logo de la Academia de Cine español está del revés porque es como debería estar. Sólo en España y en alguna que otra monarquía bananera (o ladrillera, por ajustarnos) puede convertirse una institución que debería repartir ocio, espectáculo, arte e ilusiones en un chiste con patas. Si no había suficiente con todo el follón de la Ley Sinde, allá que va un académico involucrado en el pirateo de películas todavía sin estrenar

Siempre hemos dicho lo mismo respecto a este tema: las copias colgadas en internet y luego usadas para generar descargas salen de las productoras, igual que los discos de música. Alguien de dentro les roba los originales para venderlos de tapadillo. En lugar de criminalizar al usuario, que busquen al académico, ejecutivo o pinche de cocina del estudio que roba los originales para venderlos al mercado negro. Manda narices que maten al pobre pajarillo que come alpiste mientras el halcón sigue subido en el tejado partido de risa. Por supuesto que el usuario es culpable de querer las cosas gratis y sin pagar, culpable de no tener educación de mercado, pero ¿esperaban otra cosa de los españoles, un país acostumbrado a la picaresca, a sobrevivir, a ser más fenicios que el rey de Tiro y de Cartago?

La cuestión es que ya no pueden pasar más cosas... bueno, Bigas Luna, el director de cine con el síndrome del destete temprano más acusado de los últimos años, quiere ser presidente de la Academia. A correr todos. Y mientras tanto, siguen sin darse cuenta de algo muy simple, y que les ha demostrado 'Torrente 4': la gente quiere ver otro tipo de cine, que no sea todo más de lo mismo. Buena parte del desprestigio del cine español viene de su incapacidad para conectar con las masas, algo que hace muy bien otro tipo de visión como la americana, incluso la francesa o la británica. Aquí siguen con el cliché metido desde las escuelas de cine y teatro hasta las administraciones, de que todo debe ser realista, humano, común, de la calle... Ni una sola de las grandes obras que han marcado nuestra cultura, o incluso otras, son historias normales de gente normal. No se trata de ser tan zafios como Santiago Segura, pero sí de encontrar historias que rompan lo cotidiano, que ofrezcan algo más que un espejo de la vida real. Y lo lamentamos por todos aquellos que caminan por esa senda: ese tiempo ya pasó, y cada intento por perpetuar esas formas sólo echan más tierra sobre el cofre del muerto. 

jueves, 17 de marzo de 2011

VII Congreso Negro


Un año más, la literatura busca su sitio, y mucho más de género. Recientemente ha circulado entre nosotros 'El pecado de Mamá Bayou', de Guerrero Casasola, serie negra descarnada y mexicana, en una megalópolis donde la violencia, los prejuicios y la fractura social, la inhumanidad de las masas, se cierne sobre todo el texto. Buen libro, descarnado, aunque con un derrotismo que creemos es más herramienta de denuncia social del escritor que un carácter más del escritor mismo. La cuestión es que dentro de poco, como avisamos en El Corso, llegará el VII Congreso de Novela y Cine Negro

Con el cartel ya publicado por la compañía Sr. Maslow. En los próximos días se hará público el programa, aunque la crisis económica, cierto pasotismo de los potenciales patrocinadores y, especialmente, su consideración de curso universitario, reduce buena parte de su capacidad para atraer público. Eso sí, la calidad del Congreso Negro, con Álex Martín Escribá, Javier Sánchez Zapatero y Antonio Marcos, está más que asegurada. Son como un grupito de espartanos en las Termópilas, pero con ganas de ser atenienses y no tener que elegir entre volver bajo o sobre el escudo. La literatura amplía horizontes, ya no es carne de librería perdida, es un espectáculo de masas más al que se le debería prestar algo más de atención. 

 

domingo, 13 de marzo de 2011

De Japón a Soderbergh

Todavía no se sabe cómo logrará superar su particular 11-S, pero Japón es un país capaz de sobrellevarlo todo. Sigue todavía sin pagar por sus desmanes en el Pacífico en los años 30 y 40 del pasado siglo, pero es, de largo, la nación más eficiente, mejor organizada y tecnificada del mundo. Las peores pesadillas apocalípticas del anime se hacen realidad con una fuerza propia de una guerra nuclear. Culturalmente sólo conocemos tres o cuatro cosas: manga, anime, bushido, Akira Kurosawa y poco más. Pero son miles de años de historia puestas en marcha. Sólo de pensar lo que podría haber sucedido de ser en otro país... la India, por ejemplo... quizás hablaríamos de millones de muertos. Sirva como ejemplo la bandera imperial, ese sol naciente lleno de rayos que eran brazos coloniales.

Y todo esto mientras Steve Soderberg dice que se larga: ya lo hizo una vez y al volver arrasó. Quiere dedicarse a la pintura y la fotografía: bien por él, vivirá mucho mejor, pero Hollywood perderá una de las pocas voces competentes. Para todo lo demás, las productoras. Soderbergh ha manifestado en una entrevista con la revista '360' las razones de su retirada: "Cuando uno siente que meterse en la furgoneta para rodar es un calvario, es el momento de dejar sitio a alguien nuevo que sienta ilusión por la furgoneta". Pues nada.

viernes, 11 de marzo de 2011

Juanas de Arco

Mal vamos por el mundo cuando hacen falta Días Internacionales para rememorar algo. Nos fijamos en el Thyssen-Bornemisza, muy dado a ser el más mercantilista de todas las grandes pinacotecas de la Milla del Arte de Madrid. Las coge al vuelo el legado del barón y su recalcitrante nueva dueña, que prorroga un año más y avisa de que igual al que sigue se va con la colección a otra parte. Va de culo la baronesa Tita si piensa que Cultura y el Estado van a dejarle llevarse esa máquina de hacer dinero; algo harán para evitarlo.

Por el camino está la condición de la mujer en el arte, que ha pasado de mero objeto activo (en las mitologías paganas, que no dejaban de ser también machistas) al de circunstancia pasiva (en el cristianismo y el resto de religiones monoteístas). Una pena que la religión haya influido tanto en el arte, y viceversa, aunque no deberíamos confundir poder con instrumento. Sólo a partir del siglo XIX empezó la mujer a ser un sujeto y no un objeto, y ese despertar nos ha beneficiado a todos. No soportamos que haya un Día de la Mujer porque su existencia es una muestra de nuestro fracaso como sociedad: si está ahí es porque todavía no hay igualdad. No somos proclives a las minorías reforzadas o a una paridad por la que se cuelan tantas estúpidas como estúpidos. Para nuestra desgracia las mujeres no son mejores que los hombres, son igual de humanas, demasiado humanas. No por haber más Juana de Arco vamos a ser mejores, nos tememos. Ojalá fuera así y los machos no fueran más que una manada de cavernícolas. Pero va a ser que no.

En el arte ocurre lo mismo: demasiados autores fálicos convirtieron a sus compañeras en otra parte más de sus composiciones, y sólo a costa de muchos dolores el siglo XX logró ver a mujeres creando. Bienvenida sea hasta la última artista, que haya convergencia y no divergencia, y que finalmente no haya que organizar exposiciones temáticas femeninas. Eso supondría que somos mejores. 

lunes, 7 de marzo de 2011

Número de marzo de El Corso


Saludos a todos: ha llegado el número 14, el de marzo, de El Corso. Este número es especial: entre los colaboradores, Darío Tobes, que traza la crónica de lo que fue la pasada edición de ARCO Madrid; también una nueva entrevista, al escritor y ensayista Fernando Iwasaki; la crónica del resultado de los Goya de este año, de los más polémicos. En Letras abordamos la actualidad del género negro en España, mientras que en Ciencia echamos un capote a esos cerebros que huyen porque en la piel de toro no es posible ser científico.
Y una gran novedad: nuestro primer concurso de microrrelatos en 300 palabras. No lo dudéis, presentaos y ganaréis cinco libros tan difíciles de encontrar que son un gran regalo en sí mismos. 

viernes, 4 de marzo de 2011

Si la Iglesia hubiera sido copernicana

Hoy hace 395 años que el catolicismo empezó a echar el freno de la Historia, o mejor dicho, inició el camino sin retorno de quedarse fuera de ella. Hace 395 años, y habrá que prepararse para la vendetta racionalista dentro de cinco, que Roma condenó el libro de Copérnico en el que estaban compiladas sus teorías astronómicas, primer paso fundamental para iniciar la Revolución Científica, los pilares sobre los que construyeron Galileo, Newton, Kepler, Tycho Brahe, Huygens, Descartes o Francis Bacon la nueva civilización que hoy nos estructura. 

Fue la primera de muchas prohibiciones, censuras, reprimendas fuera de tiempo y sentido que lentamente, como el batir de las olas contra la costa, pulieron y destrozaron su imagen frente a la sociedad. De dueña y señora de la concepción del mundo a, ya en muchos casos, estorbo al progreso de la civilización. Aferrarse a dogmas siempre será de perdedores, salvo cuando se trata de aquel que es irrenunciable, el nacido del derecho natural, la libertad. Pero, quién sabe. Siempre hemos pensado qué hubiera ocurrido si, en lugar de hacer lo de siempre (reprimir), algún tipo inteligente del Vaticano hubiera dicho eso de “esperad un momento, que se me ocurre algo mejor…”. 

Si la Iglesia Católica hubiera sido más lista, si hubiera sido más flexible con sus propios dogmas de Fe (que cambió a su antojo durante la época romana y entonces no parecían ser inamovibles), entonces podría haberse convertido en protectora de las ciencias. Podrían haber protegido a Copérnico de otros fanáticos, y luego patrocinado a Galileo, habrían podido invitar a Roma a investigar a Newton, y más adelante, con la fama ya forjada, durante el siglo XVIII habrían sido el amparo de la segunda tanda de genios con Lavoisier a la cabeza. Luego, en la Revolución Industrial, podrían haber también tenido algo más de miras, abrir sus brazos y decir eso de “proletarios del mundo, uníos, pero conmigo”. En realidad muchas de las críticas a la religión eran parte de los tópicos de la derecha burguesa europea, así que se podrían haber mitigado a favor de un teísmo mucho más cristiano, con un Dios católico piadoso y arquitecto del mundo a un tiempo. 

A fin de cuentas, fue la Iglesia la que promovió muchas universidades y la que inició los cambios filosóficos para poder dar origen luego a la ciencia y el humanismo. Figuras como Guillermo de Ockham o Santo Tomás no habrían sido posibles sin la mano izquierda vaticana. Pero todo tiene su lugar, su tiempo, su momento, y ahora, 395 años después, es casi imposible borrar tantas hogueras, tantas represiones, la Inquisición, las purgas… no importa cuánto amor social puedan dar, están marcados para siempre para la civilización. Una pena.