viernes, 15 de julio de 2011

Monstruos

El público está dominado por inventos como el FIB, cada vez más lejos del espíritu de otros como Glastonbury; el mayor festival de España, puede que del sur de Europa y parte del resto de puntos cardinales, es una gran quedada para adictas al bikini con vaqueros y la legión de erasmus borrachos que cada año llegan al país para dejar euros en alcohol y camellos agradecidos. La música sólo es un ingrediente añadido, no el eje. Cuando un festival dura más de dos años, malo: pierde el arte, gana Don Dinero, poderoso caballero. Y los demás les bailan el agua. Woodstock quedará para siempre como el único y verdadero festival. Todos los demás son simulacros donde vende más una marca de cerveza que un grupo. Y si las discográficas se meten por medio, todavía peor. El negocio de la música cambia, debe cambiar, y por si quedaba alguna duda, ahí está la Innombrable para poner ese puntito de lujuria corrupta para recordar que Darío Manrique tiene razón: los músicos son unos monstruos. Será que somos unos románticos, o que vemos algo más allá del simple hedonismo. Qué tristeza ser racional en un país de fenicios sin sentido de la medida.

No hay comentarios: