domingo, 29 de enero de 2012

Dos abuelos salvan el negocio


Ya está en marcha otra vez la verdadera máquina de hacer dinero de la música española. Dos veteranos que han sido noticia por pasar por los hospitales más de lo recomendable, Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, se enfrascan en su segunda gira conjunta, 'La orquesta del Titanic', después de que la anterior forjara una pequeña fortuna vikinga al asalto de cada ciudad y capital de provincias. Es posible que vuelvan a Salamanca dado la mansalva de dinero que hicieron aquí con sus conciertos.


Pros: son los únicos, junto con Amaral y Fito, que pueden presumir de ser rentables de verdad, de ser músicos de verdad. Nos gusten más o menos, hay que reverenciar la técnica en directo de Fito, la capacidad de Amaral para no perder comba (aunque quizás eran más músicos antes que ahora) y desde luego la veteranía es un grado. Sabina es Sabina, te guste más, menos o nada. Todos hemos coreado alguna canción, y le reconocemos el mérito de ser bardo urbano, aunque ya trabajan más otros por él que él mismo... por cierto. En cuanto a Serrat, pues otro tanto, son dos caras de la misma moneda: antiguos cantautores reconvertidos en poetas musicados. Serrat es a Barcelona y Cataluña lo que Sabina a Madrid y su entorno urbano. Sostienen la industria musical por sí solos, porque a pesar de los años y las polillas, son auténticos en su formato.

Contras: quizás la misma razón para hacerles la ola, que son producto de industria. Tener que seguir colgados de la maquinita registradora de estos dos es casi trágico para la música en España, abotargada entre el mini star system indie que no para de producir divas y banda-divos más que música de verdad (salvo por, quizás, Vetusta Morla y los catalanes de Manel) y los enlatados sonidos latino-flamencos que engrasan horrendos monstruos como David Bisbal y Alejandro Sanz. Entre medias el folk sigue arrinconado (mezclado o no), el flamenco auténtico ya no da más de sí después de que Morente y compañía hayan pasado a mejor vida, y el rock no existe, tal cual. El mejor y más activo de los estilos es una ruina absoluta en un país donde no hay cultura musical más allá de las modas estéticas de revistas de la República de Malasaña.

Conclusión: dos abuelos salvan el negocio, así que el negocio no es boyante.



domingo, 22 de enero de 2012

¿Megaerror?



Lo de Megaupload no termina de encajar bien en nuestras mentes de tinta y papel. Ya hemos cantado las glorias de internet muchas veces, y de cómo ha obligado a cambiar de rumbo a toda la cultura y la educación en el mundo, sea cual sea la civilización. Evidentemente la red no le vale para nada a una escuela de monjes budistas zen, pero para el resto de pobres diablos atados a la realidad del mundo, pues puede que sí. La ignorancia del que gobierna es tan grande que oscurece el mundo y podría acabar con internet. Los autores y sus derechos sólo son la excusa, nos tememos.

Los derechos de autor son sagrados, porque algunos aspiran a serlo, y este mismo blog ha volcado contenidos con autoría que han sido reproducidos o copiados parcialmente en otros sitios. La red te da notoriedad cuando te piratean, te convierte en una marca de fábrica sobre la que luego puedes montar toda una empresa personalizada. Pero también es verdad que copiar y difundir la obra de alguien sin su permiso y sin pagarle por ello, es un delito.

Así que Megaupload nos ha dejado un poco en el filo entre aplaudir o abuchear. Creemos que es todo mucho más complicado que eso, y las metáforas usadas po
r muchos tertulianos de TV y radio son tan nefastas como su ignorancia hacia estos temas. Cuando los periodistas tertulianos son talluditos que cuentan batallitas de la Transición es mejor cambiar de canal. La ignorancia sobre internet cunde y empuja a una opinión pública que es, en su gran mayoría, inmune a las soflamas de los medios. Todos, alguna vez, hemos copiado o descargado ilegalmente. Es mucho más complejo que el top-manta, ya totalmente superado y desfasado. Mientras la secta innombrable se dedicaba a pegar palos de ciego en las charangas de pueblo, la red hacía mucho más daño que todos los enemigos públicos de los artistas. Luego pasó lo que pasó.


La razón final de todo esto es un tipo con cara de parecerse a Plague, el amigo de Lisbeth, forrado hasta las cejas por una web que acumulaba casi el 4% del tráfico mundial de datos. Lo cual es mucho, muchísimo. Y el cobro también debía ser alto, si no es difícil explicar por qué tenía tanto dinero.

Así que al final seguimos como al principio. Es cierto, Megaupload era una isla Tortuga moderna, pero también era una nube de datos para millones de usuarios que se han quedado sin sus archivos porque las discográficas y productoras de Hollywood están cabreadas porque pierden dinero. Ojo: el FBI no ha movido el culo hasta que el dinero de las majors ha estado afectado, es decir, a los autores que les den mientras los tipos de traje y corbata no le vieron los colmillos al lobo. O en este caso, no vieron el loro del capitán del barco pirata digital.

De fondo lo que hay es una batalla campal entre la industria más moderna y avanzada de EEUU, internet e informática, y los legisladores. La famosa ley SOPA, sin aplicación todavía y en el aire aún, va camino de ser la nueva trinchera de una guerra que amenaza con ser mundial. Y en medio, como siempre, los usuarios, criminalizados por todas las leyes, como si una ama de casa de Zaragoza que ve en streaming su serie favorita estuviera a la altura de un narco colombiano. La ignorancia del que gobierna es tan grande que oscurece el mundo y podría acabar con internet. Los autores y sus derechos sólo son la excusa, nos tememos.




sábado, 14 de enero de 2012

ME-CE-NAZ-GO


Son tiempos de tentarse la ropa. Leer cualquier periódico publicado en España es un suicidio de la parte intelectual de nuestro cerebro, la que sabe que está leyendo medias verdades, medias mentiras o cortinas de humo sufragadas por el partido de turno en el municipio, autonomía o estado de turno. A perro flaco todo son pulgas, y España y su cultura ya son el perro más famélico, flaco y miserablemente piojoso desde... bueno, ni se sabe.

Siguen apareciendo los nombres de los nuevos cargos intermedios de los ministerios, especialmente interesante en el de Educación y Cultura. Pero ninguno de ellos tendrá en sus manos una varita mágica capaz de arreglar los problemas de un sistema caducado hace ya años. Uno de los mejores ejemplos es el Liceo de Barcelona, uno de los dos solitarios teatros operísticos nacionales y quizás el que más problemas ha tenido. Al Teatro Real no le van a cortar la financiación, porque está en Madrid, porque depende de Papá Estado y porque no es la ventana de exclusión cultural del nacionalismo catalán, que se ve ahora con los bolsillos por fuera, sin un puñetero euro y ante la tragedia emocional de pegarle también un tajo al Liceo.

Las malas noticias caen como los casquillos de las balas disparadas. Lo de Francia y su triple A es algo que ni nos importa ni nos afectará directamente, no a España, que sí, pero a los que estamos debajo de esa etiqueta no, porque a la mayoría de los ciudadanos les quitaron la triple A hace ya mucho tiempo. Y todo sigue flotando alrededor de lo mismo: ME-CE-NAZ-GO. El PP prometió hacer una ley de mecenazgo digna de un país occidental civilizado y no de un reino bananero y católico. Hace dos siglos la Iglesia era un más que digno mecenas, ahora ya ni eso. Aunque teniendo en cuenta los vientos que soplan por los pasillos episcopales mejor cerrar las puertas, que cogemos frío.

Sigue la cuenta atrás, y cada mes pasado es un mes perdido. La Cultura necesita el soporte de la educación para entrar en la psique del pueblo, y del dinero de los ricos y poderosos para poder tener opciones más allá del propio negocio propio. Porque un autor sólo consigue dinero de tres formas: de las arcas públicas (en retirada ya quizás para siempre), de la venta de su obra (total o parcial) o de los mecenas. Vermeer se hizo inmenso porque le encargaban obras. Picasso se hizo grande porque supo vender su obra. Y hasta 2007, otros vivieron bien gracias a saber pedir dinero público. Pero lo tercero se acabó, lo segundo es muy complicado y lo primero podría ser un puente temporal entre este sistema cultural y el que venga en el futuro.


jueves, 12 de enero de 2012

Carta abierta a quien quiera leerla


Queridos encargados de mandar en Salamanca:

Para que vean que somos buenos, no vamos a personalizar en ningún flequillo absurdo. Y sí, va por el DA2, el síntoma de una enfermedad mucho más grande y que cubre muchos campos. A la gente decente y de bien le importa un comino, un pimiento y un montón de m... lo que ocurra con según que cosas relacionadas con la cultura. Está la época como para aguantar sermones, y menos con el terrible vacío financiero que nos fustiga. Vaya por delante que el sentido común viene con tijera bajo el brazo. Pero la virtud humana está en la moderación, y en aceptar la realidad. El mayor problema es que los gobernantes jamás admitirán lo que han hecho. Se ha instalado en todos ellos el mecanismo de tirar la piedra y esconder la mano para no pagar crédito político. Es el reverso tenebroso de la democracia, la demagogia y el populismo.

En España, y Salamanca no podía ser menos, lo del conocimiento ha sido siempre cosa de académicos y bohemios. Nunca se ha entendido la cultura como una parte más de la educación, desde niños a ancianos, una formación continuada de la sociedad. Algo que no es nuevo, en realidad es una idea más vieja que el cristianismo, porque ya se pensaba sobre esto en Atenas, Tebas y Roma. Quizás sea un atavismo de la Edad Media, cuando enseñar a leer y escribir era peligroso, no fueran a pensar los plebeyos por su cuenta y se nos cayera el invento sobre la cabeza. La cuestión es que el mayor déficit secular (de siglos, no de rojillos sin Dios) de este lado de los Pirineos siempre ha sido la educación, una especie de patata caliente que nadie quiere comerse. El mismo error una y otra vez. Dicen que es porque el protestantismo nunca entró por la frontera. Pero la cuestión es que conocemos evangelistas igual de cuadrangulares que sus vecinos católicos, así que debe ser otra la solución.

Si sumamos ese problema educativo (de baja calidad y muy mal enfocada en lo práctico) a que la cultura ha sido usada desde hace demasiado como un arma política más, entonces aparece el cóctel perfecto que explica por qué el DA2 parece ya una parte más de la morgue de CSI en Las Vegas. El exceso de dinero público y la falta de rigor en su inversión ha llevado a multiplicar vías en lugar de apostar por tres o cuatro cosas que funcionen y que tengan raigambre en las ciudades que las sostienen. Y si encima la oposición se dedica a mentir descaradamente sobre los famosos folletos, para ganar puntos frente a la excitada parroquia católica, entonces no es que se pueda apostar, es que matan moscas a cañonazos. De aquella pifia del PSOE todavía nadie ha dado excusa alguna. El autor estará buscándose el cerebro o la entrepierna debajo de un puente, lo que menos trabajo le lleve. Ganaron muchos puntos en las elecciones, muchísimos...

El DA2 era una buena idea, y sería una buena idea. Siempre que se maximice su dimensión educativa, no sólo de exhibición de arte contemporáneo, con la que se ha ganado el respeto del mundo del arte dentro y fuera de España (que es económicamente independiente, por cierto). Pero si es usado por los partidos como arma arrojadiza o como un escaparate para mostrar su modernidad, o simplemente para exhibir que realmente hacen cosas y no se limitan a cobrar sueldos y dietas. En realidad el DA2 nació como un émulo de las grandes obras faraónicas de los viejos imperios: arte y poder, poder y arte, un matrimonio de conveniencia que, además, y eso lo sabemos, serviría para atraer turismo especializado a una urbe que vivía de los fantasmas del pasado. Bueno, sigue haciéndolo, pero en fin... La relación fue bien mientras hubo voluntad, pero cuando desapareció el final se asomó por el horizonte.

Pero si realmente hace falta recortar y ahorrar dinero, entonces ¿por qué no se recortan de otros lados igual de inútiles y que no llegan a ningún lado, gastos que son tan superfluos como, según ese tópico, la cultura? ¿Por qué siempre pagan las buenas ideas, los justos por los pecadores? ¿Por qué tirar a la basura todo el dinero invertido, no sería más inteligente y demostraría mejor buen gobierno saber reformar y reutilizar lo construido en lugar de derribarlo todo? ¿Por qué, en lugar de decir la verdad, que lo van a cerrar y punto pelota, y dicen que es porque es urgente cuadrar las cuentas, se empeñan en repetir eso de que no va a afectar a su funcionamiento, como si fuéramos todos idiotas? Es que no cuela. Más valdría echarle agallas: "Pues sí, lo vamos a cerrar porque nos sale caro y tenemos que recortar, en serio, que no somos mala gente, es que no tenemos un puñetero euro". Eso la gente lo entendería. Se cabrearía, pero lo entendería. Ser sinceros con el DA2 no va a hacer perder las elecciones a nadie. Es más, sería un detalle de buena voluntad. En cambio, aprovechar la crisis para relanzarlo y darle una nueva dimensión les haría ganar puntos.

Saludos cordiales.







miércoles, 11 de enero de 2012

Nominaciones a los Goya, a toro pasado



Igual que en el famoso libro sobre hombres y mujeres que hizo historia en EEUU y el resto del orbe occidental, hay gente que viene de Marte y otros de Venus. Hombre y mujer, respectivamente. En el cine español pasa lo mismo: el público es del contundente Marte y el gremio (autores, académicos y críticos) es más bien del melifluo Venus. Ver los nominados a los Goya de este año, cuya lista se dio a conocer ayer, es la concreción de esa forma tan italiana de entender la vida: unos comen tomates y los otros se los tiran a los demás.

El público fue en 2011 por un camino y las nominaciones les han caído en cascada a quienes la taquilla le dio la espalda: Almodóvar, Zambrano, Mateo Gil, Kike Maíllo (por desgracia, porque sus agallas para hacer sci-fi en España son dignos de elogio, ahí el público fue cruel), Chapero-Jackson (otro pionero, autor del primer trocito de ciberpunk del que tenemos memoria en la piel de toro). Academia y espectadores sólo han coincidido en un punto: Enrique Urbizu, el aislado director de cine de género negro que sostiene él solito un formato de cine que arrasa en el mundo pero que para verlo en España hay que poner velitas a la Virgen. 'No habrá paz para los malvados' tiene muchas papeletas para que el 19 de febrero se unan a la fiesta con José Coronado, el eje de toda la película, un policía corrupto, violento, pasado de kilos y que es el gran descubrimiento de 2011.


Querer premiar películas que apenas han visto 63.000 espectadores (como en el caso del western de Mateo Gil, 'Blackthorne') son ganas de tocar las narices. Cierto es que puede ser de una calidad objetiva, y que en EEUU o Latinoamérica, el pastel olvidado del cine nacional, haya podido tener más tirón, pero ignorar de esta forma los gustos populares sólo hace más grande la brecha entre unos y otros. Santiago Segura y 'Torrente 4', una chorrada como un piano de cola pero que gusta a la gente, no ha rascado ni una sola nominación. Pero esta película, por sí sola, ha sostenido económicamente a todo el gremio en taquilla y postventa, el mismo que lleva haciendo 40 años exactamente lo mismo: que si paso de niñez a madurez, que si drama realista social, que si revisionismo histórico... La locomotora está gripada, y al público español, bastante casquivano, le da exactamente igual.


Con este panorama sólo podemos alegrarnos por José Coronado, tantas veces ridiculizado, fustigado por la crítica, pero que por fin tiene una oportunidad de redimirse. Eso es bueno, honrar a un currante del cine que ya ni se sabe cuántas películas, serie o mandangas audiovisuales ha hecho ya. Y por Urbizu, que se lo merece de largo. Lo peor de toda esta historia es el desencuentro total entre público y sector: cuando se hace cine de género la gente le da la espalda (en contra de lo que siempre hemos dicho aquí), y cuando se hace cine de siempre el público también lo ignora miserablemente. Pierde España siempre, quizás demasiado drogada de fuegos artificiales de Hollywood como para apreciar los brotes de buen gusto que se hacen en el cine nacional, caricaturizado por unos medios imbéciles y sostenido por críticos todavía más imbéciles. Las nominaciones sólo sirven para echarse a dormir y pensar que en algún universo paralelo esto sería otra cosa. Habrá que preguntárselo a Sheldon Cooper. For example...

sábado, 7 de enero de 2012

Primer número de El Corso en 2012


Para el primer mes de 2012 tenemos novedades: una nueva disposición de las secciones, con un gran reportaje estrella por mes, más amplio, y que este enero recae sobre algunos estrenos interesantes del cine para este año. La segunda es el diseño de maquetación, que evoluciona para no quedarse anquilosado. Más claro, más liviano. Esperemos que os guste. En cuanto a los temas, en Letras nos fijamos en la carrera del novelista John Le Carré, un modelo para los guiones de cine y TV; en Cómic, en las múltiples adaptaciones que se han hecho de la obra de Kafka y que este año despuntan; en Arte, contamos de nuevo con Darío Tobes para la relación entre educación infantil y arte contemporáneo.

En Música, la atención recae en una de las promesas de la música clásica, el Heath Quartet, que ya estuvo en Salamanca en 2011. En Ciencia y Tecnología, los prometidos nuevos viajes a la Luna, el nuevo romance de la ciencia actual, y el regreso de la saga Diablo de Blizzard al mundo de los videojuegos. Que os guste.


sábado, 31 de diciembre de 2011

Para cerrar el año, un lamento


Una lástima que el último post de 2011 vaya a ser el adiós al DA2, un sitio que fue de los pocos de calidad en Salamanca, más allá de la vida universitaria, la orfebrería estética que es la Casa Lis y la Catedral de una ciudad que lo tiene por duplicado: las universidades, los bares, los museos, y también la profunda ceguera del ciudadano pasivo de toda la vida, el mismo que no clama al cielo cuando le arrebatan algo que ya le pertenece después del trabajo de muchos años de Javier Panera y el resto de escasos colaboradores. Todas esas gotas se perderán, como en 'Blade Runner', perdidas en la lluvia. Esperamos equivocarnos, de verdad.

La ciudad seguirá adelante, eso seguro, con la misma parsimonia con la que ha languidecido durante siglos desde que la Guerra de la Independencia la pusiera en el mapa y luego Fernando VII se la pasara por los borbónicos calzones. Desde aquel momento de máxima decadencia ha pasado de todo: asonadas, rebeliones, varias guerras carlistas, una casi nula revolución industrial, la Pontificia, una Guerra Civil que no dejó batallas pero sí efectos colaterales (¿recuerdan a Unamuno y Millán Astray? ahí se retrató Salamanca, para lo bravo y lo cobarde, lo bueno y lo malo), una dictadura, una transición democrática y todo lo que vino después.


El DA2, y esperamos de todo corazón equivocarnos, vive ya sus últimas bocanadas, mutilado en personal y fondos, acosado por unos recortes que se ceban siempre en los mismos y no en otras gilipolleces con las que se ahorra tanto o más dinero. Es posible que para aguantar hasta el final el Ayuntamiento deje que se extinga el pacto que tenía firmado con la Fundación Coca-Cola, y que ésta, al final, se lleve sus cuadros a otro lado. Y eso sí que será el final de una corta historia que a algunos nos divirtió y entusiasmó, la posibilidad de ver en aquella recóndita aldea de galos irreductibles con cuernos de toro algo más que no fuera el botón charro, las tapas, la cerveza barata y las mil y una muestras del plateresco español.

Entonces la vieja cárcel reconvertida en centro de arte pasará a ser otra cosa, puede que parte del exiguo entramado cultural, puede que como centro educativo (sería lo mejor para todos tras el breve funeral por el arte), quizás se reconvierta en alguna chorrada estacional, en un hotel o, y aquí lo sentimos pero no vamos a tirar de autocensura, en el nuevo Museo Taurino que tanto anhelan los salmantinos decentes y de buen pensar como su alcalde. Todo el mundo sabe que la Tauromaquia es parte de la cultura española, igual que la copla o la tortilla de patatas. Otra cosa será saber qué bien pueden aportar estas cosas tan inmateriales a la evolución de un país que vive uno de sus mayores fracasos colectivos en esta crisis económica alentada por los sueños de nuevos ricos. Viendo el éxito del actual Museo Taurino, escondido, abandonado y abigarrado como una capilla pagana de Fenicia, tierra de culto al toro mágico, igual no es tan buena idea. Y como en las buenas tragedias griegas, el corifeo pondrá el lamento de fondo, aunque se pierda en el fragor del ruido de las manadas de turistas pasando por delante de la Casa de las Conchas (que no la han cerrado por es del EX Ministerio de Cultura, que si no, también...).



viernes, 30 de diciembre de 2011

Cine social: el plato de verduras


Una de las peores trampas de esa pulsión intelectual llamada realismo, aplicable a la literatura, el cómic, el cine, la TV y el teatro, es la de que cuando uno se preocupa del pobre limpiabotas de la esquina y sus miserias está realmente haciendo justicia social. Es una finta que el mundo real lleva haciéndoles al arte y a la ciencia desde hace siglos, y no para de ser lo que es: una buena mentira.


No dudamos de la maestría de Ken Loach o Kaurismaki, el segundo de nuevo en la pantalla con 'El Havre', la enésima película sobre la inmigración en Europa que ni resuelve nada ni aporta nada nuevo. La historia del Quijote adaptada a los tiempos es algo que ya ha hecho Ken Loach tantas veces que aburre, y Mr. K va por el mismo camino. Y los críticos no han parado de hacerles la ola sin parar, como si ese cine fuera el único digno de ser arte. Los prejuicios, los tópicos y un sistema de castas heredado de los gloriosos años 50 en EEUU y Europa que no ha parado de zancadillear los nuevos caminos. Una prueba más de que los críticos son cada vez la parte menos útil de la cadena de producción audiovisual.


Ahora bien, eso no quita para que películas como 'El Havre' sean tan necesarias como comer fruta después de comer: son esas costumbres periódicas que permiten alargar la vida un poco más de lo que el resto del devenir nos permitirá. Ken Loach es como un plato de crema de verduras: no huele muy bien, sabe raro pero hay que comérselo de vez en cuando para evitar que en lugar de sangre en las arterias tengamos sólo carne picada made in Burger King. El problema surge cuando para Europa TODO tiene que ser cine social y encumbra producciones menores y sin tirón con el público, tan sensible a los problemas de la inmigración, las minorías o las injusticias sociales como nunca antes. Porque esta crisis está tocándole las narices, sobre todo, a la clase media que vota. Así que el ciudadano medio no es el borrego insensible que predice Loach y Mr. K, sino alguien que cuando va al cine busca algo más, un escalón más de sofisticación, porque si no se queda en casa, enciende el ordenador y se descarga la película para verla en casa con un bocata de jamón en una mano y una café en la otra, por ejemplo.

jueves, 29 de diciembre de 2011

La generación de la píldora de colores


Un rápido vistazo a los remakes de algunas películas dejan en el aire una pregunta peculiar. Porque igual no es que falten ideas, es
que realmente el temido Plan 80 ya está en marcha. La generación de la píldora de colores ya está aquí. Nos explicamos. Pero antes hay que recuperar trozos sueltos de una opinión con algo de legendaria que se publicó años atrás.

"En 1972 cuatro de los mejores hombres del ejército estadounidense, que formaban un comando, fueron encarcelados por un delito que no habían cometido”…Si han reconocido a la perfección esta frase y encima retumba en su cabeza la musiquilla de tamborileo que acompañaba a la voz en off, entonces es usted miembro de la Generación 8.0. Más pruebas. ¿Por qué Vicky el Vikingo se rascaba la nariz?, ¿quién decía eso de “Haz el mal, haz el capital”?, ¿cómo se llamaba el mono de Marco?, ¿recuerdan el programa 1,2,3, contacto?, ¿se acuerda quizás de Naranjito, los lagartos de V, de Casimiro cantando para que nos fuéramos a la cama, de Alf, del macarra enano de Tom Cruise en Top Gun, o puede que también viera pegado a la tele Los Mosqueperros, Dragones y mazmorras y se le cruzaran los cables con Planeta Imaginario? Y lo mejor de todo: ¡¡Chanquete ha muerto!! Estupendo, pues ya puede empezar a darse palmaditas en la espalda porque es un hijo predilecto de la primera generación nacida, crecida y forjada en la democracia, la primera que fue objeto del gran experimento sociológico de la educación por la televisión, de las radiofórmulas y el vídeo. Fuimos los pioneros del lavado de cerebro de masas".

Ver la nueva versión de 'El Equipo A' es un pequeño dolor de muelas. Que sí, que es muy espectacular, pero ha perdido el encanto inocente y casi infantil de la serie de los años 80. Una suerte (o no) de haber nacido como ser humano audiovisual en aquella década es que eres capaz de tejer miles de referencias cruzadas, mucho más que otras generaciones, porque aquella fue la primera en entender que había dos mundos: el real y el que aparecía en la TV, en la radio, en el cine, y abrazó esa virtualidad de una manera mucho más escapista y fantástica que cualquier otra anterior. La democracia ayudó mucho: había barra libre social y la imaginación era tan permisiva como poderosa. De ahí surgió toda una terna de gente que hoy deambula en esos años marcados con el 3 delante, que se está haciendo mayor pero en el fondo siguen siendo adolescentes encerrados en el instituto, para lo bueno y para lo malo, o en un colegio, o en sus cuartos.

Son los mismos que han conseguido que la Comic Con sea un acontecimiento planetario, que The Big Bang Theory no sea sólo una serie para universitarios, que el cómic se esté adaptando en masa al cine y a los videojuegos, la generación que ha creado la fiebre de las consolas, que todavía hoy juega recordando los tiempos del Atari y el puñetero Mario dando botes entre flores, setas y cocodrilos. De esos referentes cruzados ha surgido el actual marco cultural en el que nos movemos, porque la generación de los años 70 ya está dejando atrás el mundo, y la de los 60 están en vías de jubilación. Aquellas estaban más politizadas, eran adictas al realismo social o al otro escapismo, el de las drogas, el rock y la contracultura. La de los 80 no era una generación resistente, era consumista a más no poder: necesitaba portarse bien para que le siguieran dando la píldora de la que hablaba Mary Poppins en una de las películas más subversivas de la Historia (Disney, ese cabrito de aquelarre, siempre escondiéndose...). Así que, sí, en efecto, tenemos la culpa de que el cine sea tan malo hoy en día. Y de muchas otras cosas. Y eso que todavía no hemos llegado al poder. Pero tranquilos, en breve seremos todos cuarentones y ya no habrá excusas para darnos el volante. Claro que, bien mirado, igual es que vimos demasiado cine, demasiada televisión, demasiados libros...



jueves, 22 de diciembre de 2011

Adiós cultura, adiós



Ya es una realidad: el Ministerio de Cultura desaparece, engullido por el de Educación, que también devora Deportes. No tiene por qué ser perjudicial, ya que quizás encuadrado en las filas del mundo educativo la Cultura gane eso por lo que hemos clamado desde hace tiempo, que se redefina a la industria cultural en dos varas de medir: la rentabilidad económica que les dé independencia a los autores y productores, y su vinculación con el sistema educativo, de alguna manera ingeniosa, para que la siguiente generación sea menos lerda que la anterior. España es un país con tres piernas y tres consecuentes talones de Aquiles, y el déficit educativo es uno de ellos. No por volar libre la cultura va a tener más peso. Pero volar libre en manos de necios sí que es una pérdida de protagonismo. España tiene mucho que ganar con la industria cultural, porque genera dividendos de imagen que a su vez atraen al turismo. Eso lo saben al dedillo en Madrid, donde incluso los conservadores invierten en artes escénicas y museos que suponen ingresos para la gente: en España se ha impuesto la "escapada a Madrid" en fin de semana para ver la nueva exposición de El Prado, una obra teatral o un musical en la Gran Vía o dejarse los maravedíes en la FNAC o la calle Preciados.

RESUMIENDO: es lo que hagas con las cartas que tienes, tu inteligencia práctica, lo que marca el camino de una tarea, no qué tipo de cartas te dan. A veces con menos se hace más, y viceversa. Será cuestión de esperar a ver si ha sido una buena idea o no, pero de entrada hay que esperar y apuntar un tema: nadie, ni el PSOE, quiere aplicar la Ley Sinde. Así que un buen punto de apoyo podría ser ese. El otro sería reformar las subvenciones a los creadores para apoyar a los que empiezan y generar algún feedback con los que han triunfado (y que por Dios, dejen de mamar de la teta ya, coño, que piensen en los jóvenes autores). Dentro de un año veremos si ha sido una pifia o un acierto. De momento, ya hemos mandado a afilar la guadaña al herrero.

viernes, 16 de diciembre de 2011

¿Doblaje sí o doblaje no? Mejor estudia...


Vaya por delante que estamos algo cansados de los pros y contras del doblaje. Es muy cansino, tanto como lo del Valle de los Caídos. Una realidad que nadie puede negar: los españoles son muy malos para los idiomas. Nuestro nulo interés en otras lenguas es una cuestión sociológica (país cerradito este a todo lo exterior, oiga, que tres siglos y picos de cerrazón católico-nacionalista no se esfuman en una generación). Pero también educativa, no porque las películas estén dobladas o no la gente va a aprender otro idioma, pero tampoco lo hará si se doblan. De todos los argumentos que hemos oído a favor de las Versiones Originales Subtituladas (VOS) es quizás el más falaz de todos.

Manolo o Paco no van a recitar el monólogo de Hamlet en la lengua del bardo inglés simplemente porque vean 'The Walking Dead' en VOS. Eso hay que aprenderlo, y ver cine o series en VOS se limita a acostumbrar el oído humano al significado traducido. Cuando alguien escucha "gotcha" y lee lo que hay debajo, muchas veces lo capta, salvando las distancias culturales, como "te pillé". Pero nadie va a aprender otro idioma por ver todo en VOS. En cambio no hacerlo sigue manteniendo una industria del doblaje que ha dado de comer a mucha gente y muchas familias durante décadas, por muchos artículos sesudos de Roman Gubern que haya, o por muchos informes solícitos del gremio que se elaboren a favor de la VOS.

La realidad es muy puñetera y tiene la manía de romperle las muñecas a los teóricos de la vida, gente que va por el mundo diciéndole a los demás lo que deben hacer o cómo pensar. El espectador medio se sienta en el cine y piensa "¿para qué voy a leer cuando es más fácil escuchar?". Y el público con su dinero es el que impone a la industria cómo vender el producto, ergo los apóstoles de la VOS acaban sumidos en la desesperación de ver cómo una buena idea acaba siendo cosa de modernillos, intelectuales y frikis más que de gente común y corriente.

Imponer algo a la gente nunca es bueno, salvo que sea en beneficio general y público, así que esta semana, cuando ha vuelto de nuevo a arreciar la ola VOS, cabe decir que después de muchas décadas seguimos en el mismo sitio: ¿es buena la VOS?, pues sí, desde luego que lo es... ¿pero está la gente dispuesta a pagar por ver lo que le gusta en VOS hoy en día? Pues no. Así que si el camino de obligar al pueblo a hacer algo aunque sea por su bien no está en la agenda, pues seguiremos igual. Quizás si se mejorara la educación de otros idiomas la gente prefiriera verlo todo en VOS, pero es el camino difícil pero efectivo, algo que no pega nada nada con este santo pueblo celtíbero.


domingo, 11 de diciembre de 2011

En el nombre de John



John Le Carré es uno de los bichos más raros del mundo: de orígenes franceses, es ciudadano británico y progresista, muy al estilo fabianista anglosajón, y desde luego es uno de los mejores escritores profesionales que ha dado la isla. Le Carré es esa rara avis en un país de liberales y conservadores, pero que fue la cuna del movimiento obrero que espabiló a Marx, un saurio rodeado de extraños mamíferos, un tipo que aunque sabe que está por debajo de Gabriel García Márquez sabe que cuando algún guionista o director sin ideas propias decida adaptar alguna de sus novelas no las van a tirar a la basura. Sabe que siempre habrá un Gary Oldman para que uno de sus clásicos, 'El topo', pueda tener vida propia en la pantalla.

Es, de largo, uno de los escritores más adaptados al cine, y sigue la larguísima tradición británica de novelistas profesionales capaces de crear atmósferas y argumentos que van mucho más allá de las chorradas onanistas de tantos otros. Y sí, eso va por Martin Amis... Que vale, que es muy bueno Amis, pero está tocado del ala y el divismo les sienta tan bien... tanto como para que la gente en la librería prefiera tirar de Le Carré, Forsyth, Follet o Greene, por poner tres monstruos (sobre todo el último... ah, quién fuera Graham Greene...) conocidos. La novela tiene sus propias reglas, es un romance, una historia que se cuenta en prosa para narrar, no para divagar como si la novela fuera campo abonado para el ensayo.

Porque es uno de los grandes problemas de este formato literario en países como España: la paja mental está mejor vista que una historia construida con tesón, con algunos altibajos, pero que aporta una historia auténtica. Casi siempre, es cierto, ligado a los géneros malditos: serie negra, ciencia-ficción, fantasía, terror... Le dijeron una vez a Stephen King que era a las letras lo que la hamburguesa a la alta cocina. Pero es que 'It', por ejemplo, está mejor construida que muchos excesos ensayísticos que pululan sueltos por las editoriales. Y a Le Carré le pasa eso: 'El sastre de Panamá', 'El jardinero fiel', 'El espía que surgió del frío', 'Llamada para un muerto', 'La casa Rusia'... y ahora 'El topo', que va a ser una de las películas del año. Avisados estáis todos.


miércoles, 7 de diciembre de 2011

Putas y Mercenarios


La aparición de esta denuncia de la Asociación de Prensa de Madrid (picar para entender de qué va este post) demuestra que algunas profesiones son socialmente relucientes pero laboral y económicamente miserables. En estos momentos, cuando el paro en el periodismo alcanza en algunos sectores casi el 50%, queda demostrado que el periodista está a la altura de lo que algunos historiadores han llamado "la escoria que tira del carro". En la Edad Media era habitual por el sistema de estamentos y castas, pero hoy en día es poco menos que una aberración.


Los periodistas son, básicamente, "putas y mercenarios" (mil perdones por la expresión, pero es lo que hay semánticamente). En realidad la escala sería esclavos, putas y mercenarios, siempre en función del grosor de la nómina, de las responsabilidades y de muchas otras cosas que normalmente no se resuelven como el común de los mortales cree. Los becarios son los que han empezado el movimiento de Gratis No Trabajo, pero el sistema creado para dar formación gratuita a cambio de dividendos para los medios se ha convertido en una forma de esclavismo que pondría los pelos de punta incluso en el siglo XIX. Luego está el nivel de las putas, sin distinción de edad, género o procedencia, y donde chicos y chicas reciben salarios de menos de mil euros por una media de diez horas diarias de trabajo, sometidos a un gran estres intelectual para poder salir adelante en toda la mierda que cae sobre ellos. Por encima están los mercenarios, que cobran en función de a quién sirven, y que normalmente suelen ser los partidos políticos que les pagan muchas veces en sobres.


Esto nos lleva a la segunda lacra del periodismo, que es la venta de la ética sin ningún tipo de problema: la información es poder, y por lo tanto el poder político trata de comprar todas esas voces y colocar cada medio de comunicación en una postura ideológica que en algunos casos llega al servilismo más absoluto, cuando para poder seguir en el equipo de voceros del PP, el PSOE u otros es necesario ser irracional y criticar hasta el ridículo cualquier cosa que hagan los otros. Y si es en la televisión y la radio, tanto mejor. De esa necesidad de propaganda surgieron las tertulias, que es una forma eufemística de definir la venta de verdura y fruta ideológicas que deben marcar la agenda de la opinión pública. Y todo esto empaquetado con sueldos misérrimos donde el afortunado cobra una media de 1.000 euros netos, mucho menos que otras profesiones socialmente menos luminosas pero probablemente más rentables y honradas: carpinteros, panaderos, carteros, barrenderos, gestores...

El resultado es que el oficio de periodista por no tener ni siquiera posee de un sindicato propio, sino secciones anquilosadas de sindicatos mayoritarios (que rara vez mueven el culo para algo que no sea arañar presencia política al rival) y multitud de asociaciones de prensa que por su propia condición jurídica no pueden plantear huelgas o luchas laborales. Así pues, con todo el respeto hacia las putas y los mercenarios, oficios antiguos como el mundo mismo, ser periodista es un acto de fe remunerado con la ruina económica, la sumisión política y el maltrato de muchos otros que están por encima y sólo logran verter su frustración personal en los demás. Cambiarlo todo está en manos de los propios periodistas: no va a bajar un dedo Dios para salvar a los descarriados. Como mucho se reirá de nosotros. La salvación empieza por uno mismo.



lunes, 5 de diciembre de 2011

Número 23 de El Corso


Número de diciembre de la revista El Corso: Este mes volvemos a poner la diana en esos géneros de fans pero que tienen más éxito que los grandes temas oficiales.

En este caso en la literatura fantástica, de grandes ventas pero arrinconada en el público juvenil o maduro pero especializado. Emparentada con la ciencia-ficción y el terror, la Navidad es un buen momento para prestarle atención y variar algo en la lista de lectura. En cine repasamos al polémico pero lúcido Roman Polanski, que volvió a estrenar película con ‘Un dios salvaje’, en el campo del arte nos fijamos en un estilo único que crece en el mundo anglosajón pero que en España todavía no tiene apenas mención: el Steampunk. En Tecnología abordamos el inmenso mundo virtual de World of Warcraft; en cómic prestamos atención al llamado cómic social español, donde la crisis ya tiene reflejo y a los nuevos valores de corte intimista y en música repasamos tres discos de los últimos meses, de Lou Reed y Metallica a Coldplay y Gorillaz.

Otros temas: el informe de la ONU sobre la contaminación de CO2, los textos y dibujos de Blanca Haddad y un viaje a Ciudad Rodrigo, la frontera perdida del oeste.


sábado, 3 de diciembre de 2011

Entre Delacroix y Canaletto



Casi una semana después (mil perdones) volvemos al blog. Con dos apuntes de arte: el paisajismo y Delacroix. Son dos polos de atracción dentro de lo que ofrece Madrid hasta enero, repartido todo entre la Fundación Cajamadrid (uy, perdón, Bankia...), el Thyssen-Bornemisza y Caixa Forum de Madrid, éste último el recipiente algo estirado para uno de los pintores más conservadores y al mismo tiempo más personales y con un estilo más marcado de los que haya dado Francia. En un mundo donde se aprecia más la vanguardia y lo que hubo después de la explosión del impresionismo, o mucho antes, queda algo desangelada la figura de Delacroix, que combatió el estilo Ingres primero para luego crecer con el suyo propio. Un talento inmenso que conmovió a los amos de Francia primero, y luego al resto de aquella sociedad que crecía como el mayor laboratorio social de Occidente.

Lo cierto es que el siglo XIX fue una trinchera entre los impresionistas y el resto: los primeros ganaron la guerra, pero para la posteridad quedan tres nombres básicos de una primera mitad de siglo que bailó alrededor de David, Ingres y Delacroix. Luego el arte se rompió en trazos rápidos y comenzó una carrera sin hilos de ningún tipo hacia el arte total y personalísimo del creador. Y si no, que se lo pregunten a Van Gogh.

Respecto al otro punto, el paisajismo, queda muy claro que fue un género mercantil como pocos, que los pintores trabajaban para los nobles, los burgueses y los gobiernos municipales para poder vivir bien. El siglo XVII y buena parte del XVIII fueron los del artista mercenario, el siglo de Canaletto y el resto de grandes maestros que plasmaron la arquitectura y la naturaleza como dos actores más de una gran obra. Alejándose lentamente de la dictadura de los temas religiosos, fueron la gran válvula de escape de una sociedad europea que volaba sola y que mandaba a la cuneta (lentamente, eso sí) la tradición religiosa para aupar la tradición civil al rango de vara de medir todo. Fueron la continuación, por otros medios, del humanismo, una mezcla de capitalismo y medida humana que lograron convertir la pintura en un negocio redondo. Eso sí, si no aparecía Venecia, Roma, ruinas o escenas campestres/marítimas, olvídate de todo. Quien se pase por Madrid debería ir a esos tres espacios, si no, pues nada, a hacerle fotos al Oso y el Madroño, que queda muy bonito en los álbumes familiares...

domingo, 27 de noviembre de 2011

Huir de los trolls


Troll: persona que utiliza internet, y más concretamente la zona de comentarios a los post de blogs y redes sociales, para volcar toda su negatividad, extremismo y mala baba personal amparándose en el anonimato. Comentarios anónimos, pero también con nombre y apellidos. Basta mirar las noticias de las secciones de política y economía de los principales periódicos digitales para darse cuenta de hasta qué punto el español medio es un energúmeno consumado. Quizás toda esa furia la coartan en su vida diaria: se ahorran pegarle a la esposa/marido, a los hijos/hijas, a su familia en general, pero dirigen hacia el gobierno, la oposición y todo lo que se mueva esa ira apenas controlable. Son uno de los mayores problemas en la red, capaces de mentir descaradamente y de saturar al bloguero o medio de comunicación de turno. Utilizan, además, sus particulares nichos personales en las redes sociales, para meterse en conversaciones ajenas y exhibir al mundo qué es lo que piensa, cuáles son sus enemigos personales y lo que dice de ellos. No hay mesura, ni consideración, y atacan todo lo que se mueva.

Y lo que vale en el terreno personal también vale en el de la difusión y divulgación cultural, donde bajo el disfraz de libre opinión crítica se suele disfrazar un energúmeno que no respeta carreras artísticas, ni géneros ni públicos. Un ejemplo: un indie moderno (modernillo, se entiende) que ve pasar a un heavy de manual y dice eso de "que asco, es que no sé por qué no se desaparecen ya". Y todo acompañado por una cara de desprecio muy parecida a la que tenían los oficiales de las SA por las calles de Berlín en 1934. El mismo punto de intolerancia se repite en cada tribu, cada grupo, cada ideología... ¿y qué mejor símbolo de la fealdad social, de la mala baba, del odio encarnado y vomitado (mezcla de envidia, celos y frustración personal) que un troll? Y encima, acosadores en Twitter y Facebook. Receta: bloqueo, anulación de los comentarios ofensivos, ignorarles, encerrarles en su propia burbuja de sangre contaminada. También vale para la cultura: hay que seguir creando y obviarles.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Vampiros que muerden en la red


La saga 'Crepúsculo' sigue barriendo la taquilla. Cine de masas, de palomitas, de fans... de fans muy dados a ser peligrosos. La red se está llenando de comentarios de críticos y de otros gustos en los que se pone en duda la calidad de la saga. Para ser películas para el gran público adolescente, la verdad es que no son de tan mala calidad. Se dejan ver, y tienen a su espalda toda una serie de guiños hacia el goticismo literario, al cómic de género y a las propias novelas.


Es lo que alguien con menos ínfulas de crítico cinematográfico llenaría de calificativos como "ñoña", "apocada", "conservadora", "típicamente adolescente" o "previsible". Pero, a pesar de todo, no es de mala calidad. Es "profesional", y llena el vacío de lo que podría ser una gran mierda. Sin embargo, los fans se han rebelado, y empieza a crecer otra vez una ola de indignación contra las supuestas "élites" que prefieren ese otro cine más intelectual. Lo dijimos antes y repetimos: los sitios de comentarios a las noticias y los blogs en internet son el mejor escondrijo para los trolls, esos seres tan majos que sólo vierten su negatividad en los demás. Ante todo hay que meterse con los demás, y cargar contra todo aquel que pongan en duda la calidad de aquello que nos encanta.

Pero convertir el vampirismo, con toda su tradición literaria y cinematográfica, y ya casi en todas las artes, en un festival de mohines adolescentes que desvirtúa por completo el género y sólo son, en el fondo, otra película para ese público y para otros que todavía conservan parte de esa inocencia teen, pues hay un abismo. Es una buena saga, pero se nota mucho para quién está construida. Esa batalla entre las élites y el "común", que no es tan mayoritario, es muy típica. Dudamos mucho que 'Crepúsculo' sea para las masas, como mucho para una parte de ella. Pero la tolerancia y el respeto a la sana crítica es poco menos que inexistente hoy en día. Es de suponer el efecto contrario: masas de fans criticando un ciclo sobre Roman Polanski, por ejemplo, por ser cine difícil de entender, aburrido o cultureta. Resumiendo: hay puñetazos en los morros para todos, así que será cuestión de tener más tolerancia y canalizar la ira cotidiana en otro sitio que no sean los comentarios en la red.


domingo, 20 de noviembre de 2011

La máquina del tiempo


Por nuestro bien, que esto sea sólo una chorrada más por falta de cafeína en vena y que los que vienen sepan lo que hacen, aunque lo dudamos.

Año 2017. Patxi López es aclamado como nuevo presidente del gobierno, el sexto desde que empezara el ciclo de caos aquel lejano ya 20 de noviembre de 2o11. Lo aclaman a él y a su nuevo vicepresidente, Antonio Basagoiti, con el que ha formado el nuevo gobierno de coalición, el primero en los casi 40 años de democracia española. Lo han hecho con el 68% de los votos, por cierto. Les aclaman todos de pie en la sede de la Asamblea de Madrid porque, desde 2014, el Congreso de los Diputados y el Senado son ruinas humeantes, un montón de escombros. En la Carrera de San Jerónimo sólo quedaron en pie, chamuscados, los leones.


Durante el discurso, Patxi López hace mención a todo lo que empezó con aquel noviembre aciago, cuando Mariano Rajoy se convirtió en presidente con mayoría absoluta. Luego empezó el caos. En diciembre el paro llegó a los 5,3 millones, y para el día de Navidad declararon la quiebra Bankia y casi todas las cajas fusionadas durante los dos años anteriores. España entró en quiebra técnica también el 2 de enero de 2012, cuando Bruselas obligó a Rajoy a solicitar el rescate financiero. El hundimiento de España arrastró a Bélgica, a Italia y terminó de rematar a Portugal y Grecia. En los primeros seis meses del año hubo dos huelgas generales y varias huelgas sectoriales salvajes, como la de médicos en Madrid, Andalucía y varias comunidades más. Cataluña se declaró en bancarrota en julio y las manifestaciones, hasta entonces más o menos pacíficas, se volvieron muy violentas, especialmente en Sevilla, Málaga, Valencia, Madrid y Barcelona.


En Madrid el movimiento del 15-M se dividió entre los pacifistas y los que hicieron el primer amago de quema del Congreso en agosto. La presión financiera obligó a Rajoy a congelar y rebajar en un 40% las pensiones, incluso con efecto retroactivo, a paralizar el pago del subsidio de desempleo y a anular las inyecciones de dinero en sanidad y educación. En septiembre, tras terminar la temporada alta turística, España alcanzó los 7 millones de parados. Iberia hizo concurso de acreedores, y poco después, Telefónica empezó a sacar de España sus activos y los centros de operaciones hacia Perú, Chile y Argentina. En noviembre de 2012 Alemania entró en recesión aguda y Gran Bretaña tuvo que pedir ayuda a Estados Unidos y China para evitar quedarse sin fondos. Rajoy convocó elecciones para diciembre y las perdió, pero tampoco ganó ningún partido, así que se formaron tres coaliciones en apenas dos años: primero con Feijoo de presidente, luego Carme Chacón, que huyó corriendo del Congreso mientras ardía, y finalmente el incombustible Gallardón, que llegó al poder en 2014, con el paro en los 8 millones y pico, una deuda inconmensurable y el Santander y el BBVA también en quiebra. Los sindicatos convocan una huelga general indefinida que duró dos meses.

En 2015 Bruselas interviene en el gobierno español, lo disuelve y obliga al renovado parlamento a aceptar un gobierno técnico liderado por un anciano Javier Solana, rescatado por París y Berlín para evitar el desplome total. El nuevo poder reforma hasta la constitución, cambia todo el sistema educativo, laboral y fiscal, reforma la justicia en tiempo récord y limpia de deuda a las autonomías anulando muchas de ellas, que son absorbidas por la nueva Comunidad Central gobernada desde Madrid. Finalmente, a principios de 2017, y con el nuevo embajador único y plenipotenciario franco-alemán sin perder detalle, se convocan elecciones con el nuevo Partido Socialdemócrata Español y el refundado Partido Liberal con los restos del PP, que forman una mayoría suficiente.

¿Os ha gustado? Pues poned los pies en el suelo, que nunca se sabe...

martes, 15 de noviembre de 2011

Disney tenía razón

Una simple pregunta: ¿cómo se puede inocular el virus del gusto por el arte en un niño, que normalmente tiene la capacidad de concentración muy dispersa por su edad y cuya sociedad le empuja a enorgullecerse de su ignorancia? Sencillo: el cine.

Es obvio que nuestra cultura entró hace mucho en una fase muy infantil, parecida a la que ya se vivió durante la Edad Media: la imagen es la que manda, y el campo visual es lo que marca las reglas. A esa vertiente general se han adaptado todas las artes, y es una de las razones por las que nunca antes se había hecho tanto cine en el mundo, ni el cómic había tenido tanta fuerza. Por supuesto la gente sigue leyendo, pero los que viven de la palabra y la abstracción son cada vez más una élite que una masa.

Hay que encontrar alguna manera de que en lugar de sacar a 10 de cada 100 de la normalidad, se pueda sacar al menos a la mitad, o cuando menos, a una mayoría, de ese sopor que les empuja al reaggeton, la música latina enlatada y el pop anglosajón que no vale ni el pedo de una mosca en las selvas de Tailandia. Pues resulta que era obvio: con más imágenes. Y a ser posibles con animación, desde niños, cuando sus mentes son blandas y maleables.


Resulta que en 1940 Walt Disney dio con la tecla e hizo 'Fantasía'. Fue un desastre económico, pero se convirtió en película de culto que con los años no hizo sino aumentar su mito y su grandeza. Es más, históricamente es una de las razones, y está comprobado, por la que muchos niños en EEUU se interesaron por la música. Cultura y educación como un arma de resistencia partisana contra la estupidez de una sociedad más interesada en lo material y en la vida y el dinero fácil que en acumular conocimiento y formación que les saque de la pobreza o de la mediocridad (intelectual y material).


jueves, 10 de noviembre de 2011

Número 22 de El Corso

Ya está el número 22 de nuestra revista (enlace directo). También podéis pinchar en la columna de la derecha.

Este mes en la Revista El Corso, el tema de portada es para fans: de la vía del subgénero zombi. A punto de estrenarse en abierto la segunda temporada de ‘The Walking Dead’ abordamos su origen, la saga de cómics de Robert Kirkman, Tony Moore y Charlie Adlard. En el resto de temas: la exposición selecta de Delacroix en Caixa Forum Madrid, la pequeña gran editorial gallega Pulp Books, el trabajo en el campo de la música y de otras artes del Colectivo Piovra (al que volveremos en futuros números), una nueva colaboradora en Ficción (Blanca Haddad), lo mejor que ha salido del últimoFestival de Sitges. En Ciencia y Tecnología, la amenaza real de los pequeños meteoritos y los nuevos modelos de Nokia con el sistema Windows Phone.