lunes, 28 de febrero de 2011

El juicio del burro y el arte

Avanza como un huracán, como una ciclogénesis de nuevo cuño, el juicio sumarísimo del pueblo. Como si Ortega y Gasset entrar en bucle en cada cabeza, todos a una remando para aplastar la cultura. Sobre todo el cine español, al que nunca hemos quitado méritos artístico pero sí organizativos. Quién nos iba a decir que leer a Luis María Ansón en ‘El Cultural’ iba a reflejar tan bien lo que muchos opinamos. Escribe como una gran espiral que desde lo difuso se concentra en lo obvio, creando una figura con las palabras que llega a un buen puerto. Más o menos digno, pero esa es otra historia. 

Recomendación del último número: mientras la mayoría aplasta los gustos del resto, sólo unos pocos ven cultura y arte donde lo hay. Existe, siempre ha existido, una columna de resistentes abnegados que odian fieramente cualquier tipo de vanguardia. Es lo que una vez nos dijo un artista: hay gente que se quedó anclada en la figuración de Entreguerras y aquí paz y después gloria. Ante la duda entre el arte y el artificio, suelen optar, por defecto, en un 99% de los casos, por lo segundo, por lo que convierten en peste, mentira, fraude y mierda cualquier demostración de arte contemporáneo. Como en todo hay de uno y de lo otro, pero el juicio del burro siempre es infalible, inefable y tan válido como un meteorito en la cabeza: puede pasar, pero es muuuuuy improbable. 

Por eso los ataques rencorosos de los “apestados, los casposos” contra la nueva creación son como la pataleta del niño. Nos dicen que, por ejemplo, Enrique Marty juega a provocar pero que eso no es arte. Vale, entonces, ¿por qué a tanta gente le transmite algo, por muy desasosegante que sea? Hasta el humano más culto del mundo puede caer en ese error, porque ya avisó Gadamer que somos el resultado de los prejuicios heredados y los creados. Para todo lo demás, la educación. Y lo imploramos, no caigáis en el mismo error. Si no lo entiende, intente saber por qué. Preguntar es tan humano como errar.


domingo, 27 de febrero de 2011

Trueba se pone "disney"

Algo debe ir muy mal en el cine si Fernando Trueba se pasa a la animación y, después de la presentación, dice en una entrevista que algunas historias "sólo se deben hacer con animación". Es decir, que el director ha encontrado la maravilla de que los dibujos te hagan caso. No está mal que Trueba y el pater familias del diseño nacional, Javier Mariscal (tocanarices convencido a uno y otro lado de la identidad del triángulo catalán), se pongan manos a la obra con un filme de dibujos animados como 'Chico y Rita', inspirado en la línea clara made in Hergé y con música de jazz y cubana de fondo. Una maravilla.


Pero no deja de ser también cierto que lo que no hacen con personas reales es en detrimento del cine. Loable intención la de estos dos, que seguro que repiten por la buen acogida de los críticos (otra cosa es el público, que preferirá a Sandler y Aniston juntos, vida normal reduccionista obliga), y que esperamos todos que no se vayan del cine. Después de la tormenta de los Goya y del adiós final con traca de Álex de la Iglesia, no estaría mal algo de sosiego.

Esto nos lleva a sabe que a Maribel Verdú la tocaron para que fuera vicepresidenta, que quien ha dado un paso al frente es Bigas Luna (aaaaaaaaah) y que todo se inclina a pensar que lo bueno hecho por el vasco se irá al guano con cualquier otro. Mucho más cuando se escuda diciendo que quiere hacer a la Academia "algo más sexy". De eso a presentar los Goya del año que viene, si le eligen, en bragas, hay solo un paso. Y si no, al tiempo. Mientras tanto, recomendación de la algo almibarada, a veces difícil de entender (el acento cubano es lo que tiene) pero musicalmente sobrecogedora 'Chico y Rita'. Y ¡larga vida a Bebo Valdés!

miércoles, 23 de febrero de 2011

Hasta pronto, Lex Luthor

Sirva este espacio como un sentido adiós y homenaje a nuestro Lex Luthor particular. No es que le guste mucho el apodo, el alias, el aka (dicen los anglosajones, as know as), pero su reluciente calva era una forma de demostrar brillantez, sentido común, valores, y un corazón muy grande. Se puede estar de acuerdo con él o no, pero por encima de las esquirlas sigue estando el fondo de un profesor, un compañero, un amigo, la lucidez de quien se da cuenta de que las cosas son de una forma y no de otra. Y como decía el emperador Claudio (antes de ser “despedido” por los pretorianos a cuchilladas, si es que...), “el sentido común es el menos común de los sentidos entre los hombres”. Difícil encontrar gente de una pieza hoy en día, como los de antes, por eso recordamos a Jenofonte, que en la Anábasis recuerda palabras de Homero al decir que “una amistad vale tanto como un cofre de oro; el primero tendrá tu mano, el otro sólo te las llenará para ocuparlas”. Así pues, querido Luthor, nada pierdes tú, más bien los demás. Este remedo de 'Lisístrata' ya no será igual sin el destello en la testa.

domingo, 20 de febrero de 2011

Passage du Silence

“Puedo tolerar que sean diferentes de mi, puedo tolerar que recen a otro Dios, puedo entender que tengan ideas propias e intentan ponerlas en práctica. Puedo tolerar el fracaso y la derrota, porque son las opciones reales. Pero si hay algo que ni perdono ni tolero es la ignorancia, y mucho menos el orgullo de la misma. Hacerlo es como extender el silencio atronador sobre la civilización, crear la calle del silencio (Passage du Silence)”.

La frase es tan lapidaria como inequívoca. La podría haber firmado cualquier persona con entereza y visión a largo plazo, pero si la obsesión por la educación y el conocimiento estuvo en mente de alguien, sin duda fue en la de muchos supervivientes de los años 40, de gente como Gervaise de la Rochelle. Es suya, pero insistimos en que la podía haber firmado cualquiera. Es un mal endémico que debe tener alguna vocablo en griego que ahora no recordamos, pero la alegría de la ignorancia es un rasgo distintivo de la mediocridad y de aquellas personas que deberían estar muy lejos del poder. Sin embargo, en España y en otros lugares, pero con mayor insidia en muchos medios de comunicación de todo tipo y condición, esa peste crece y se expande, aposenta su señorío sobre todo lo que se mueve y cercena cualquier intento de progreso o intelectualidad. Es la larga sombra de lo que Arendt denominaba “personalidad burocrática”. Todo aquello que no entiende simplemente no tiene valor, porque no admite que él/ella, ostentando el poder de mando y decisión, pueda equivocarse. Su universo finito empieza y termina en su cabeza, de tal forma que jamás tolerará o admitirá que aquello que desconoce, que es mucho, pueda convertirse en algo bueno. Siguiendo ese razonamiento de ratón, devora a los leones que tiene alrededor y de paso afianza su poder.

Decía el general Escipión que un verdadero líder es aquel que rellena su ignorancia con la sabiduría ajena, que no teme no saber, sino equivocarse al enjuiciar mal. Pero no todos son generales romanos educados como griegos desde la infancia. No todo el mundo puede acceder al conocimiento, bien por pereza innata, bien por falta de dinero. Es el gran reto. Dicen que España es tan vulgar muchas veces porque la educación no era accesible a todos en la generación nacida en los 50 y 60. Puede ser, pero hoy ya no hay excusa: todo está disponible en la red, en las bibliotecas, en las universidades a distancia. Aprende quien quiere, y el que no, simplemente vegeta hasta convertirse en un peso muerto para el resto. Decía Steve Jobs que nunca se deja de aprender y evolucionar; Bill Gates sigue devorando libros de biología o física en sus ratos libres, leer no es un entretenimiento, es un acto de fe en uno mismo. Rellenar las horas con divertimento es desperdiciar la vida de uno mismo. La alegría de la ignorancia es el suicidio colectivo. Y no hay excusas salvo la ineptitud, que tampoco es admisible. 


sábado, 19 de febrero de 2011

Ponga un mecenas en su vida

Querida ministra Sinde, sin nombre de pila ni el otro apellido, con confianza: teniendo en cuenta la que está cayendo, en lugar de pretender hacer una gran ley para fomentar las artes plásticas, simplemente haga lo que le han pedido desde hace años los que saben de esto (galeristas, marchantes, artistas, directores de centros de arte) y cambie la ley de mecenazgo. Tal cual: en España le pueden cobrar a un coleccionista el 18% de IVA por una pieza, no vaya a ser que un cuadro sea igual que comprarse un Audi Coupé… Fuera, es a veces sólo del 4%, amparados en normas especiales que hacen que comprar arte desgrave, tanto a particulares como instituciones. 

Entre una fiscalidad inteligente y el “que no se escape ni uno de pasar por caja” en España se optó hace años por lo segundo. En el país de la picaresca había que invertir la leyenda negra del listillo fenicio, pero aquí sigue habiendo mucho pirata y muy poco inversor. En cuanto lo ha dicho el ministerio todos le han cantado lo mismo: de buenas intenciones ni se come ni se vive. Porque en el fondo, todo esto, sólo implicará más burocracia, más instituciones, más filtros, más gente por en medio para algo tan sencillo como “me gusta, me lo llevo, desgravo y así tengo para comprar otro más”. ¿Es falta de sentido común o realmente la obsesión por controlarlo todo no tiene fin? Y lo peor, querida ministra, es que cuando usted tenga que volver a ser guionista (a ver quién la contrata después de lo que ha montado..., aunque productores y directores agradecidos los habrá siempre) como antes, su sucesor (probablemente del PP) hará exactamente lo mismo. 


miércoles, 16 de febrero de 2011

El principio de Arco 2011

Como era de esperar, Enrique Marty vuelve a ser la cabeza visible de muchos medios. El “feísmo” del que él reniega es una forma más de atraer la atención de la gente. Un arte provocador siempre será un arte más mediático. Aparte queda el talento, totalmente reconocible, de Marty (como 'Friedrich y Michel en el infierno', en la imagen). Así que arranca una edición más de la que todos esperan mucho pero que volverá a ser lo que es: un intento de abrir hueco, brecha, de conseguir que el mercado del arte no haga implosión por falta de compradores. 

Además, y mucho ojo, el avispero de ferias paralelas a Arco pueden atraer a muchos curiosos, pero también es una forma de perder energías y concentración en un punto. Es lo que pasa con JustMAD y Art Madrid, que vampirizan parte del mercadeo. El difusor puesto a toda castaña y mucha manía de tirar por las redes sociales. Sinceramente, ni Twitter ni Facebook servirán para vender más, como mucho para crear una de esas olas de atención en la Red que suelen tener como consecuencia más atención mediática. Menos galerías, más concentración, pero también mayor descompresión. Deseamos que les vaya bien, pero sigue siendo cierto que ojalá fuera más accesible: por ejemplo, siendo gratuita para estudiantes acreditados. 


martes, 15 de febrero de 2011

Álex de la Iglesia Redux

Cuando se empiezan las frases con lugares comunes ideológicos se suele terminar en un jardín que nadie cuida o poda: la incongruencia. Lo de Álex de la Iglesia tiene un valor inmenso. Repetimos post de opinión de El Corso, este Corso Expresso convertido ya en el reducto de pensamiento dentro de la web-revista, para alzar de nuevo, leídas muchas reacciones al discurso del director, otra bandera a su favor. (Para ver su discurso, en El Corso).

Sin duda alguna, es Carlos Boyero en su artículo de hoy en ‘El País’, quien más cerca está de la realidad. Que a Álex le han pasado la factura del carnicero y que por el camino va a quedarse solo. Soledad por pensamiento. Una forma de represión silenciosa y de exilio interior. Ya nadie le reirá las gracias, pero ni puñetera falta que hace. Los pelotas, los cortesanos y los corifeos tienen su justo valor: cero. Sirven para subirle a uno la moral, pero para nada más. Y en exceso son peor que una patada en la entrepierna.

Ahora Álex entra en el territorio de Ulises, el de los malditos, condenados, cuyo valor personal es una prueba más de que los grupos humanos sólo tienen un 20% de inteligencia y un 80% de servilismo por parte de mediocres pusilánimes. Hay mucho pagafantas suelto, desde el cine al periodismo, donde abundan los cortesanos, el puterío y la ignorancia. Álex de la Iglesia ha vivido en carne propia una tarde de hace tiempo cuando alguien dijo, en una redacción, “se ha muerto Willy de Ville, joder…”, para obtener como respuesta general una pregunta, “¿quién es ese?”. Vale que no era conocido, pero el desprecio a la obra ajena, más si es un autor, es la marca de fábrica de una sociedad acostumbrada al corporativismo y a doblegar la cabeza del clavo que sobresale a martillazos. La cara de mala folla de Álex es una metáfora visual de lo que se avecina: el ostracismo parcial. Le van a echar mucho de menos, por decir verdades, por ser demasiado soberbio, por ser quien es. Mejor eso que no convertirse en otro nombre que barrerá el tiempo.

PD: “España es muy pequeña y el mundo es muy grande, Álex”. Es el comentario de un foro de un espectador. Un buen consejo aplicable a muchos momentos, sólo hay que cambiar los lugares.


lunes, 14 de febrero de 2011

Los Goya de 2011: sí pero no

La gente no va a ver cine español. Tal cual. Las galas sirven para hacer de imán, pero si vuelven a ser tan lentas, largas y algo atolondradas como la de anoche, mejor que las hagan de dos tandas. Eso sería una buena idea: más corta, en sábado y domingo noche, y con más aspecto de programa de televisión. Ganaría mucho.

Una película sobre la Guerra Civil (¿y ya van…?) se llevó el gato al agua. Y encima, en catalán. Los salvapatrias estarán que se suben por las paredes, aunque en el fondo se alegrarán de los cuatro momentos de los Goya 2011:

1. Andreu Buenafuente, resucitado pero no para mejor. Lo que empezó muy bien terminó por languidecer. Como 2010 no habrá otra gala en años, sospechamos. Para el año que viene, si repite (dudoso, ya sin Álex de la Iglesia), deberían dejarle dar algún premio y así nos reímos todos más, porque salvo Maribel Verdú y Luis Tosar, ninguno más parecía anoche tener sentido del ritmo.

2. El discurso de Álex de la Iglesia y las caras de la ministra y de la enredadera Icíar Bollaín: certero, justo, con sentido común, pasándole la factura a la Sinde y al resto del corifeo sentimental-cinematográfico que no deja avanzar al séptimo arte. No se cortó, pero no hizo sangre, fue elegante y diciendo verdades como puños. Nos descubrimos, maestro. Ahora te darán palos, como anoche, 15 nominaciones y sólo una pizca de méritos reconocidos, pero con calma.

3. El fracaso de Rodrigo Cortés, que iba lanzado con el apoyo de la Warner Bros y terminó casi a regañadientes. Dos Goyas, y sólo uno secundario para él. O aprende a ser menos tímido y sobrado o tendrá problemas en el futuro. Talento tiene, ahora le vendría bien un poquito de mano izquierda.

4. Lentitud: en todo. Discursos muy largos sin venir a cuento. Lo mejor, el número musical que arrancó con Luis Tosar. El diálogo con Maribel Verdú estuvo bien, pero entre el capullo de la barretina y los servilismos de la Academia se quedó todo muy acartonado. El espectador quería divertirse y terminó bostezando. Vamos bien, pero hay que levantar la moral: recemos para 2011.

Un consejo: que lo hagan Buenafuente y Corbacho juntos, como poli bueno y poli malo.

 

viernes, 11 de febrero de 2011

Lady "Gárgaras"


Bienvenidos al mayor fraude musical en mucho tiempo. No por sus más que posibles “inspiraciones” derivadas de canciones de otras divas del estilo de Madonna, sino que vale más la distorsión y el falso estilo electrónico para parir cualquier gilipollez. Lo sentimos, pero aquí todos coincidimos que Lady Gaga es un producto perfecto de una industria musical que hace gárgaras con sangre (la de otros, claro) para poder seguir adelante. Igual dentro de 20 años resulta que este híbrido de mujer con dibujo manga salido de madre es una buena aportación al pentagrama, pero hoy por hoy no creemos, ni de lejos, que así sea. Su última canción, colgada en su web y en Facebook y que es el adelanto del nuevo disco. ‘Born this way’ se asemeja muchísimo, como ya han dicho muchos, a ‘Express yourself’. Vamos, que la música en EEUU ya va por el mismo derrotero que el cine industrial: remakes, versiones, adaptaciones… nada original, nada revolucionario. Sí es vanguardista su forma de venderse y el paquete en sí, pero no el interior. El caramelo está rancio, por muy bonito que sea el envoltorio. En fin, tampoco es Beethoven y no esperábamos nada mejor. Así que… no lo compren. Háganse un favor, ni lo descarguen, que ya lo oirán machaconamente en las radiofórmulas a sueldo de siempre. Y no ponemos enlaces para no hacerle publicidad, aunque algo, al mencionarla, pero es muy cansina y está en todos lados...

lunes, 7 de febrero de 2011

Cambio de cromos Hermitage-El Prado


De museos va la historia. Primero, una buena noticia para el arte contemporáneo, y por fin cierto grado de actividad dentro de ese banco rojo con mucha publicidad y malas crónicas de los clientes, el Banco Santander. Lo del color rojo igual es un aviso... dicen. Luego, por supuesto, por cada cliente hay una historia. Resumimos la noticia que aparece en El Corso.es:

‘Espíritu y Espacio’ es el título de la exposición que, del 9 de febrero al 29 de abril, organiza la Fundación Banco Santander en la Sala de Arte de la Ciudad Financiera de Boadilla del Monte (Madrid) con los fondos de la Fondaziones Sandretto Re Rebaudengo. Son 124 piezas y 69 artistas de una veintena de países distintos, escogidas en base al criterio y la pasión de la propio Patrizia Sandretto, directora de la fundación, y con la intención de promover artistas, involucrar a más gente en el arte contemporáneo y colaborar con otras instituciones.

Habrá que moverse, porque Boadilla está donde Cristo perdió las zapatillas y se las encontraron los Monty Python, así que paciencia.



La otra es el intercambio de cromos, eso sí, siempre temporalmente, entre el Hermitage y El Prado. El primero es un museo peculiar, que se alimentó con las compras de los zares primero y luego del saqueo de las tropas soviéticas entre 1944 y 1945 en su avane sobre Alemania y todo el este de Europa. Nadie sabe a ciencia cierta cuántas obras de arte robadas en busca y captura se almacenen en los sótanos de este museo de San Petersburgo: muchas, sin duda, porque los rusos no dejan entrar ni a las moscas en esas galerías, por miedo a que los judíos y cristianos de medio mundo reclamen lo que es suyo.

El otro, El Prado, el templo, se formó con las compras estatales: primero de los Habsburgo, luego de los Borbones y después de los sucesivos gobiernos democráticos o no democráticos. Es un tesoro nacional sin precio alguno que va a ceder parte de nuestro patrimonio para exposiciones temporales a cambio de las piezas del Hermitage. Sinceramente: salimos perdiendo, pero es un gesto entre dos de las seis mayores pinacotecas del mundo que abre puertas a la convivencia cultural. Igual entre lo que llegue de San Petersburgo se cuela algo interesante que estuvo alguna vez en manos del mayor ladrón del mundo, Hermann Göring, que se hizo su propio museo de pintura a punta de pistola.

domingo, 6 de febrero de 2011

Número 13 de El Corso


Ya estamos aquí un mes más: cada número, un paso, una zancada.
En esta ocasión con reportajes sobre Coldplay en España, un anticipo de lo que será la edición “de crisis” de la feria de arte contemporáneo ARCO 2011 (con especial atención a las galerías rusas); el paso por Madrid de “Éxitus”, de Titzina Teatre y la gran incógnita de qué será de Apple una vez que Steve Jobs, el visionario, haya dejado la empresa por problemas de salud. También recordamos a Marcos Ana por su poesía y por os homenajes de otros a esta voz de la posguerra franquista, viajamos al Mar, como concepto y como recuerdo personal.



sábado, 5 de febrero de 2011

El mito de 'Akira'

Un simple zapeo por los canales de la TDT, que sólo han conseguido que haya más frecuencias para más telebasura, sirvió para darse de bruces con una revolución en la gran pantalla, en la pequeña y en el papel tintado llegado desde el Sol Naciente. Es ‘Akira’, la obra maestra de Katsuhiro Otomo, que a su vez bebe de la versión en papel (más de 2.000 páginas, en función de la edición realizada entre 1982 y 1993). Estrenada en 1988, apenas ha perdido vigencia, más bien, en comparación, sigue siendo la mejor película de anime de la Historia, con permiso del señor Miyazaki y su particular visión “europeizante”. ‘Akira’ fue revolucionaria, por completo, como lo fueron en su día ‘2001, Odisea del Espacio’, ‘Blade Runner’, ‘Ciudadano Kane’ o ‘Psicosis’: una maravilla visual que dio el impulso definitivo al manga en todo el planeta más allá de las series para niños que los europeos llevaban una década viendo. Hoy por hoy es casi un lugar común entre los amantes de la cultura del cómic, un clásico primigenio adorado por autores de Europa y EEUU. 

Nada de Heidi o Marco, aquello era manga japonés auténtico y con todo lo que lo hace diferente: ciencia-ficción, fatalismo, espíritu combativo, profusión de detalles, grandilocuencia, caos, algo de emoción y esa forma de narrar que vuelve loco a cualquiera y que convierte otros anime hijos de ‘Akira’ (como ‘Ergo proxy’, por poner un ejemplo), en auténticos laberintos donde se insinúa mucho más de lo que se cuenta. No es fácil, si no se pilla desde el principio, encontrar la senda para entender ‘Akira’, pero es, 22 años después, una sorpresa encontrársela en un canal de televisión. Concretamente La 2, el último refugio para ciertos tipos de oferta, igual que el programa de Vidal-Folch, ‘Nostromo’. Búsquenla en DVD, o bájensela, que tal y como está el patio casi sería una reivindicación política.  


miércoles, 2 de febrero de 2011

Cómo ser un buen periodista "cultureta"

Para ser un buen cirujano de la protoindustria cultural sólo hace falta seguir un breve pero virtuoso manual, compuesto de cinco pasos. Ojo, no es la fórmula mágica, porque en el fondo depende mucho del talento de cada uno, pero sobre todo, de la capacidad para ser un escéptico más allá del elitismo.

1. Flexibilidad. Ante todo hay que tener la mente abierta y reducir el número de prejuicios al máximo. No se puede acometer la tarea de la literatura, el cine o el arte con tópicos. No vale eso de “no lo entiendo” o “no me gusta”. No es posible hacer tabula rasa, pero sí empujar las ideas preconcebidas hasta el pozo profundo del subconsciente.

2. Aprendizaje. Hay que aprender, como con cada tarea y trabajo que hacemos en esta vida, pero aquí más que en ningún otro lugar, porque uno no nace aprendido, y mucho menos con arte contemporáneo. Hay que escuchar, buscar a maestros que sepan y preguntar sin miedo. Sobre todo, hay que escuchar.

3. Carnicería. Cuando tenemos toda la información, hay que trocearla. No ser cirujano, sino más bien un buen matarife que separe lo bueno del tufo a engaño. Está demostrado que siete de cada diez artistas son unos embusteros redomados que intentan colar como genialidad lo que sólo es puro artificio. Hay que tener mucho ojito. Y para ser un buen carnicero hay que saber mirar y aprender antes de soltar el tajo.

4. Mercadeo fenicio. Una vez que se tiene lo que importa, hay que saber vendérselo al público, por lo general sin exigencia alguna de ser culto. Así que si tiene usted una nube entre manos, conviértala en agua vendible, porque si no lo lleva crudo. A la gente común le importa un pimiento las idas de olla de Warhol, sólo quiere saber quién era y qué hacía, y por qué sus cuadros (que según un niño, parecían todos desenfocados… ¿?) son tan caros. Para todo lo demás está la UNED y las enciclopedias por fascículos.

5. Escepticismo. Jamás, nunca, never, never, never, se crea nada de lo que le venden. Aunque le guste. A nosotros nos encanta Enrique Marty, pero eso no significa que le riamos todas las gracias y ocurrencias. Para ser buen “cultureta” hay que coger distancia con los creadores y el corifeo que suele rodearles. Adoren ustedes a algún gurú del arte, pero nunca le den la mano del todo. Muchos se estrellan y anulan la reputación. Y sobre todo, la cultura es contaminante; hay que mantener la cabeza fría y tragar sapos de vez en cuando para mantener cierto equilibrio y libertad de opinión. Si alguno le dice “Ya no me haces caso”, hágase el sueco y no haga ni puto caso.

lunes, 31 de enero de 2011

De John Barry al ABC

Ya hemos pedido perdón tantas veces que mejor no hurgar: pero tenemos que volver con un RIP más y un par de recomendaciones. Descanse en paz uno de los hombres que pusieron sonido de fondo al cine de los años 60 y 70, en parte responsable de ese soniquete pop y lounge de decenas de películas de ambas décadas. John Barry, padre también de la sintonía original y de muchas de las BSO de la saga James Bond. Un final que deja huérfanos los oídos. Suyas fueron las BSO de ‘Memorias de África’, ‘Bailando con lobos’ o ‘Cowboy de Medianoche’.

El par de recomendaciones: el Museo de la Ilustración de ABC junto a Argüelles, en Madrid, un repaso a la Historia del semanario ‘Blanco y Negro’ y también al devenir histórico de España en esos cien años y pico de existencia periodística. Desde el novecentismo inicial al Mingote de todas las épocas.

Segunda recomendación: el ‘Diccionario de literatura para esnobs’, un canto al elitismo del conocimiento que en sociedades abotargadas como la nuestra, donde el miedo a destacar por el intelecto es un pecado inasumible por el resto de la manada. Escrita, por supuesto, cómo no en este tipo de temas, por un francés, Fabrice Gaignault

miércoles, 26 de enero de 2011

Aplauso para Álex

El gremio del cine español empieza a comprender, a hostia limpia (con la mano abierta, dejando marca), que vivimos en otra era en la que los latigazos no sirven para nada. Álex de la Iglesia, en un ataque muy personal de sentido común, pragmatismo e inteligencia, se dio cuenta de que luchar contra la Red es como meter el mar en un cubo de plástico y ha dimitido. Además, ni los internautas son desdentados y curtidos marineros con garfios ni los autores son totalmente dueños de su obra. Mucho más los músicos y los cineastas. El resto, puede; ellos, no. 

Dimite y se va porque habló con el otro lado, porque se dio cuenta de que se estaban cometiendo excesos, porque se percató de que González-Sinde es de largo la peor ministra de Cultura de la historia de la democracia española, incapaz de consensuar nada, escorada hacia el bando de la ley represiva y de los intereses de las majos americanas. Y al final, ¿quién iba a pagar el pato? Pues los de siempre, los usuarios. La Innombrable ya ha empezado a recular, consciente de que cada cual recoge sus soplidos en forma de huracanes, y  mucho más cuando el viento viene de un pueblo hasta las pelotas de tener que soportar a cuatro tarugos que piensan que seguimos viviendo en la era de Gutenberg y del CD. 

¿Por qué la piratería es más fuerte en España? Pues porque en el mundo civilizado la música y las películas tienen pactos comerciales para venderse por la red a precios bajos. Y ya está. Ganan todos. Si alguien puede gastarse 20 euros en iTunes comprando 20 canciones distintas a poco menos que un euro, y lo hace, ¿por qué no se lo gasta en un CD? Pues porque ese modelo de negocio está muerto, tanto como la música de Alejandro Sanz y compañía, que presumen de ser abiertos y cosmopolitas y luego reaccionan como los patrones del siglo XIX cuando les tocan el bolsillo: a palos. Aplauso cerrado pues para De la Iglesia, que le ha echado bemoles. Todo lo demás es ruido de fondo. 


lunes, 24 de enero de 2011

Saber es poder, salvo por aquí

¿Qué es mejor, leer sobre los orígenes del hombre, sobre los caminos que toma el arte contemporáneo o sobre cómo el teatro es ya el refugio escénico de muchos espectadores o sobre qué día y quién inicia las obras de un edificio en una calle cualquiera de una ciudad cualquiera? La propia pregunta ofende al oído, pero aquí no somos objetivos. Al periodismo, salvo en los medios grandes o con miras grandes, no interesa ni lo más mínimo la cultura, la educación, las artes o la ciencia (que nosotros entendemos como un todo global), ocupan el espacio que dejan vacío otros campos más interesantes: en los medios nacionales la lucha partidista, las cifras económicas o las polémicas sociales; en los medios pequeños, el urbanismo, la servidumbre al cacique municipal de turno o los sucesos. O el espacio para columnistas supuestamente provenientes del mundo cultural pero que sólo rebuznan sus frustraciones sin dar nada más que coces: dar ideas o intentar que el público sepa algo más es para Diego A. Manrique.

España se llena de eunucos mentales más propios de la Ciudad Prohibida que de empresas, que no ven más allá de la escasa formación recibida en universidades que estafan a sus alumnos haciéndoles estudiar cuatro o cinco años lo que podrían aprender en dos, o incluso en uno. Ni el oficio es culto ni se le esperan grandes destellos de inteligencia. Mucho más cuando la industrialización de la información ya no deja espacio para reinvindicar nada parecido al servicio público. El capital manda, no por mezquindad, más bien por pura inercia. Existen encorbatados opulentos que censura, cierto, pero es bastante menos su efecto que el "dejarse llevar" diario en el que parece que se impone la idea más populista. Porque hay que vender.

La cultura se queda sin espacio, en la línea de los temas de educación y de ciencia, subordinados muchas veces al mercadeo tecnológico que tanto tirón tiene. Interesa más un bache en una avenida que un nuevo libro, vende más un muerto con sábana enrojecida por la sangre que el conocimiento, que nos hace libres; es mucho mejor patalear por unos folletos de arte contemporáneo del DA2 subidos de tono que interesarse de verdad por los talleres infantiles que han educado a cientos de niños. Sangre, sexo y sumisión antes que arte y conocimiento. No ya exposiciones, también ciencia, esa niña apaleada de la sociedad española, maltratada en todos los medios salvo en elmundo.es y esporádicamente en 'El País' o 'ABC'. Esas carencias afectan luego al propio desarrollo cultural, porque la atención queda siempre en lo mismo. Y afecta a la educación, convertida en un mero sistema de baby-sitter para menores de 18 años más que en el horno para cocinar futuros buenos ciudadanos. De estos polvos luego salen las riadas de lodo intelectual que rellenan redacciones y empresas.

sábado, 22 de enero de 2011

La concha perdida

Nada mejor para generar nuevo patriotismo barato que el patrimonio artístico. Una vez superados los tópicos nacionalistas, ideológicos y religiosos, en algunos lugares parece que no hay mayor patria que un edificio del siglo XVI. Lo de la Casa de las Conchas es un orgullo, pero que recordemos hay otra parecida en un pueblecito leonés, pero bueno... es otra historia. Lo que no es un topicazo es la facilidad del Ministerio de Cultura para perderse en sí mismo. Entre unos jefes de prensa que se pierden entre informes que no son suyos, empresas que practican la omertá para evitar perder un contrato público y los zizañeros que se consagran a esa nueva religión de petrófilos en forma de asociaciones de amigos del patrimonio, van a conseguir que acabemos el resto tirándoles cócteles Molotov a la Clerecía y cualquier cosa con más de 200 años. Con lo bonito que es el aluminio y el cristal... o no. 

Cuando una región no tienen industria, dicen, tiene turismo. Castilla y León tiene mucho de eso: arte, historia, gastronomía... cosas mayores, pero también menores. La progresiva desindustrialización de España en favor de un modelo de economía de servicios a otros tiene este tipo de cosas. El turismo como la panacea, como el Santo Grial, la cultura como un producto más y no como un añadido de valor a una sociedad que merecería mucha más cancha. La economía del conocimiento es el futuro, pero aquí sólo existe la economía del paseo: El Prado, el Thyssen, la Casa de las Conchas, las rutas gastronómicas y del vino... Navarra, Euskadi, Cataluña y Madrid son las regiones más ricas de España. ¿Razones? Puede que muchas, pero no es casualidad que sean las que más invierten en investigación, en educación, en tecnología, y las que tengan registradas el mayor número de empresas de ciencia y tecnología. En este mundo no hay casualidades, sólo efectos colaterales de buenas y malas decisiones. Mientras tanto, la Casa de las Conchas sigue sin una de ellas. No se nota mucho, pero... algunos ya tienen bandera bajo la que marchar al paso, o para quejarse, con razón, por cierto. 




jueves, 20 de enero de 2011

Barcelona Negra

No hay muchas cosas más transgresoras que el crimen, y cultivarlo ya es todo un arte. “Crímenes de papel”, que dicen los policías de verdad; “papel para matar y criticar”, dicen los escritores. BCNegra 2011 es otra cita más del panorama de un género que revienta por lo que vende y el peso social que tiene ya. Dijo un crítico que la serie negra, la novela negra, lo que puñetas sea más el adjetivo “negro o negra” ha conquistado el mundo desde los metros y los autobuses. De literatura de género tomada como de serie B a ser el salvavidas de muchas editoriales. Porque todos sabemos que la literatura por la literatura es fuego fatuo que sólo leen un puñado, o todos, pero cuando son clásicos, lo que suele suceder demasiado tarde para el gusto del autor. Barcelona se rinde a su gurú del género, Manuel Vázquez Montalbán, hombre de aspecto tristón, casi en blanco y negro eterno; y el resto del país, desde Getafe a Gijón o Salamanca (esperanzas puestas en el Congreso Negro, diminuto pero resistente ahora y siempre al invasor del desánimo), le promete al finado un ciclo de cine y menús especiales en varios restaurantes. Una alegría de vivir en el crimen, con la librería Negra y Criminal al frente y muchas esperanzas de que los rincones oscuros del alma sobrevivan a los palos de la falta de dinero. De momento, del 31 de enero al 6 de febrero en BCNegra 2011


martes, 18 de enero de 2011

Albert Boadella dice que somos calvinistas

Frase de nuestro querido (sean cuales sean sus neuras, manías y apetencias políticas) Albert Boadella. Siempre nos ha gustado ese espíritu de mosca cojonera, como de bufón abofeteador de esta España llena de prohombres cobardes al buen estilo de Maupassant. Dice esto el interfecto: "Nos estamos convirtiendo en un país prácticamente luterano o calvinista. Va desapareciendo nuestra civilización mediterránea y entra el puritanismo de las grandes potencias". ¡¡Ojalá fuéramos un país algo más puritano pero protestante!! Con doble signo de exclamación. El calvinismo, y por extensión todo el protestantismo de raíz germánica (el anglicanismo algo menos, el baptismo es casi una broma…), tiene el efecto perverso del puritanismo, si bien el mayor país calvinista del mundo es Holanda, patria del vicio y el fornicio legalizado, así que tampoco sería tan malo: a mayor prohibición, más gusto en trasgredir. 

Si fuéramos protestantes habría mayores mecenas, más amor por la cultura y la ciencia, probablemente un sistema educativo más estricto y eficiente, también es probable que hubiera menos corrupción o cuando menos estaría menos tolerada, y sin duda alguna el espíritu de sacrificio en el trabajo estaría presente en cada rincón. Básicamente, España no sería España, sería otra España, más eficiente, más culta y más germánica. Mejor, vamos. Civilización mediterránea sólo ha habido una, la grecolatina, porque el resto ha dejado rasgos pero no ha dominado de verdad. Somos el pálido reflejo de aquel mundo, y aunque hemos mejorado muchas cosas de ellos, nuestro anhelo europeo de ser de nuevo Grecia y Roma juntas se esfuma. Para ser un país mediterráneo amante de la vida y luego estar cargado y lleno de prejuicios y de malos hábitos, sería preferible ser una república calvinista como Dios manda. ¿O no?


domingo, 16 de enero de 2011

El refugio de la ópera

No deja de ser curioso que sean los cines los que más hacen por evitar que la ópera desaparezca en España. Aumentan las retransimisiones en directo o pregrabadas de los grandes estrenos allí donde sí llenan y tienen un público ferviente (Italia, Francia, Alemania, Gran Bretaña, Rusia), como hacen en Salamanca los cines Van Dyck. Con apenas cuatro auditorios en condiciones en todo el país y no demasiado público, se hace muy complicado sacar adelante el que es el mayor espectáculo escénico imaginable, uno de los pocos capaces de aunar música, arte pictórico, teatro e incluso danza en una sola obra.

Pero en España siempre ha existido este tópico de que la ópera es para ricos, un tic burgués que sólo demuestra que para algunos el arte y el conocimiento están por debajo de sus condicionamientos sociales. La música es universal y no admite fronteras económicas, políticas o ideológicas. Como la ópera era consumida en masa por la burguesía, como un signo de distinción artificial, las partituras y la música pasaron a ser un productor por y para ricos. Ese salto es falso, hipócrita y un error más de una izquierda que se alejó de sus raíces ilustradas para sumirse en la masificación cultural. Quien ata las artes por cuestiones políticas, como hacen PP y PSOE allí donde gobiernan, demuestra su cortedad y su mediocridad. Por eso la empresa privada es tan necesaria, para rellenar el hueco que dejan programadores y técnicos que miran la pela par acontentar gusto peregrinos en lugar de hacer pedagogía y educar. Y para botón de muestra, miren dentro del Liceo...