martes, 25 de octubre de 2011

La biografía de Steve Jobs


Cada vez está más cercano el momento en el que la primera biografía "autorizada" de Steve Jobs vea la luz, de las primeras también que no caen en la trampa del bombo perpetuo. Como decía ante las cámaras uno de los privilegiados lectores asiáticos que acudieron ayer a comprar 'Steve: the book of Jobs' (Walter Isaacson - Editorial Debate), "espero que sea un libro que le humanice, no que le describa otra vez como un dios". Su autor, Walter Isaacson, forjó una profunda admiración por el personaje y la persona en sus cerca de 40 entrevistas, pero también deja constancia de las manías, la soberbia, el perfeccionismo y lo fatuo que podía llegar a ser el hombre detrás de la manzana. En España la edita Debate y sale a la venta el próximo viernes. Al parecer, una de las pocas cosas que hizo Jobs con el libro fue cambiarle la portada para poner esa foto en blanco y negro con su jersey de cuello de cisne que tan famoso le hizo.

Jobs, según el anticipo del libro, fue un verdadero visionario que quería unir arte y tecnología. Algo de eso ya se ve en la película 'Los piratas de Silicon Valley', pero con un trasfondo de evidentes conflictos psicológicos que Isaacson coloca en su justa medida: era muy exigente consigo mismo, y esa actitud la proyectaba, a veces con muy mal genio, sobre los trabajadores. Creó productos que la gente no necesitaba, pero la gente acabó adorándolos, y a él siguiéndole como a un gurú espiritual más. Entre algunas de las perlas del libro está su negativa a hacer caso a los médicos por su cáncer: prefería comer naranjas a tomarse las medicinas, lo que agravó el desarrollo de la enfermedad. También su admiración contradictoria hacia Bill Gates, su apoyo a Obama (aunque obligó al presidente a que le llamara si quería conocerle) y el desprecio que sentía por sus competidores. Trabajó hasta casi el momento antes de su muerte, y su objetivo estaba centrado, siempre según Isaacson, en Apple TV y los libros de texto.

lunes, 24 de octubre de 2011

'Assassin's Creed' al cine


Hace no mucho adelantábamos la siguiente entrega de la saga 'Assassin's Creed', en este caso la llamada 'Revelations', pero también es cierto que en muy poco tiempo también este videojuego, de los más exitosos en los últimos años, dará otro salto: al cine. Sony Pictures está preparando la transición a la gran pantalla de la creación de Ubisoft. Aunque el acuerdo no está cerrado en papel y tinta, sí que existe la idea de convertir en franquicia cinematográfica la historia de la secta de los asesinos a partir de personajes como Altaïr, Enzo Auditore y su enlace con el presente, Desmond Mies. El pulso con la productora rival Universal parece haberse decantado por la multinacional japonesa-americana, si bien el control del producto seguirá en manos de la división de cine del estudio, Ubisoft's Motion Pictures. Ambos estudios ya colaboraron en el pasado en el caso de la adaptación de 'Prince of Persia', aunque con menos éxito del deseado. Mientras, 'Assassin's Creed: Revelations' llegará el próximo noviembre para Xbox 360, PS3 y PC.


Raymond Roussel y el Reina Sofía


El próximo 26 de octubre el Museo Reina Sofía pone en marcha su particular rendición de armas a la figura del escritor Raymond Roussel (París, 1877 - Palermo, 1933), autor de una obra poética, novelística y teatral sin parangón en la historia de la literatura, tanto por la singularidad y exuberancia de su universo narrativo y visual como por la metodología que ideó y que, poco a poco, fue perfeccionando y complejizando. Su proceso de trabajo partía de la creación de dos frases fonéticamente casi idénticas pero con sentidos y significados muy diferentes, para luego tratar de escribir un relato que pudiese empezar con una de ellas y acabar con la otra. En la exposición se analiza la influencia que ha tenido Raymond Roussel en el arte moderno y contemporáneo a través de una amplia selección de trabajos en diferentes formatos (pinturas, fotografías, esculturas, ready mades, instalaciones, vídeos...) de una treintena de artistas. Una influencia que ya reconocieron los surrealistas y otros creadores vinculados a las vanguardias históricas, desde el surrealismo a otros "ismos" que marcaron la historia del arte en el siglo XX. Hasta el 27 de febrero de 2012 en el Edificio Sabatini (planta 1).


domingo, 23 de octubre de 2011

Sin dinero no hay Pompeya



Otro trozo de muralla milenaria de Pompeya ya es gravilla. Lo que no logra el Vesubio, ni los terremotos, ni la Camorra napolitana lo está consiguiendo la desidia cultural del gobierno de Berlusconi. Lo que en España sería en muchos sitios un anatema, como la protección del Patrimonio Artístico (en Castilla y León es dogma de fe mimar las piedras), en esa Italia que se deshace como un azucarillo es una realidad. Italia tiene dinero suficiente para proteger su patrimonio histórico, pero Berlusconi decidió cortar por lo sano con las subvenciones porque "eran cosas de la izquierda radical". Fuera o no cierto, el mayor tesoro que tiene el país junto con su talento literario se ha ido al limbo de los ejecutados, porque sin fondos para poder luchar contra la lluvia y al erosión, culpables del último derrumbe de ruinas en Pompeya, no hay forma humana de parar el golpe del tiempo. Lo único que esperamos es que esa manía berlusconiana y tan derechista no llegue a un país que actualmente (por no mucho, quizás) está en manos, locales y autonómicas, del PP. De lo contrario corremos peligro de perder lo que hace a España diferente, y que en Italia ya es una agonía sin fin, tal y como demuestran los miles de blogueros italianos, furibundos y a la espera de que el viejo verde bunga-bunga desaparezca.



viernes, 21 de octubre de 2011

Las tres versiones de La Cosa



Otro remake más, precuela o como lo quieran llamar. Lo de 'La Cosa' va camino de ser todo un nicho: se habla incluso de la posibilidad de reconvertirlo en serie de sci-fi, o directamente en una novela gráfica. Se explotan los nichos argumentales al máximo porque no hay ideas nuevas. Los guionistas de más talento migran en masa a las cadenas temáticas americanas para dar a la pequeña pantalla, y al mundo de las series de ficción, una nueva Edad de Oro.

Y los demás parecen limitarse a reconvertir un gran clásico de los años 80 en un refrito. No han sido muy buenas las críticas a la nueva versión, con influencia escandinava y europea en la producción y dirección, pero es una ocasión para hablar de una película, la original, que a su vez era el remake de otra. Es decir, que lo que se estrena hoy es una versión, de una versión, de una película de 1951 basada a su vez en un relato literario original más antiguo de Don A. Stuart titulado 'Who goes there?'.

Toda una cadena de vampirizaciones que dan como resultado el nacimiento, en 1951, de todo un género. Porque lo más grande de esta historia, 'El enigma de otro mundo', es que daba pie al nacimiento del género de la ciencia-ficción en el cine americano, que hasta entonces se había mostrado más que reacio a adaptar ese tipo de películas. Pero era otro tiempo de posguerra, donde la Guerra Fría ya tomaba cuerpo: era la era post-Roswell, cuando decir Área 51 todavía no era un lugar común pero mirar a la noche para ver ovnis sí que era ya una razón de ser. Cambió la sociedad, cambió la cultura y al llegar el filme, la gente ya estaba predispuesta a arquear las cejas. Una pena que hoy en día no haya nuevas ideas, sólo remakes y adaptaciones de o versiones de, todo un síntoma de por dónde van a ir las cosas: cuando la gente habla de fusiones y de mezclas suele ser el principio de una enfermedad, la falta de creatividad, que está matando el cine pero, por lo menos, le da alas a la televisión. Las musas aprietan, pero parece que por ahora no ahogan.

domingo, 16 de octubre de 2011

El eterno retorno zombi


Como en el eterno retorno de aquel bucle filosófico que fue Nietzsche, todo vuelve en esta vida de crisis cíclicas y modas pasajeras. Los zombis, tan denostados por cutres y poco efectivos a la hora de aterrorizar al personal, han vuelto. Una vez que se ha explotado a fondo el abanico de opciones más clásico (vampiros, hombres lobo, fantasmas) no queda más remedio que recuperar viejas glorias de siempre: tipos de tez cuarteada, roja y grisácea, de expresión muy limitada y con una sola obsesión, comerte tu cerebro o lo que puedan de tu cuerpo.

Están por todos lados, y el hecho de que una maravilla televisiva como 'The Walking Dead' haya asombrado al mundo es una demostración de que la cultura, y más concretamente el enriquecido y poderoso mundo audiovisual, vive de los retales del pasado, incapaz ya de crear nada nuevo que no sea sentando el culo sobre los hombres de gigantes ya muy cascados y viejos. Luego, si una idea es buena, la explotarán hasta la saciedad: no es algo endémico de España. Pasó con la épica fantástica a raíz del desembarco de 'El Señor de los Anillos'; salieron historias del mismo tipo a mansalva, pero pocas tuvieron el mismo éxito y fuerza que la pionera rescatadora del género.

Ahora, con 'The Hobbit' en preparación, de aquí a dos años volverá a desatarse la fiebre por ese camino, quizás con tanta fuerza como se ha explotado en literatura, cine, televisión y cómic el mundo zombi, siempre tan encantador y dado a gastar bromas. Es un terror de segunda, con mucho más humor y argumentación, porque los zombis ya no son el leitmotiv de todo, sino la pimienta del plato. Y muchas veces con sátira, y si no, que se lo digan a José Miguel Fonollosa, que con 'Los muertos revivientes' le ha dado la vuelta al calcetín a la historia, satirizando 'The Walking Dead'. Si habrá tenido éxito el retorno de lo zombis que ya hasta le dan collejas. Así que nada, a esperar a la siguiente ola.

martes, 11 de octubre de 2011

Así deberían ser las escuelas




  1. En un mundo ideal la educación sería el pilar básico de una sociedad.
  2. En un mundo ideal, la educación estaría basada en el fomento del talento, el sacrificio personal, la explotación de los recursos humanos que ofrece cada generación y en la disciplina para formar la mente de cada futuro votante y contribuyente.
  3. En un mundo ideal, el sistema educativo habría sido pactado en el principio de los tiempos democráticos y apenas habría habido reformas salvo para mejorarlo.
  4. En un mundo ideal los partidos políticos no utilizarían la educación como ajuste de cuentas ideológico entre dos estilos abocados al fracaso y la muerte por hartazgo de los ciudadanos.
  5. En un mundo ideal la sociedad y las familias no empujarían a sus hijos hacia la universidad como si fuera la panacea para todos los males y frustraciones de padres y familiares, sino que darían crédito y confianza a la denostada Formación Profesional, que es la herramienta que hizo de Alemania la potencia económica que es hoy.
  6. En un mundo ideal los presupuestos en tiempos de crisis se recortarían en todo salvo en Educación y Sanidad: Alemania no quitó un euro, sino que aumentó el presupuesto en I+D y en educación.
  7. En un mundo ideal los maestros y profesores serían la flor y nata salida de la universidad, porque son los responsables de que la siguiente generación sea mejor que la anterior.
  8. En un mundo ideal los maestros y profesores estarían bien formados y no tendrían la actitud de funcionario pendenciero que tienen muchos de ellos: por cada profesor genial hay al menos dos que no merecen tal calificativo.
  9. En un mundo ideal, la cultura estaría ligada a la educación.
  10. En un mundo ideal, nada de lo anteriormente dicho sería necesario decirlo. Porque estamos absolutamente convencidos de que ni el PP, ni el PSOE ni nadie lastrado por los intereses partidistas y económicos tiene la más mínima intención de arreglar el principal talón de Aquiles de un país lleno de talento gobernado por imbéciles.

viernes, 7 de octubre de 2011

Número 21 de El Corso



Este mes El Corso se centra en uno de los nuevos y grandes valores de la literatura “en negro”, Carlos Salem, un hombre orquesta capaz de tener dos vidas en una: la primera en su Argentina natal, la segunda en España como escritor prolífico y diferente. En Ciencia nos volcamos con el programa SETI, en tecnología ponemos la vista en uno de los videojuegos que más récords está rompiendo, ‘Gears of War 3′. El Cine se lo dejamos a una nueva colaboradora, Nerea, que narra cómo empezó el cine en Salamanca a principios de siglo, cuando era una ciudad pionera. También ponemos la vista en el Centro Dramático Nacional de Madrid con un puñado de buenas obras teatrales, y descubrimos a una nueva voz escandinava, Agnes Obel.

Un adiós comedido


Algo de humor para despedir a un gran hombre: "Hoy es un día de fiesta para todos los portátiles negros que crujen cuando se abren". Steve Jobs nos ha dejado algo huérfanos, demasiado pronto, con la idea de que nunca sabremos qué hubiera podido hacer más que lo que ya hizo. Una gran tragedia para los amantes de la tecnología humanizada; día festivo para los mediocres que juzgan el trabajo y el ímpetu ajenos para quitarle valor, como si Jobs hubiera sido un capullo cualquiera; día de fiesta para sus competidores, que saben que de golpe han reducido al menos un 5% su diferencial con Apple simplemente con que él no esté en el edificio de la compañía. Y un largo adiós comedido, no histérico al estilo de Jacko, Elvis o Amy. Los freaks son así: pasionales, pero con retardo y limitador.


Ya dijimos todo lo que había que decir en la web de El Corso, así que en este blog nos quedaremos con una frase que le define perfectamente, a él y a una manera de entender la excelencia: "Si eres carpintero y haces una cajonera, y quieres hacer una buena de verdad, usas maderas bonitas y de calidad para hacer el frontal y los paneles de los lados. Pero luego no usas un contrachapado para el fondo, porque aunque no se vea usas una buena madera, porque sabes que para que sea una cajonera buena de verdad es lo que tienes que hacer".

lunes, 3 de octubre de 2011

Adieu, Salamanca


Este post será uno de los últimos que hagamos sobre Salamanca, un lugar que cuando todo empezó, allá por el filo de la navaja que iba entre 2007 y 2008, tenía algo llamado "programación cultural". La crisis, la ignorancia, las consecuencias de las erróneas decisiones de otros y cierta manía persecutoria hacia determinadas cabezas pensantes, ha dado como resultado lo que tantas veces habíamos predicho: si todo depende del dinero público la calidad baja, el tirón popular también, y de paso, la ciudad se queda sin nada que llevarse a la boca salvo los puñeteros pinchos.

Ni un alcalde atolondrado ni un funcionario calvo y mudo tienen la llave para vender motos que no existen. Los jubilados y rentistas de Salamanca le aplaudirán con las orejas mientras dan vueltas a la Plaza Mayor buscando sitio en alguna terraza o poniendo a parir a Zapatero, pero a los que todavía les brilla algo por encima del extenso territorio de las cejas sólo nos queda darnos la vuelta y dar la espalda hasta que haya más dinero, mejores ideas o simplemente más voluntad de ser lo que habían cacareado que se quería ser. Al final todos los que decían que Salamanca no tenía público formado para tanta oferta van a tener razón: una ciudad con dos universidades, dos conservatorios, decenas de bibliotecas y que parece estar pastando en el campo. No hay gusto formado, ni ganas. Los asiduos son una minoría harta de peregrinar al Liceo y al CAEM para menudencias.

Si quitamos ciclos de cine y exposiciones, que van aparte, entre octubre, noviembre y diciembre sólo hay 25 actividades de escena o literarias, más o menos lo que podía haber en un buen mes en 2008. Y que lo mejor que pueden darle al personal sea algo impuesto desde fuera, el concierto de Amaral del día 18 de noviembre con nuevo disco, o un efímero paso del Ballet Nacional de Cuba, es para pensárselo. Mucha Charo López, mucho Luis Merlo y después el inmenso vacío de lo mediocre que cualquiera puede ver en otro lugar. García-Bernalt dijo una vez que no se había aprovechado la ocasión de 2002 para crear un tejido cultural sólido que sobreviviera. En lugar de pensar a largo plazo se pensó a corto plazo, algo ya habitual en las Españas de Taifas en las que vivimos, errando el tiro y desperdiciando una oportunidad de oro. Una pena. Así que esta ciudad, salvo milagro, ya no dará mucho de sí.

domingo, 2 de octubre de 2011

No hacía falta, de verdad


El mundo no necesitaba otra versión más distorsionada e infantiloide de uno de los libros clásicos que han forjado muchas mentes. Ni la memoria de Alejandro Dumas ni sus adeptos necesitaban tampoco que volvieran a usar el más célebre folletín novelesco de todos los tiempos como papel higiénico para que una industria decadente que necesita poner 3D a todo para ser solvente, y además no se corta un pelo vendiéndolo como tal, consiga boquear un poco más.

Desde este rinconcito lanzamos una verdad como un templo: todavía no se ha hecho una versión realmente buena de los Tres Mosqueteros, porque casi siempre la han hecho reductos del fascismo encubierto como la Disney o productoras americanas más pendientes de contentar a una familia del Medio Oeste que de hacer una verdadera obra de arte cinematográfica. Y se han hecho tantas versiones que sospechamos que aunque un genio dé con la tecla, pasará sin mucha pena ni gloria. Para los que leímos tantas veces esas novelas es casi un escupitajo en el ojo de cristal de una nostalgia que vivió tiempos mejores. No ayuda tampoco ver a Milla Jovovich envejecer y además hacer papeles cada vez más malos. Desde que hiciera de Juana de Arco, estéticamente vistosa pero que fue la pequeña tumba de Luc Besson, suya y de su matrimonio con Milla, por cierto, esta chica no hace una a derechas si no es cargándose zombis o lo que sea que sale en Resident Evil, que sólo me quedaba claro en el juego, no en los filmes. Orlando Bloom es otro que se quedó tocado después de su paso por Nueva Zelanda para 'El Señor de los Anillos'.


En cambio llama la atención, por lo que promete si le dejan, alguien como Ray Stevenson, un secundario habitual de películas de época y como el legendario Tito Pullo de la serie 'Roma', y que aquí hace de Porthos. Stevenson no engaña, es un actor de carácter, de género, que solventa lo que hace con ese toque de condescendencia de quien sabe que ha nacido para hacer esto y para, si se tercia, hacer algún Shakespeare si le dejan. En la serie de TV fascinó y creó toda una legión de seguidores que ahora le encuentran en todo tipo de papeles alimenticios y que sueñan con verle de protagonista, algún día, o cuando menos, al lado de un actor que pueda darle más fuerza a su compañero de pantalla. Vamos, que no hacía falta, de verdad, que volviérais a escupirnos a la cara. Lo del cine familiar y para niños dejádselo a Disney, pensad que los adultos nostálgicos somos más.



miércoles, 28 de septiembre de 2011

Adieu, Mostra de Valencia


Otro tajo más. Ahora la Mostra de Valencia, cuyo precio (1,7 millones de euros) al lado de lo robado a la cosa pública en Valencia en estos años de dominio político conservador no es ni una pequeña sombra. Y sin embargo, es el signo de los tiempos: se recorta dinero de lo obvio (cultura, asistencia social, quizás educación, quizás sanidad) y no se reestructura el sistema para que todos puedan tener suficiente. El recorte es la vía fácil, y las artes y las ciencias son precisamente la diana perfecta porque no hay un verdadero lobby de la industria cultural que presione en contra, sólo quedan autores y artistas que no son bien recibidos por una sociedad que empieza a dar síntomas de engreimiento de su ignorancia, muy al estilo de EEUU.

Según la alcaldesa Rita Barberá, el dinero se destinará a "otras cosas más necesarias", y como eso no sea tapar agujeros en forma de salarios, impagos de facturas de la ciudad o servicios públicos, pues no tiene ni la más mínima justificación. No es que desaparezca este año, es que ya no volverá, suponemos, hasta que las vacas engorden, vuelen y a ser posible sean de otro partido. Las razones pueden ser muy peregrinas (falta real de dinero, ajuste de cuentas con la intelectualidad valenciana que embistió contra el PP por lo de Camps, quizás la sibilina mano del catalanismo en la cultura de la ciudad...), pero lo hecho, hecho está, y por lo tanto más valdría ir pensando en cómo traer de nuevo la Mostra a Valencia sin dinero público, con empresarios, con productoras, con distribuidoras, con los que se mueven de verdad, y por supuesto poner un montón de gorilas en la puerta para que a la Barberá, el reverso tenebroso del Mistral, ni se le pase por el entrecejo celtíbero poner los pies en los cines.

domingo, 25 de septiembre de 2011

El hedor de lo rancio


Alguien en Asturias parece haber decidido torpedear a toda costa el legado cultural moderno que tiene ese peculiar rincón del norte. Sólo los descreídos y los ingenuos creen en las casualidades, y parece muy obvio que los frágiles nuevos amos del Principado (gobiernan en minoría, a saber si terminan la legislatura), los hidalgos de Paco Cascos, han decidido pasarle la factura ideológica a muchos inventos: la Laboral, la Semana Negra de Gijón, y ahora el Centro Niemeyer de Avilés. En Oviedo no tendrán que pasar la guadaña porque allí no ha habido nunca demasiado que ver, la verdad, arquitectura aparte. Según una noticia de hace algunos días, una auditoría interna del gobierno autonómico ha detectado muchos gastos sin justificar en la construcción del centro. ¿Ah, pero te sorprende?

















Los pufos de la construcción son muchas veces un mal menor en pos de algo mucho más grande: seguro que Tutmosis IV hizo ingeniería contable para construirse un palacete nuevo en Tebas, o los faraones anteriores para edificar Gizeh, y qué decir de los romanos, que elevaron la corrupción urbanística al grado de arte (su sangre corre por las venas de medio Levante español). Sin embargo, algo nos dice que detrás de una sospecha tan grande hay una intencionalidad mayor: triturar a la izquierda allí donde respire, o mejor dicho, que la izquierda española es profundamente imbécil, se trata de "quitar de en medio cualquier cosa que piense y actúe por sí misma y que no podamos controlar o sojuzgar". En España los partidos gobiernan como si fueran duques medievales; más de 30 años de democracia no han servido para que nadie aprenda la lección de que no se debe machacar la inteligencia y que hay que dejar libre al personal, porque al pensar de forma independiente suelen tener mejores resultados.

En España hubiera sido imposible un Leonardo da Vinci, ni un Bill Gates, y mucho menos un niñato como Zuckerberg, que habría sido pasto de risas y burlas del resto de empresarios. Huele muy mal lo del Niemeyer, huele a pufo político, huele a que quizás el anterior gobierno metió más dinero del que debía y sin justificar, huele al rancio hedor de lo bienpensante que durante tanto tiempo ha castrado culturalmente uno de los países con mayor banco de talento de Europa. Los bárbaros siguen acercándose a los muros. Si en el norte han hecho esto, qué no harán cuando tengan el poder real del centro. O no, vaya usted a saber...


viernes, 23 de septiembre de 2011

Monstruos mezclados


Vuelven los monstruos sagrados, libres, mezclados, mugiendo como vacas sacras buen estilo hindú de toda la vida. Regresan los que un día dieron algo de fondo y forma a una cosa llamada rock que hoy está en declive, dominada la industria por los sonidos facilones. Cuando más cerca está el final de un modelo de negocio, más radical y extremo es en su purismo, igual que un dictador es más peligroso cuando se ve acosado.

Dejando atrás los paralelismos, hay dos cosas que soliviantan mucho: Lou Reed, el ladrón de cigarrillos ajenos, un superviviente (con secuelas, es obvio) de las garras de Warhol, se ha juntado con Metallica, que también entraron hace no mucho en ese Parnaso de "mitos del rock", que es como si te enterraran en vida pero con mucho estilo haciéndote reverencias. Se han juntado un grupo legendario de rock duro (¿son heavy de verdad...?) con el alma extraña del padre de la Velvet Underground, que no es que sea muy duro en sus canciones, y sí muy experimental (añadiendo su época de brillantina a lo Bowie, que con esa cara de estibador de puerto de Nueva York le sentaba como a un Cristo dos pistolas).

'Lulu', que así se llama el álbum conjunto, sale a la venta el 31 de octubre, seis días después de que los herederos de U2 (en cuanto a tirón popular, queremos decir) hagan lo propio: Coldplay publicará 'Mylot Xilot' después de esa canción-broma llamada 'Every teardrop is a waterfall', que llevaba en las entrañas un sampler de 'I go to Río' de Peter Allen. Van a coincidir, y si alguien quiere regalar, pues nada, tarjeta de iTunes y a descargar, que eso de comprar discos está de funeral. Prometemos volver a hablar de todo esto en el futuro, palabrita del niño Jesús, porque son dos propuestas mucho más interesantes quizás que escuchar el enésimo invento raro de Mick Jagger, Super Heavy Band, que ya hasta el nombre está cascado. Mejor que se agarre cuanto pueda al cerebro nebuloso y blanquecino de Keith Richards, que cuando él no esté... uf.


miércoles, 21 de septiembre de 2011

Un valiente llamado Enrique Urbizu

El día 23 se estrena 'No habrá paz para los malvados', otra obra de valor y coraje supremos en un medio hostil como es el gremio del cine en España. Dirigida por Enrique Urbizu. Conocimos a Enrique durante uno de los master de guión de la Universidad Pontificia, y es justo lo que parece: un tipo con muchas roscas rotas de tanto pasarlas, perenne cigarrillo (entonces), acidez mental, pinta de acabar de salir de un cómic underground madrileño y un talento inmenso para el cine. Es un valiente, al estilo de gente como Jordi Serra i Fabra: son los Gary Cooper de sus oficios, solos ante el peligro, incomprendidos que hacen cine y literatura de género, la gran bestia parda del cine nacional, empeñado en ser un asunto de cosa nostra, de girar siempre alrededor de las mismas ideas mediocres que le alejan del público. La gente no piensa, dicen, pero bien que arrastra fans y espectadores Urbizu, que ya rompió los moldes con películas como 'Todo por la pasta' o 'La caja 507', dándole de paso una vida nueva con cada papel a José Coronado. Dicen que es mal actor, pero con Urbizu se transforma, así que algo tendrá este hombre para ser capaz de exprimir limones y hacer miel con ellos. Más que la película, ojo, estamos recomendando al propio director: háganse una videoteca con todas las películas que ha dirigido, escrito o coescrito, y les saldrá una semana de cine del bueno, aunque este pionero y valiente no se prodigue mucho. No por gusto, sino por falta de apoyos.

lunes, 19 de septiembre de 2011

RIP Jordi Dauder


Llega con varios días de retraso, pero siempre es bueno acordarse de los grandes. Ganó un Goya en 2009 por hacer de repelente cura opusino en 'Camino' y dejó una estela de gran actor en muchos de los trabajos que hizo. Jordi Dauder dejó atrás la vida de un catalán de pro que supo luchar dentro y fuera de los escenarios. Ser uno de esos granos en el culo de toda la sociedad bienpensante que no tolera que gente sin más poder que su voz y su pensamiento les lleve la contraria. Las hay en todas las esferas y facciones. Pero más que su rostro y sus transformaciones para el teatro y el cine, sin duda el oído humano reconoce a Dauder, que fue el doblador oficial de Nick Nolte, Richard Harris, Gregory Peck y Rod Steiger, que no todo en esta vida es estar en primera línea. Repartió su activismo de izquierdas por media España e hizo de todo en la actuación. Los que le conocían decían que era un troskista, pero pacífico. Bueno, son conceptos antagónicos, pero en la piel de toro a los muertos se les perdona todo. RIP

sábado, 17 de septiembre de 2011

Y descubrimos a Agnes Obel


Suele ser poco frecuente darse de bruces con un sonido que puede reflejar a la perfección una parte del espíritu de alguien. Cuando llega ese instante en el que cada canción es casi perfecta para unos oídos y para otros sólo es un ruido bien acompasado. Acostumbrados como estamos por aquí a ser minoría, y a que lo que nos hace gracia es poco menos que de fuera, del otro lado, o algo sólo para nosotros, redescubrimos la capacidad para enamorarse de un sonido con Agnes Obel, de la que en El Corso ya hay post anterior. Su único disco, 'Philarmonics', es precisamente esa fusión entre la dimensión clásica formal, tanto en instrumentos como en organización vocal, el juego con la voz humana, con el ímpetu de la música que se hace hoy y no en los tiempos de Brahms. No nos atreveríamos a llamarlo pop mezclado con clasicismo, porque el esquema de las canciones no es precisamente el mismo, pero ya que gustan tanto las etiquetas merece la pena ponérsela, porque a muchos poperos les encantará esta mujer del norte que canta en inglés (nada fuera de lo común) pero que está a años luz en cuanto a complejidad profesional y musical de Russian Red, por poner un ejemplo. Sin los mohínes malasañeros ni nada que ver con esa burbuja indie, más bien superándola. Una delicia, para paladares selectos dispuestos a darle a la música una oportunidad y amarla, no tenerla de fondo como si fuera una compañía más contra el silencio.





domingo, 11 de septiembre de 2011

Diez años de miedo


Diez años después, más o menos a esta hora, empezaba el siglo XXI, que arranca muy diferente del anterior. En 1900 Europa dominaba el mundo, América todavía era un proyecto con muchas ganas pero poco potencial, y el 70% del planeta estaba en manos del otro 30%. Y todo parecía ir bien: iba a ser, decían entonces, el siglo de la paz industrial y de la perfección de Europa. Todo fue al revés. Ahora el siglo XXI empieza con un poder inmenso llamado EEUU, Europa está dividida, empequeñecida, con pocas ganas de hacer nada y en pleno proceso de introspección que nadie sabe por dónde va a salir. Ya no hay colonialismos, sí servidumbres económicas, pero no imperios al viejo estilo. Y sobre todo hay MIEDO, mucho miedo.

El 11-S no sólo fue un golpe bajo al Imperio, al nuevo Imperio Romano, sino la espoleta de una era marcada por el terror, por la sensación de que en cualquier momento la muerte puede alcanzar cada esquina y cada lugar. Ya nadie está a salvo. Si alguien con interés repasa el inicio de las centurias se dará cuenta de que hay una especie de ley no escrita: "el siglo que empieza bien termina mal, y viceversa". Esperamos que este tipo de autoengaño sea cierto, porque el futuro no es precisamente prometedor, ni siquiera para las artes y las ciencias. Si para las segundas, que son ya la vara de medir de la Humanidad; no para las primeras, que las que no están industrializadas están marginadas.

Poner el conocimiento universal al alcance de todos no nos ha hecho mejores, más bien mucho más mezquinos. Han sido diez años de dudas, de miedos, de ataques, de muchas incertidumbres, y el futuro, ahora más que nunca, es un gran camino que se interna en un bosque oscuro. No hay futuro porque al revés que generaciones atrás, parece no estar trazado ni sabemos lo que va a ocurrir. Además del miedo se ha impuesto la INCERTIDUMBRE, la duda continua sobre un futuro más abierto que nunca. Cada vez que un agorero habla del superpoder de China en el futuro ejerce de adivino sin darse cuenta de que nadie es dueño del destino, y que el poder de hoy de China y su promesa de más poder son sueños vanos que se puede llevar el viento en cualquier momento. Ahora, más que nunca, son tiempos de improvisar y perseverar. Nunca antes la paciencia fue tan fundamental. Porque nunca antes la gente ha tenido tanto miedo a todo como hoy. Quizás, dentro de otros 20 años, ya no sea así.



miércoles, 7 de septiembre de 2011

Cuando vendes tu alma al dictador


Dice el proverbio persa antiguo que hay dos tipos de hombres, los que "viven para sí mismos y los que viven para la eternidad". Cuando se es músico, cubano y castrista, debe ser difícil distinguir entre ambos objetivos: viven para sí mismos porque su éxito y su mimo público del régimen, a costa de su reputación al apoyar una dictadura, les convierte en élite y por lo tanto en privilegiados económicos. Y deben vivir para la eternidad porque su música ayuda al régimen castrista a sobrevivir culturalmente y tener publicidad. Mientras Pablo Milanés abre puertas al cantar en Miami, para el exilio cubano, y así tender puentes (que es lo que deben hacer los artistas, no volarlos) entre dos caras de la misma nación, el más ortodoxo Silvio Rodríguez sigue sin moverse de su sitio y le critica y arremete con dureza.

El resultado son dos músicos muy diferentes, porque mientras Milanés no para de abrazar a España y América, quizás intentado no ser devorado artísticamente por Cuba, Rodríguez no ha parado de ser el buen funcionario, una especia de Molotov castrista pero sin la bastardía recalcitrante que adornaba al mismo tipo capaz de sellar pactos con Hitler y luego denunciarle. Cuando alguien apoya a una dictadura se pudre su moral, acaba convertido en lo que Séneca llamaba "esclavos del alma", ya que vendes tu libertad y tu independencia en pos de una causa que en realidad no atiende ni entiende de humanismos. Cuando una ideología, la que sea, cree estar por encima de los ciudadanos, se convierte en verdugo y no en liberador. Las ínfulas revolucionarias estuvieron bien en su momento, pero a los cinco minutos, con la pretensión de permanencia en el poder, se convirtieron en un hachazo directo a la nuca. Silvio Rodríguez siempre será, por mucho talento que demuestre, un músico del régimen, una boca agradecida, mientras que Milanés, que también lo es, parece buscar otra mano que lo alimente, aunque sea la suya propia, con su arte.

martes, 6 de septiembre de 2011

Los 40 Subnormales


A riesgo de que le hagamos publicidad y de que resulte algo de mal gusto, a los 40 Principales en la Universidad, los que estimaban que la música era algo más que escuchar al presentador que era un eterno adolescente atolondrado y lo que pagaban las discográficas, les llamaban "los 40 Subnormales". En los 80 y parte de los 90, cuando todavía era una radiofórmula para lanzar música de todo tipo, lo cierto es que forjó su imagen y su vinculación con una generación. Luego, simplemente, se volvió progresivamente industrial y el nivel cualitativo cayó en picado, casi en paralelo a cómo la música latina lo devoraba todo y las discográficas aumentaban el nivel de mediocridad de sus producciones.


Ahora llegan a Salamanca, y no diremos ni el día ni la hora ni el lugar porque no merece la pena: pero eso sí, llega como musical, como un repaso a los números 1 de aquella especie de Billboard en las ondas que fue para España durante muchos años. Cogen las canciones para montar ese show en directo del que hablaremos en breve, el musical. Tener un número 1 en los 40 era como coger el éxito entre las manos, y por aquella radio pasaron desde Radio Futura a Los Secretos, Héroes del Silencio, Radiohead, U2... hoy el rock ha desaparecido. Quizás el último servicio que hicieron fue lanzar el primer disco de Dover, aquel 'Devil came to me' que fue el canto del cisne del rock en España, y en inglés. Luego, nada. Una cadena que programa abiertamente reggaeton no merece piedad.

A mucha gente le gusta ese tipo de "ruido", a otros no. Pero hace no mucho un crítico musical dijo que el nivel de la creatividad española había hecho el mismo viaje que los 40 Principales: de ser la salida natural al talento a una prostituta habitual de unas discográficas perdidas y en el lodo desde que la informática les tumbó a machetazos. Si quieren una prueba, simplemente pongan la radio, busquen los 40 y escuchen durante media hora. Luego, si quieren, apáguenla. Es su decisión, que sobre gustos no hay nada escrito... bueno sí, hay mucho escrito, pero la gente no lo lee. Y lo de ir al musical. Pues idem.