lunes, 8 de agosto de 2011

Número de agosto de El Corso

Para este mes de agosto hemos preparado algo especial, tanto como para sacrificar, por una vez, secciones enteras. En nuestro nuevo número la clave es la despedida a toda una época en el DA2, el principal museo y centro de arte contemporáneo de Salamanca, que desde una provincia perdida ha sabido labrarse un nombre propio dentro del circuito nacional e internacional del sector. Más de cinco años de gestión de su exdirector, Javier Panera, que han forjado todo un estilo, y ocho años desde su fundación.

En el resto de secciones, este mes entrevistamos a Bertrand Chavarría, director artístico y cofundador del Smash Ensemble, formación especializada en música contemporánea y que sostiene el festival del mismo nombre en Salamanca. Y fuera de la capital del Tormes, una nueva colaboración del argentino Bevilaqua, un nuevo viaje a las islas británicas, en concreto a la vieja urbe romana de Bath, una atención especial a Guy Delisle y sus novelas gráficas sobre Asia. Y también otro ojo puesto en el rodaje de ‘El Hobbitt’ en Nueva Zelanda, de nuevo con Peter Jackson detrás de las cámaras.

Saludos y que lo disfrutéis.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Buah!, menudo monográfico supermerecido que le habeis dedicado al Da2, Enhorabuena
La verdad es que todos echaremos de menos el trabajo de Panera, pero por lo menos le tendremos más tiempo por la facultad, donde seguro que se le ocurre alguna cosa para animar el cotarro
(con vuesro permiso le posteo esto a Panera, que le gustará)
Vero

JP dijo...

Hola Corso
Muchas gracias por el último reportaje de vuestra revista -inmerecido de verdad- Me pilla de vacaciones pero me he emocionado mucho leyéndolo. Muchas gracias también a Vero por mandarme el link...

Por cierto, no me cabe ninguna duda, de que si al equipo del DA2 le dejan trabajar con unos medios dignos y les dan la misma libertad que tuve yo, podrían continuar estupendamente el trabajo llevado a cabo todos estos años.
Feliz Verano a todos
JP

Anónimo dijo...

Muy bueno todo el trabajo. ¿Quién dijo que la calidad necesita dinero?. Ánimo, me paso unos buenos ratos leyendo esta bonita simbiosis entre estética y palabras.
Un admirador