viernes, 29 de julio de 2011

La guillotina de la Semana Negra


Hay frases perfectas para definir lo que le va a pasar a la Semana Negra de Gijón: "No se le pueden pedir peras al olmo", "No hay más cera que la que arde", "Cuando se trata con bárbaros no esperes decisiones sabias"... esta última es de un general romano que se espantaba al ver cómo los próceres del Imperio hacían pactos con los visigodos. Se la van a cargar, así de sencillo, porque molesta, porque la excusa del dinero es inmensa, porque el equipo de Paco Cascos, que gobierna en el filo de la navaja y al que le auguramos una cortísima legislatura, no quiere que la Semana Negra siga como hasta ahora. Hay mucha gente que es alérgica a los sucesos culturales, porque, en su gran mayoría, demuestran su terrible ignorancia. Decían los griegos que los ignorantes siempre lloran por su condición al descubrirla, y quizás parte de esas lágrimas sean las que alimentan que sujetos como los concejales del Ayuntamiento de Gijón, ahora en manos del Foro de Asturias (a su lado parece que los del PP son unos benditos), prefieren dar clases de golf a 400 niños (futuros parados, por mucho que los mimen) que invertir en el mayor suceso cultural del norte de España. Han pasado 24 años y parece que la bonita aventura ya toca a su fin; la Semana Negra sobrevivió incluso con gobiernos de derechas, que no tienen por qué ser alérgicos a las artes, más bien lo contrario. Pero es que los que mandan "por ahora" en Asturias están más allá de cualquier decisión.

En Salamanca aplastaron secciones enteras del Festival de las Artes con la excusa del ruido y de los vecinos (en una zona de la ciudad donde apenas viven más que universitarios), y aquí ya la han sumado a lo de la falta de dinero. Bien por ellos, porque gracias a su falta de miras lo más probable es que la Semana Negra migre a tierras más civilizadas, o simplemente miren a la enriquecida Euskadi y se den cuenta de que los que viven bien en España lo hacen por inteligencia, no por mandato divino. Lo sentimos por Asturias, pero la estupidez tiene un precio.

PD: Si al final no se la cargan, al menos lo habrán intentado. A lobo se le castiga también por enseñarle los colmillos a las gallinas, no sólo por zampárselas.

lunes, 25 de julio de 2011

A vueltas con Tintín


Tintín es mucho más que una figura del cómic, es la llave para una forma de ser en Europa, un estilizado ingrediente de lo que ha conformado la forma de pensar europea durante décadas, mucho más incluso que la anglosajona, dominada por el mito del heroísmo exacerbado creado por DC y Marvel, entre otros estudios. Aquí siempre hubo muchos espejos en los que mirarse, en los que se crearon los idearios visuales y simbólicos a partir del cómic. La película de Spielberg que está a punto de llegar es una forma de respaldar, desde la a veces tan diferenciada cultura americana, uno de los grandes mitos icónicos del viejo mundo. De una tradición del show y del cómic, a otra. Por eso en estos días los tintinólogos andan desaforados y deseando ver llegar algo firmado por Peter Jackson y Steven Spielberg, una forma de tributo que ya veremos a dónde llega con el apoyo de la industria. Sobre todo cuando los anteriores intentos terminaron en fracaso o en pequeño placer en forma de dibujos animados para el mercado franco-belga. Y como demostración, algunos de los montajes que han hecho, buscando el verdadero castillo de Moulinsart y luego retocando la imagen para que se parezca al cómic, o cruzando los cuentos de Lovecraft con Tintín, como en esa portada que es la del viaje al Tibet sin serlo.


Adiós, genial tía loca

Breve como su vida: un post de apenas un párrafo para despedir a una de las responsables de que el soul haya resucitado y se haya incrustado en el pop posmoderno y post todo. Vivió como muchos otros estrellados: Cobain, Hendrix, Janis Joplin (de las más grandes, de las más queridas), el genial Morrison, Brian May y compañía. Dos discos, muchos premios, una estrella fugaz, un cometa, muchas drogas y un proceso meticuloso de autodestrucción para una chica menuda, escuálida y llena de tatuajes que pasaba por querer ser un sex symbol sin serlo, empujada quizás por las discográficas de turno. Era una grandísima cantante con voz profunda. Una pena. Todos perdemos, ella todo, nosotros alguien que no volverá. RIP.

viernes, 22 de julio de 2011

Spielberg como síntoma


Mientras medio mundo "celebra", o mejor dicho, convierte la muerte de Lucian Freud en un acto más de presencia de la pintura (hay que llorar a los muertos igual que se celebra un gran cuadro), la otra mitad está más pendiente de lo que puedan hacer JJ y Steven con su esperada 'Super 8', que a pesar de lo genial de ambos, será una película más sin grandes riesgos. Spielberg y Abrams son grandes hombres de cine, pero no van a inventar la pólvora en una película, eso seguro.

Lo que llega desde EEUU son rumores de que hay mucho marketing y algo de profesionalidad en el resultado final, pero que no esperemos nada del otro mundo. Casi a la vez aparece 'Paul', versión satírica y con tintes de comedia de instituto de un encuentro alienígena, definida como "comedia veraniega" por los botarates de TVE y que en realidad es el canto de los freaks a un género que durante años ha sido santo y seña de Spielberg. Es casi cine dentro de cine: mientras el maestro se prepara para otra muesca más en su revolver otros directores y actores se toman a pitorreo (cariñoso, eso sí, pero pitorreo al fin y al cabo) todo lo hecho por tito Steven desde 'Encuentros en la tercera fase'. Siempre ha sido un poco ñoño este hombre, salvo cuando se pone las botas militares de la Segunda Guerra Mundial, entonces llega a ser incluso gore. Desde 'Minority Report' no ha destacado demasiado con sus proyectos, y ésta fue una más que buena película de género. Y su figura empieza a tomar un perfil a lo "Steve Jobs" que da muy mal rollo.

Es un síntoma de los tiempos: el bucle posmoderno ya ha tocado incluso a uno de los "nuevos clásicos" y empieza a reversionarle desde la sátira. Ha tardado poco Steven en conseguirlo, unos 20 años desde que a finales de los años 80 fuera evidente que no era uno más. Y eso que todavía no ha estrenado "su" Tintín. Spielberg empieza a depender demasiado de la promoción: ¿es un primer síntoma de decadencia o es que ya es un industrial más, el mismo tipo que hizo 'El Diablo sobre ruedas' con dos duros y todavía hoy estremece?

martes, 19 de julio de 2011

Dispara a la manzana


Steve Jobs ha condicionado parte de nuestra cultura, al menos lo suficiente como para que la tecnología se haya convertido en un status derivado del intelecto: si usas Apple es que, socialmente, pareces inteligente. Si no, eres uno más. Lo cierto es que no es tanto así. Queda muy atrás, casi como un reducto de lo pintoresco, al viejo estilo de los artesanos que en su día fueron miembros ilustres de los gremios medievales y que ahora son una atracción turística. A un periodista un día, entrevistando a José Hierro, lo que más le llamó la atención fue que escribiera con papel y pluma: todo lo demás no parecía tener importancia.

Vivimos en un tiempo en el que la tecnología marca una diferencia tan abismal que ya es casi imposible volver atrás. Y sin embargo, en cualquier momento podemos regresar a la Edad Media en un pestañeo sencillo. Basta que nos quedemos sin energía eléctrica para que toda nuestra e-civilización se vaya al infierno y con ella la diferencia de clase que es usar un Apple o un PC. Para el caso es lo mismo, es la nueva cadena, una fase en la cual no somos nada sin los gadgets adecuados, y que en la empresa Apple es una trampa.

Qué genial es Steve Jobs, especialmente para engancharnos y que no paremos de gastar en él: si te compras un iPod te vende al margen soportes, fundas, accesorios para radio, para el coche, para correr con él... el elemento en sí no es barato, pero lo tiene todo. El verdadero fortunón lo hace Apple con los accesorios y con las aplicaciones para la tecnología que vende. Es un efecto perverso de adicción sin freno y que hace que muchos compren iPhone, iPad, MacBook y el mítico Mac, además de todo tipo de aplicaciones secundarias. Así que, ya que vamos a ponernos el yugo, cuando menos que le cueste a Jobs, así que, de vez en cuando, regocijaos si le falla algo a la manzana mordida, que lo hace. Es lo que nos queda, disparar a la manzana para verla sangrar, si podemos.

viernes, 15 de julio de 2011

Monstruos

El público está dominado por inventos como el FIB, cada vez más lejos del espíritu de otros como Glastonbury; el mayor festival de España, puede que del sur de Europa y parte del resto de puntos cardinales, es una gran quedada para adictas al bikini con vaqueros y la legión de erasmus borrachos que cada año llegan al país para dejar euros en alcohol y camellos agradecidos. La música sólo es un ingrediente añadido, no el eje. Cuando un festival dura más de dos años, malo: pierde el arte, gana Don Dinero, poderoso caballero. Y los demás les bailan el agua. Woodstock quedará para siempre como el único y verdadero festival. Todos los demás son simulacros donde vende más una marca de cerveza que un grupo. Y si las discográficas se meten por medio, todavía peor. El negocio de la música cambia, debe cambiar, y por si quedaba alguna duda, ahí está la Innombrable para poner ese puntito de lujuria corrupta para recordar que Darío Manrique tiene razón: los músicos son unos monstruos. Será que somos unos románticos, o que vemos algo más allá del simple hedonismo. Qué tristeza ser racional en un país de fenicios sin sentido de la medida.

jueves, 14 de julio de 2011

De la ciencia olvidada


Verano de lujurias y azoteas, rezaba un viejo título de una película eminentemente mala. Hoy las lujurias las pone la Sgae, y las azoteas los financieros, que no saben si tirarse a la calle desde las alturas, rememorando la metáfora visual más fuerte de las crisis capitalistas (aquel 1929, cuando la gente simplemente saltaba y no evadía la pasta a alguna isla perdida).

Entre medias quedan las artes, porque las ciencias siguen siendo totalmente invisibles en nuestro mundo. Es la gran asignatura pendiente, esa forma de pensar tan inversamente proporcional a la del español medio: racionalismo. Dicen que por cada español con cerebro metódico hay un parado, un camarero y un funcionario. La crueldad siempre se ceba con el débil, especialmente con un país que renunció hace mucho tiempo a ser productor: somos los camareros de Europa, y últimamente, también de Japón, China y EEUU. ¿Para qué hacer máquinas cuando podemos poner copas entre 5 y 10 euros? Cuanto más arrinconada esté la ciencia, más lejos estaremos de ser una sociedad mentalmente sana; se gastan millones en visitas papales y jornadas de la juventud, en festivales de música, en vacaciones, en playas, en juntarse con el resto del hormiguero humano, pero muy poco en alimentar las cabezas. Más valdría vivir más al norte, pasar algo más de frío y tener más tiempo para formarnos, leer y crear. España es un país de autores, de creadores, pero lo mejor que ha salido en los últimos 20 años son Marías, Muñoz, la renovada escuela nacional de cómic (sin apoyo público, por cierto) y la primera etapa de Pedro Almodóvar. Más Galileo y Leonardo y menos Sid Vicius no vendría mal. Para variar y dejar de ser tan borrego.





sábado, 9 de julio de 2011

No hay ilustrados


Una de las nefastas consecuencias de los pecados privados, como en la Sgae, es que ahora, definitivamente, se lanzan a por los creadores desde las cavernas. En España no hay una cultural liberal ilustrada, sólo hay culturetas y el resto de esa masa digna de los textos de Ortega y Gasset. Sobre todo para lo malo. Corren tiempos políticos en los que un buen derechista debe siempre cebarse en los chivos expiatorios, y nada mejor que la cultura, nunca bien entendido por la masa mayoritaria, para disparar. Ahora mismo, como dice un columnista del esquizofrénico 'El Mundo' (hoy liberal, mañana ultraconservador, al día siguiente hasta socialista irredento), ser amigo de Zapatero o de los artistas es, por desgracia, poco menos que ser idiota, corrupto y devorador de niños.

La intelectualidad y sus creaciones se definen por su complejidad, y por lo tanto no son gusto de la mayoría, inmensamente iletrada en ese segundo piso. Después de lograr que el 99% de la población esté alfabetizada, la siguiente campaña debería ser eliminar el analfabetismo funcional que tiene quizás el 50% de la población española. Si a eso se le suma que la sociedad española está polarizada en torno a un grupo de tópicos sobre izquierda y derecha, está todo servido para un cóctel en el que el legítimo uso del poder por parte de la justicia para desfacer entuertos se convierta en un via crucis para cualquier tipo que sea director de cine, guionista, músico o artista en general. Los escritores se salvan, en parte, porque ellos siempre han ido a su bola y, en el fondo, tienen mucho más poder y son como amebas capaces de adaptarse a lo que sea.

En España no hay pues una forma de pensar liberal, es la gran asignatura pendiente. En cualquier otro lugar del mundo donde sí existe, lo que ocurre con la Sgae no sería tan hipnótico, y desde luego no se metería a todos los artistas y autores juntos en el mismo saco que Teddy Bautista. Pensar en clave liberal, pero de verdad, no como la del cojo mantecas radiofónico que presume de lo que no es ni será jamás (¡¡fariseo!!), ayuda a eliminar el grano de la paja, los pecadores de los que no lo son. En España sigue fallando la educación, piedra angular a partir de la cual se forja una nación sana o lo suficientemente cuasi sana como para no ser un fracaso.

lunes, 4 de julio de 2011

El Arca Perdida (en el almacén)

¿Recuerdan la escena final de 'Indiana Jones y el Arca Perdida', cuando unos funcionarios americanos de los años 30 llevan el Arca embalada camino de un estante más de un gran almacén de cosas raras en medio del desierto de Arizona? Es una escena realmente mítica, de esas que alimentan la imaginación y sirven para hacer referencias transversales con la realidad, una de las principales ocupaciones del buen freak. A nosotros se nos ha ocurrido una: el DA2 es como el Arca de la Alianza, embalada en una caja simplona de listones de madera camino de algún lugar perdido en un gran almacén llamado Ayuntamiento de Salamanca, antaño rebosante marmita llena de poción mágica (llámese dinero) y hoy vacía y con costra en el fondo.

Cualquier tiempo pasado para las artes siempre fue mejor, porque falta el engranaje fundamental en estos tiempos que corren: la pasta. No son tiempos estos para Lopes ni Quevedos, ni Cervantinos ni nada por el estilo: el ingenio y la astucia no son virtudes del autor, sino de los héroes de cuento. El DA2, como el Arca perdida, era un arma poderosísima que durante unos años estuvo en manos de gente que supo darle algo de sentido, de contenido, de cierto dinamismo, hasta hacerse algo muy difícil en este negocio: un nombre. Ahora la embalan y la suben a una carretilla para llevarla al fondo, con el Museo del Traje, el Museo de Arquitectura, el Museo Oriental... al reino de los pasos perdidos. Empujando van Mudito (*) y otros personajes que son engranajes internos del almacén, donde como buenos funcionarios se pica la tarjetita y no se piensa.
Figurantes de una película en la que tienen el papel de ser los que después de tanto esfuerzo pongan los clavos en la caja y se la lleven al final del pasillo, a algún lugar donde no moleste. Lo peor de todo es que estuviera quien estuviera en el trono, haría lo mismo.

Poderoso caballero es don Dinero, pero todavía más poder tiene doña Ignorancia, una lacra tan nefasta como un brote virulento de Peste Negra. Ya no llueve dinero, y cuando llovía tampoco es que, salvando excepciones (el Arca, por ejemplo), se hiciera gran cosa. El soniquete del localismo mal entendido ha sido una losa insalvable y de la gestión estúpida ha nacido una forma estúpida de entender la cultura, que ni es sopaboba ni es subvención. Entre unos y otros se han cargado el sistema, y en el futuro ya no habrá más ración doble para el primero que pase por la puerta. Igual sí que toca ser Quevedo o Lope y echarle ingenio. Habrá que tomar distancia dentro de unos años para saber si esta época de la historia ha parido mejores artistas y autores que cuando no había un duro para nadie; y también para saber qué papel ha tenido el DA2 en la ciudad. Porque en 2012 igual la vieja cárcel vuelve a ser eso, porque centro de arte contemporáneo...

viernes, 1 de julio de 2011

El mal karma


Siempre se ha dicho que la vida enseña sus normas a guantazo limpio. Nuestros errores de cálculo son tan importantes como los aciertos: aprendemos más de ellos que de otros. Por ejemplo, a pasarse de listo e intentar imitar a Savonarola en la red, porque se suele terminar quemado y escocido, en listas negras y vaya usted a saber dónde más. Cuando se comete un error se asume la culpa, algo que algunos no deben haber entendido; cuando se comete un error se aprende y se obra en consecuencia en adelante. Por eso no vamos a pillarnos los dedos, para que determinada gente no tenga excusa para, una vez más, sacudirnos desde su púlpito. Que cada uno saque sus conclusiones, que ya habrá otros con mayor cobertura legal para decir la verdad dolorosa.


Así que nos limitaremos a comentar una noticia curiosa, con enlaces de dos periódicos diferentes (basta clickear y leer), para que quede claro que la realidad no es permeable cuando es tan contundente como un buen puñetazo de un peso pesado llamado Fiscalía Anticorrupción. Sean culpables o no, hay dos hechos probados: primero, que la mala fama de la Sgae alcanza niveles de proporciones de novela negra de la buena (ojito al artículo de 'El Mundo'); segundo, que hay una causa policial y judicial abierta, y que de ella se van a derivar responsabilidades penales y mediáticas, ya que de este golpe va a ser difícil recuperarse. Es un suma y sigue que nos remite a los errores de nuestras vidas, a los errores de todos, a pensar que el mal karma no nos alcanza.

Y por supuesto, siempre nos quedará Diego Manrique...



martes, 28 de junio de 2011

Y Mozambique aplastó a China



Para entender el título hay que leer hasta el final. Es gracioso eso de que China vena a salvar a Europa. Al mismo tiempo que libera a intelectuales y presos políticos, Wen y compañía pasean sus millones por una destrozada Unión Europa aplastada por los especuladores financieros, que han visto en las provincias más atrasadas del continente (Grecia, Portugal, España) perfectas crías de la manada a la que hincarles el diente. China rebosa de dos cosas: pragmatismo y dinero. Es la cuadratura del círculo: comunismo capitalista, con todo el despotismo, corrupción y mezquindad del primer sistema y todas las crueldades del segundo.


Invierten en Europa miles de millones porque necesitan que el viejo mundo siga en pie para evitar que EEUU lo devore todo. Primero compraron toda la deuda americana y tienen a la república de los libres cogida, literalmente, por "los huevos". Ahora vamos nosotros detrás. Con Rusia no pueden por una razón evidente: los rusos no tienen sangre sino petróleo y gas, y eso vale su peso en oro. La cultura china es un prodigio, pero lo fue hace tiempo, cuando el Imperio del Centro era la civilización con mayúsculas. Ahora sólo es una sombra de sí misma, un parque temático donde a Confucio se le trata como un héroe nacionalista y no como el filósofo que fue; el Tao sólo lo usan cuando les conviene, y respecto a la literatura y la poesía, que fueron prodigios humanos, ahora ya sólo está enterrada en las bibliotecas. No hace mucho el gobierno chino se quejaba del escaso interés cultural de sus nuevas generaciones: sólo les interesa el dinero y el hedonismo. Y meter las zarpas en el resto del mundo.

Europa se desangra por una crisis apocalíptica en la que queda demostrado que no hay políticos de casta ni sentido de la Historia. Estamos en manos de redomados mediocres leguleyos: del enano húngaro de Sarko, obsesionado consigo mismo, a la vulgaridad protestante que es Angela Merkel, a la que ya empiezan a bailarle el agua en la CDU para darle la patada. Eso sin mencionar al sátiro preferido del Mediterráneo, Berlusca, o ese cómico de mandíbula de jugador de hockey que es David Cameron, tan insolidario, hipócrita y buitre como todos los gobiernos británicos. Con cada inversión china Europa pierde un trocito más de su alma liberal y democrática. Han pasado más de 2400 años desde que Solón de Atenas fundara ese sistema por el que hemos muerto, luchado y vencido mil veces. ¿De qué sirven los cerca de 60 millones de muertos de la Segunda Guerra Mundial?, ¿para ignorar que China aplasta todo lo que se le rebela? Pero el karma es inalterable.

Un economista europeo, de esos que piensan que el diablo vive en los despachos de Goldman Sachs, dijo que China durará lo que Mozambique quiera. Al decirlo todo el mundo se sorprendió: ¿por qué? Respuesta: "China se ha hecho rica por el diferencial del coste de producción respecto al resto del planeta. Pero con cada cosa que hacen por 2 dólares, la sociedad china engorda más. Cuando les cueste 4 dólares hacer algo y a Mozambique 2, entonces se acabó el dragón y verán cómo el mal karma les alcanza". Mientras, el mito de Florencia, Venecia, Atenas y el liberalismo europeo se viene abajo por el dinero. Es sonrojante ver a David Cameron hincar la rodilla. Si Locke levantara la cabeza, si Churchill levantara la cabeza, lo colgarían del primer árbol cercano. Pero así se escribe la historia, según Hegel: cada país es un actor que sale a escena, hace su papel y luego hace mutis discreto.



Ciao, Javier

Se acabó lo que se daba: para lo bueno, y para lo malo, Javier Panera ha dejado de ser director del DA2. Cuando el río suena, agua lleva, y el rumor había ido creciendo lentamente hasta hacerse algo evidente. Ocho años después de que llegara a la vieja cárcel reconvertida en centro de arte contemporáneo, lo que queda a su vera tiene muchas luces, algunos peros de gente más crítica y muchas dudas sobre el futuro del centro. Una broma que anda circulando es que ahora Mañueco ya tiene espacio para su museo taurino, lo cual, de ser cierto y no un mal chiste, sería la esencia misma del paletismo ibérico en grado sumo. No por los astados, sino porque sería poco menos que reírse en la cara de muchas personas que han trabajado durante años para que Salamanca tuviera su centro contemporáneo.

No vamos a entrar en la calidad de las exposiciones que han ido marcando la historia del DA2, a veces, dicen, demasiado comerciales. El gusto es libre, incluso para equivocarse, pero también hay que respetar que algunos embistieran contra él y contra su línea expositiva. Pero, en una sociedad libre, la opinión es lo que es. En esta ciudad nunca ha habido público para lo contemporáneo, porque la forja del gusto es, como decía Adora Calvo, un producto de muchos años de educación.

No hay tradición en este lado de la Meseta de espectador de arte, y sin embargo Panera se ha empeñado en que la hubiera. Los talleres infantiles fueron una buena idea, y quizás de haber tenido mucho más presupuesto podría haber convertido el DA2 en algo más que un centro de arte, sino en una escuela del público, donde poder formar ese gusto crítico en los niños, contagiarlo a sus padres y de paso hacer que el adjetivo de "ciudad de cultura" fuera algo más que una chulería de un señor con bigote, al cual, por cierto, le están derribando todos los obeliscos que ha levantado en estos años. A nosotros, devotos de la fotografía teatralizada, siempre nos gustó esa tendencia hacia la imagen, porque es más fácil de dominar y nuestra ignorancia todavía es más grande de lo deseable.

Si tiene una gran virtud el exdirector Panera es que cada vez que abría la boca era para que los demás aprendieran, algo que le han reconocido todos, desde sus alumnos a los periodistas, los visitantes y más de un político para el que los vocablos "arte" y "contemporáneo" suenan igual que "fenomenología del espíritu". Para más de uno y más de dos. Una demostración de los muchos temores que tenemos de cara al futuro fue la sumaria estupidez del PSOE en plan madraza cuando acusó de distribuir folletos con pornografía en los colegios. Precisamente la progresía se comportó como nunca lo hiciera la derecha, arrastrando consigo a familias católicas que no necesitan más que una chispa para incendiarse como un tanque de queroseno. Así que Panera, sin presupuesto, incomprendido por el gran público, con el centro algo desplazado del centro, con algún político con ganas de tocar las narices y ante lo inevitable de depender del dinero público, ha terminado su camino en la vieja cárcel. Ahora será libre para seguir dando ideas y enseñando. Una pena, no por quien venga, que ya veremos, sino por haber aprendido con cada conversación, por haber disfrutado del DA2, y por haber pensado que siempre se podía haber hecho mucho más de haber tenido, como siempre, más tiempo y más dinero. Ahora ya no lo sabremos. Pero algunos aprendimos a disfrutar de su trabajo. Sinceramente.







jueves, 23 de junio de 2011

Antonio López es un Rolling Stone (a su manera)


Maestro del hiperrealismo a pesar de que nunca ha querido asumir ni la etiqueta ni el rol. Un tipo algo alérgico a las masas que se recrea en su trabajo una y otra vez, sin cesar, como si fuera un eterno retorno a su obra. Antonio López en formato compacto para el público verá la luz el día 28 en Madrid. Se sorprende la gente con dos cosas de él: primero, el nivel de detalle fotográfico de sus obras, a veces producto de más de 20 años de retoques; segundo, que algunos de sus cuadros alcancen el millón de euros. Merece la pena acercarse allí ahora que el fin del mito de ciudad cultural de esta perdida provincia de las Españas está más cerca que nunca. Merece la pena por su experiencia, por su maestría, porque el arte contemporáneo también es el camino solitario de un artista ajeno a las modas y que encontró una vía de trabajo y no se ha traicionado a sí mismo. Como los Rolling Stones, gustará más o menos, pero no se puede negar su importancia y magisterio artístico simplemente porque no sea otro corifeo más del pop, en la música, y de esa vía de bosque perdido en el caso del arte. Hay mucho beatlemaníaco del arte suelto. No es bueno. A su manera, es un Stone, aunque no lo veamos tomando el té con Keith Richards.



lunes, 20 de junio de 2011

Diego Manrique, el bisturí


Una de las razones que hacen un punto de referencia a Diego A. Manrique es la capacidad que tiene para ser abuelito cebolleta, mosca cojonera y Pepito Grillo todo a un tiempo. Mucho más en artículos como el que ha dedicado a los herederos de The Doors. En cada párrafo adopta uno de esos roles y va desde el buen consejo y la gratificación a alguien o a algo relacionado con la música a hostias como panes de hogaza leonesa capaces de desencuadernar cualquier impostura. Con la industria de la música, que le ha dado de comer durante mucho tiempo indirectamente (directamente, los medios de comunicación), ha sido siempre especialmente cruel, como una pluma que parece un bisturí de Jack el Destripador. Y bien merecido que lo tiene, por cierto.

Muchos deberían aprender de Manrique, especialmente los reyezuelos que intentan imitarle fuera de Madrid o Barcelona, en las provincias o las ciudades más recónditas. Es un maestro. Sobre todo cuando sacude por la avaricia y codicia de familiares y ejecutivos que pululan alrededor de grupos como The Doors, que fueron santo y seña de la revolución musical de los 60 y 70, en defensa de uno de los últimos miembros vivos, que se niega a mercantilizar la música de Morrison y compañía, capaces de ser el grupo más diferente y sobrecogedor de toda aquella marea de talento que batió a ambos lados del Atlántico, entre California y los suburbios obreros de Londres. Nunca la música fue tan extraña, sugerente y seductora como con el puñetero organillo de The Doors y la voz de Morrison. Que él descanse en paz y los demás sigamos con su música.

jueves, 16 de junio de 2011

Siglo épico

Una de las mayores minas del cine siempre ha sido la fantasía, la ciencia-ficción, una forma de escapismo que es tan tradicional como las propias religiones. A fin de cuentas, dicen muchos autores, los relatos religiosos no dejan de ser grandes sagas de fantasía épica, desde la Ilíada y la Odisea, que formaban parte de la mitología griega, hasta la historia de Jesús, la del pueblo judío, las leyendas de Gilgamesh o todas las religiones politeístas imaginables.

Después de un siglo cargado de realismo puro y duro, a partir de los años 30 y 40 surgieron dos géneros que cambiaron las tornas y que hoy por hoy son los motores de la creación audiovisual y en muchos casos literaria. Eso sí, repudiados por la oficialidad, como si esto fuera una dictadura comunista bananera cualquiera. Para los próximos meses llegarán nuevos episodios de ese escapismo homérico que será, creemos firmemente, una de las marcas de fábrica del siglo XXI. Pasamos del siglo de Proust, Joyce, Delibes, la nouvelle vague y el neorealismo al siglo en el que Tolkien se convirtió en patrón universal con tres películas (que inauguraron el 21º siglo, por cierto) y a la eclosión del cómic como arte industrial de referencia. Sobre los nuevos escritores de esta épica humanista todavía no hay muchas noticias, pero no es casual que los apestados del 1900 sean los ídolos del 2000. Y en el cine no es menos, una máquina de hacer sagas donde lo que importa no es la moral o la intrincada narración cinematográfica, sino lo visual. Ganamos todos en imaginación, desde luego, aunque por el camino el precio a pagar sea más profundidad de guión. Ya veremos a dónde nos conduce esto. Os dejamos los trailer de dos ejemplos: 'The Troll Hunter' (película noruega, por cierto), 'Super 8' y 'Halo', este último de los fans, para darse cuenta de la capacidad de los seguidores de la saga del videojuego para anticiparse a las productoras.







lunes, 13 de junio de 2011

Malditos ladrillos


Malditos ladrillos, esas cosas de aspecto rectangular llenos de agujeros y de esquinas. Por esos agujeros se fue mucho dinero, y en esas esquinas nos quedamos enganchados todos, nos llenamos de heridas. Todos: cuando las vacas eran gordas y llevaban bolsos de Gucci este país de excesos y poco sentido común se llenó de museos. Antes España no tenía museos de arte, ahora, desde que el Guggenheim cambió Bilbao para siempre, para mejor, hasta el último pueblo y capital de provincias quiere su propio cachalote varado de titanio o de lo que sea. Algunos se han quedado vacíos, para, como dicen en los informativos de Cuatro, "para bodas y bautizos", como parte de las instalaciones de la Ciudad de las Ciencias de Valencia.

Un desastre; con ladrillo han muerto muchas empresas, muchas nóminas, muchos sueños, muchos buenos deseos. Algunos museos sobreviven como pueden, otros simplemente cierran (Chillida-Leku) y los demás cuentan los días de vida que les quedan. Cuando todo era dinero, se intentó cubrir el diferencial cultural entre España y el resto de Europa reutilizando fábricas, cárceles (como en el caso del DA2 de Salamanca), viejas siderúrgicas y puertos industriales aplastados por la reconversión (el Centro Niemeyer de Avilés) o palacetes en desuso (como el Thyssen). Algunos, como éste último, han sido un éxito, otros son el mejor ejemplo de cómo la manga ancha y la mala inversión del dinero público en cultura es el principal enemigo de la propia cultura. El sentido común, el menos común de los sentidos, ha brillado por su ausencia, y repetimos la misma cantinela: más dinero privado, más ligazón con la educación, más proyección exterior y dinamismo. Flexibles como un junco, no endurecidos como una escayola academicista. El resultado final es un erial de edificios sin terminar o mausoleos dedicados a mayor gloria de la especulación inmobiliaria, cuando daba igual hacer pisos que museos, lo esencial era tener licencias para construir y crear cosas que luego vender, ya fuera un pobre aspirante a propietario de una vivienda o un ayuntamiento, comunidad o Gobierno Central. La próxima vez que la vaca esté gorda, en lugar de comprarle un bolso, cómprenle un ordenador o un libro.


Persiguiendo fantasmas


Primero fue en España, luego en Turquía: dos países unidos por el miedo a todo aquello cuyos estados y administraciones no pueden controlar. Intenta acabar con ese grupúsculo ácrata llamado Anonymous, que no deja de asaltar webs oficiales o privadas que vayan en contra suya. No deja de comportarse como lo haría cualquier otro tipo de grupo terrorista o insurgente; personalmente a veces nos recuerdan a aquellos locos de 1776 que iban por las calles de Boston, Baltimore, Plymouth o Philadelphia gritando aquello de "sin representación no hay impuestos" o cosas así. Aquello terminó como terminó. Esto, quizás, vaya por el mismo camino, pero como la historia nunca se repite de la misma forma, será otro tipo de revolución, más silenciosa y que seguirá asaltando las barreras.

¿Creen esos estados que deteniendo a las personas físicas se hace desaparecer algo así? Esto no es como matar a Bin Laden: otros cogerán el testigo. No es como luchar contra un grupo terrorista, que necesita su presencia y existencia física con una estructura, esto es más una gran ameba que pulula por la red. Al mismo tiempo que la Policía Nacional detenía en Madrid a los "cabecillas" del grupo en España ya estaban atacando la web de la misma policía. Eso debería dar a entender que desde una isla remota del Pacífico, con una conexión en un sótano se puede hacer este tipo de guerra de guerrillas. Eso sí, queda claro que da igual que quien gobierne tenga una ideología u otra, simplemente es cuestión de quién controla qué y cómo. Aquí, cada vez más cerca de Jefferson, Franklyn y compañía.


jueves, 9 de junio de 2011

Se acerca el final del Fàcyl



Unos cuantos días más de Fàcyl y terminamos por comprender que ya es evidente que tiene tres puntos clave: 1. Que la falta de presupuesto ha borrado la presencia en la calle del festival, dejando fuera así todo lo bueno que tenía de rostro público; 2. Que hace falta muchísima más pedagogía, pero muchísima más, por parte de la organización, especialmente con el público masivo si realmente quieren engancharle; y 3. Que todo lo que sea hacer de imán para los universitarios es una promesa de tener más respuesta. Pero en realidad no se sabe qué hacer para reflotar algo que llegó como un regalo desde Valladolid y que unos siete años después no termina de encajar en una ciudad demasiado encerrada en sí misma como para entender que lo que le traen es de calidad pero difícil de asimilar. Este año no hay excusa: tanto los espectáculos de calle como los de Barrios o los conciertos son perfectamente asimilables por el más común de los mortales. El teatro de sala es otra cosa, pero como hay que pagar entendemos que los renuentes nunca pasarán por taquilla, así que va quien quiere ir: eso sí, esa minoría no llena. Nos quedamos, por ahora, con el Cirque Mandingue (en la foto), con Forced Entertaiment y con el Teatro Nacional de Mannheim. Y seguimos contando.


lunes, 6 de junio de 2011

Número 17 de El Corso (junio)

Este mes volvemos el objetivo sobre aniversarios, guías de lectura y el auge del cómic.

Repasamos la guía de lectura para España del padre de la ciencia-ficción distópica, Philip K. Dick; recordamos los 40 años desde que se estrenara ‘La naranja mecánica’, de Stanley Kubrick, un filme imprescindible; también el siglo largo de Historia de IBM, la gran casa madre de la informática como ciencia e industria. En ciencia repasamos el nacimiento del Museo de la Evolución Humana y su relación con los yacimientos de Atapuerca. Además, el cómic: ‘Dublinés’, de Alfonso Zapico, el primer biopic literario en viñetas y bocadillos que demuestra que es un arte que da para mucho más que para llenar sueños imposibles.

Esto y mucho más, en el número de junio de El Corso. Saludos.

Leña al mono


Una pregunta: ¿Es imprescindible ser de una ciudad para que te den una oportunidad? O mejor planteado, ¿ser de un determinado lugar debería pesar a la hora de darte una oportunidad? Parece ser que hay gente que no se ha percatado de que el adjetivo "internacional", no local, provincial o regional, está en el nombre mismo del Festival Internacional de las Artes de Castilla y León. Cuando en anteriores ediciones se le dio oportunidades a la cultura local el resultado fue una larga cadena de mediocridades. Pocas cosas, excepción hecha del colectivo SPS, se salvó de una quema en la que los críticos y la prensa especializada se puso las pinzas y señaló las manzanas podridas.


No se trata de meter con calzador cultura local que no llega al nivel mínimo, subido de golpe con la obra de teatro del Teatro Nacional de Mannheim ayer en el Caja Duero, una gran apuesta por la inteligencia sobre el escenario. Eso no lo hemos visto casi nunca por estos lares. Se trata de utilizar el festival para aprender y sacar conclusiones que hagan el trabajo de esos autores mucho más avanzado y de más calidad. Y quien piense que esto es una opinión (que lo es en el fondo) que eche un vistazo a la programación de los años anteriores y luego los rebuznos de según qué gente en según qué medios.

Y otra cosa, ¿de verdad gana alguien bombardeando su propia ciudad? Quedará para el archivo personal esa actitud de "si no me das algo te machaco", un matonismo publicitario que se traduce en una traición al espíritu del oficio. Que quien mande sea un ignorante avaricioso no es sinónimo de tirarle las armas a los pies al César. Pero vemos que algunos sí que lo hacen. Peor para ellos, sólo va en detrimento suyo y de su respetabilidad.