martes, 7 de diciembre de 2010

Literatura y Google

La digitalización de la cultura sigue su curso sin excesivos problemas: Google acaba de lanzar Google eBooks con el mayor fondo mundial de literatura en ese formato trampa que es el pdf, a veces blindado, a veces tan abierto como un Burger de carretera. Una vez más la tecnología pone en jaque la literatura, pero siempre hemos tenido la sensación de que es algo puramente logístico y no cualitativo: no hay peor ciego que el que no quiere ver, ni más firme defensor de la Fe que el que necesita creer para no hundirse ver. 

La gente no va a dejar de leer: de hecho, los baremos de lectura en Occidente y Oriente caen cada año desde que internet empezó a volcar contenidos serios en sus webs. Leemos más que antes, pero no tiene por qué ser en tapa dura y con papel blanco que huela a tinta. Conocemos mucha gente que aborrece de toda la tecnología porque consideran que un niño debe leer y leer hasta que las pupilas tenga forma de letra capitular. Y si son los clásicos, tanto mejor. 

Craso error: la cultura se transmite de tres formas: en soporte fijo para lectura, en soporte audiovisual y, la más antigua, oralmente. La ‘Odisea’ ha llegado hasta nosotros porque durante cientos de años los poetas griegos transmitieron aquellos versos de una generación a otra sin problemas; luego se fijó en el papel y aparecieron las versiones “canónicas”. Si no hubo problemas entonces, no lo habrá ahora. Homero seguirá su círculo y pasará del papel a un conjunto lineal de unos y ceros. No importa el continente, sino el contenido. Seguirá habiendo escritores, eso seguro, y se producirá más literatura que antes, llegará a más gente y los círculos elitistas de intelectuales bohemios se esfumarán como el humo de sus cigarros de liar. Es la democratización final de la cultura. Otra cosa es saber de qué van a vivir los autores literarios. Una idea: el periodismo, así por lo menos la prensa española no parecerá un corifeo de prostitutas al servicio de los billetes de 50 euros y los ineptos dejarán de escribir… 


No hay comentarios: