jueves, 24 de marzo de 2011

El cine y las excusas

El cine entró hace tiempo en el bucle del ocio absoluto. Venga efectos especiales, venga mundo digital, venga convertir los sueños en realidad visual. Son los tiempos del cine-sueño, del cine de Morfeo, donde todo es posible, desde crear un ejército de 50.000 orcos a recrear los sueños de una post-adolescente psicótica como en ‘Sucker Punch’. Detrás está Zack Snyder, el mismo que creó ‘300’ y puso del revés eso de tener que rodar en exteriores. De eso nada: ¿para qué pagar permisos y demás chorradas cuando se puede hacer todo en un estudio y el efecto de las mágicas pantallas verdes? Pues eso.


Tiempo atrás, cuando todo empezaba a llenarse de trabajo “post” y los rodajes eran puzzles de ordenadores y muchas horas de montaje con decenas de informáticos, algunos directores dijeron que la mejor fantasía era la que era puramente realista y no se perdía en el brillo. Es como lo de “no son maneras, son chulerías”. Dejarse llevar por el brillo perfecto de lo que es totalmente perfecto. Eso sí, ni ‘Avatar’ ni ‘Star Wars’ habrían nacido sin esa magia, y tampoco la saga de ‘El Señor de los Anillos’. Sucker Punch se estrena mañana viernes 25 y la gente volverá a pestañear extasiado por el juego de luces. Detrás, la duda de si eso es un anuncio, un videojuego, un videoclip de Breatney Spears… 

Y sin embargo, la mejor escena del cine de ciencia-ficción de toda la Historia no tenía ni un puñetero efecto especial: “Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia…”. La película ideal es aquella, como con todo en esta vida, donde la magia está circunscrita a un buen guión, donde una casa en ruinas bajo una intensa nevada sólo tiene personajes y el efecto del tipo levitando sólo aparece como acompañamiento a algo más intenso. En eso hemos perdido. Hoy, por ejemplo, ‘Blade Runner’ sería imposible de hacer, se hubiera perdido entre los efectos. Y encima quieren hacer el remake: estamos perdidos. 

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