miércoles, 3 de noviembre de 2010

La Peste Idiota

La diferencia entre la Peste Negra y la Peste Idiota es que mientras que la primera se llevó por delante a un tercio de aquella Europa refinada del siglo XIV, retrasando unos cien años el boom definitivo de Occidente (o acelerándolo, quién sabe…), la segunda sólo se ha llevado la esperanza de miles de millones de seres humanos. La Peste Idiota es esa pandemia generalizada que se mete en el corazón mismo del ser humano y lo reduce a elementos materiales y tópicos como dinero, familia, moral y esa estupidez llamada “lo que se supone que la sociedad espera de mí”. Es una forma de imbecilidad supina que se extiende igual que aquella muerte negra y pestilente del Medievo. Y no entiende de regiones: ataca igual a los musulmanes fanáticos que a los protestantes ciegos de Biblia, a los tipos de Wall Street (el mejor combustible nunca hallado para las calderitas del Averno, según Lucifer en una pintada en Roma de hace unos años) o a los abnegados burócratas deshumanizados de las empresas. Hace que las personas se agarren a la banalidad biológica como si fueran lampreas, como si todo el universo basculara sobre lo que Aristóteles llamaba “consecuencia lógica del apareamiento” y que Platón directamente se cargó en ‘La República’. Y si Platón y Aristóteles dicen que no vale, es que no vale. 

Siempre mirando al bolsillo, a ver si le han pagado más o menos dinero al Estado; alérgicos a los impuestos. Ahora, claro, porque cuando les alcance el destino y sean asaltados, o vilipendiados, o se queden en la calle sin nada, entonces sí que llorarán por un subsidio o más policía. Pero a la poli la pagan con impuestos. De ahí viene la contradicción de la Peste Idiota, encarnada en esa tía loca de O’Donnell, que pasó de bruja televisiva a candidata del Tea Party. Tan sólo esperamos que la pestilencia no salte el Atlántico. Aquí en Europa ya hay bastante con Berlusca, el Enano Húngaro, el 'Financial Times' y el gallego absurdo que quiere ser presidente pero que no lo puede ni ver el 70% de la opinión pública, Demoscopia dixit. Estamos entre Caribdis y Escila, ¿qué haría Ulises en este caso…?


1 comentario:

columpiando dijo...

Ay Corso. Has dado en el clavo.