
Al final vamos a tener que crear una etiqueta en el blog llamada “RIP” porque se confirma la ley no escrita que inventaron en California hace años: las celebrities mueren de tres en tres. En cuanto uno cruza al otro lado detrás se van otros dos en cuestión de horas. En España y Europa, como no tenemos un star-system bien plantado perdemos cosas peores: autores, artistas y pensadores. Primero se fue José Luis López Vázquez, y ayer, en cuestión de 24 horas, murieron Francisco Ayala y en París Claude Levi-Strauss, padre de la antropología moderna. El primero un escritor, profesor y ensayista único que cubrió un siglo de nuestra identidad histórica y vio pasar de todo: la monarquía alfonsina, la dictadura de Primo de Rivera, la República, la Guerra Civil, el franquismo, el exilio, la Transición y la democracia. Más, imposible.

Y en Francia se les heló el desayuno al enterarse que uno de los pocos filósofos y pensadores de entidad que le quedaba a nuestro vecino (que sigue en caída libre culturalmente, bien detrás de su lengua anquilosada…) había fallecido. Levi-Strauss (foto del despacho), el pensador clave del siglo XX, el que elevó el estudio un poco más al desarrollar toda la etnología moderna, se había ido discretamente. Tenía 101 años, sólo dos menos que Ayala, la voz de nuestra memoria que ahora se ha quedado afónica. Europa pierde a sus genios consolidados por puro agotamiento, porque no pueden vivir más ni crear más de lo que han hecho. En parte porque la decadencia cultural que sacude a Europa desde 1945 nos impide ascender un poco más. De cómo el continente y su isla preferida (esa pérfida Albión esquizofrénica que ni traga a sus antiguas colonias ni termina de ser europea) se han ido al hoyo de la historia en creación cultural ya hablaremos otro día. Por ahora baste decir que somos todos un poco más pobres intelectualmente, y que sólo nos queda rezar para que alguno de los profesores o novelistas desconocidos que pululan por España, Francia, Alemania, Irlanda o Italia espabile pronto.







Segunda Tragedia: 'El País Semanal', ese antiguo suplemento dominical de calidad y prestigio que muchos ansiaban leer durante toda la semana para completar el placer del domingo, ha puesto en marcha una campaña publicitaria fusilada por otros medios más pequeños. El "Yo leo El País Semanal" les va a costar varios lectores, nosotros. Explicación: la nómina de incongruentes aburguesados que han usado para publicitarse puede valer con su público objetivo (rojillos variopintos menores de 45 años residentes en grandes centros urbanos con tendencia a dejarse llevar por la voz invisible de la propaganda) pero no para otros. Usar como ejemplo al Robinson Crusoe de sí mismo de Agustín Fernández Mallo, a Alejandro Sanz (!!!), la siempre amodorrada y lenta Rosenvinge y Boris Izaguirre (conocida en los medios como Su Majestad Isabel III de Inglaterra) le quitan las ganas de leer a cualquiera. El único que merece la pena de todos los que están ahí es Joaquín Reyes, el particular pynthonesque español que con Muchachada Nui ha dejado el listón pero que muy alto. Definitivamente no nos queda nada, ni 'El Mundo', ni 'El País' ni 'Pub....' (jajajajajaja).







No hay nada malo en ser la oveja negra: es saludable. No se trata de ser Pepito Grillo, porque el insecto en cuestión era un moralista insufrible que se pensaba que todos los demás somos idiotas. Básicamente el Pepito Grillo piensa que sus consejos son incuestionables y que cuando dice o hace algo carga con la cruz del mundo a cuestas. Cuánta egolatría moral. 



